29 de diciembre de 2009

En el anillo usado por el Papa puede verse, también, otra identificación entre éste y el viejo paganismo. H. A. Ironside dice que el Papa es «el sucesor directo del sacerdote supremo de los misterios babilónicos y el siervo del dios-pez Dagón, por quien usa, como sus antecesores paganos, el anillo del pescador». Pues bien, como hemos visto una y otra vez, los líderes de la Iglesia apóstata buscaban similitudes dentro del sistema pagano que pudieran aplicar- se al cristianismo y unir así ambos sistemas. Cuando hallaban algo trataban de unirlo en la forma menos obvia. En este caso, como Pedro fue pescador durante un tiempo, el pueblo fue enseñado que este anillo del dios-pez inscrito con el título Pontifix Maximus, era el anillo de Pedro el pescador. Pero el apóstol Pedro nunca usó anillos de este tipo, como tampoco nadie se postró ante él para besarle el anillo. Lo más probable que ni siquiera hubiera tenido nunca uno, pues en cierta ocasión dijo: «Ni tengo oro ni plata» (Hechos 3: 6).
Otra clave que nos puede ayudar a resolver el misterio de la Babilonia moderna puede ser visto en el uso del palio por la Iglesia Católica Romana. Los diccionarios lo definen como una sombrilla usada por el alto clero pagano de Grecia y de Roma antes de la Era Cristiana, y que es empleado hoy en día por el Papa en numerosas ocasiones. Aquí, pues, hay más pruebas de paganismo mezclado con la Iglesia apóstata.

El palio es hecho de lana blanca, la cual es tomada de dos corderos que han sido “bendecidos” en la basílica de Santa Ignacia, en Roma. Como un símbolo de que los arzobispos también participan en la plenitud de la oficina papal, el Papa les envía el palio. Pero antes de enviárselo, es puesto sobre la supuesta tumba de Pedro por espacio de una noche. ¡Este rito no es más que una copia del paganismo que se practicaba entre los antiguos griegos!

Otro intento de asociar al Papa con el apóstol Pedro puede verse en la forma en que la Iglesia Romana declaró poseer la llamada Cátedra de san Pedro, o “Silla” de Pedro . «Hasta 1662 -dice Bower- tenían los romanos la creencia de que el apóstol había hecho construir esta silla y se había sentado en ella. Y esta silla en la que se suponía se había sentado Pedro, fue expuesta al público para que la venerara... en el festival de la silla. Pero desafortunadamente, mientras se limpiaba para situarla en algún lugar del Vaticano, aparecieron en ella las doce obras de Hércules”.

La Enciclopedia Católica muestra una fotografía de esta silla y menciona que las láminas muestran fabulosos animales de la mitología así como también las “obras de Hércules”.

Teniendo en cuenta que los labrados paganos referentes a Hércules están en la silla, es interesante notar una declaración hecha en otro volumen de la Enciclopedza Católica: “Gilgamesh, el cual la mitología transformó en un Hércules babilónico..., sería entonces la persona designada en la Biblia como Nimrod” En esta declaración Nimrod es comparado con el Hércules que aparece en la llamada “silla de Pedro”. Considerando todas estas cuestiones, no hay ninguna razón para creer que la silla tuvo un origen cristiano.

Una comisión científica nombrada por el papa Pablo VI, en julio de 1968, declaró que ninguna parte de esta silla era de la era apostólica (midiendo la actividad radioactiva del carbón en la madera, puede determinarse la fecha en que se cortó el árbol). En el informe oficial de los datos carbónicos y otras pruebas, se ha podido comprobar que la silla data a lo sumo del siglo IX.

Hace muchos siglos se halló en Roma una estatua del dios pagano Júpiter. La grandiosa estatua de bronce fue alterada y se la nombró como de “san Pedro”. Hasta hoy en día, la estatua es vista con profunda veneración. Tanto es así, que el pie de la estatua ha sido besado tantas veces por los devotos feligreses, que los dedos de ésta están gastados casi por completo.
Esta práctica de besar a un ídolo o estatua es de origen pagano, ¡el mismo paganismo condenado por la Biblia! Como hemos visto, el culto a Baal no era nada más que el antiguo culto a Nimrod en forma divina (como dios-sol). ¡Y la práctica de besar una estatua suya era una vieja costumbre! ¿Qué dice la Biblia acerca de esto? En los días de Elías, multitudes se habían arrodillado ante Baal y le habían besado. Idéntico rito sobre el cual estamos hablando. “Y yo -dijo Jehová- haré que queden en Israel siete mil; todas rodillas que no se arrodillaron ante Baal y bocas que no le besaron” (1.0 Reyes 19: 18). Arrodillarse y besar a un ídolo era parte del culto a Baal.

En una de sus formas misteriosas, Nimrod (encarnado en el joven Tammuz), era representado como un becerro. Y así, en el Antiguo Testamento, cuando el pueblo de Dios fue tras otros dioses, se hicieron estatuas de becerros, las adoraron y las besaron. “Y ahora añadieron a su pecado y de su plata se han hecho según su entendimiento, estatuas de fundición, ídolos, toda obra de artífice acerca de las cuales dicen a los hombres que sacrifican, que besen los becerros” (Oseas 13:1-3).

¡De modo que no debemos pensar que es extraño que junto con otras prácticas que fueron incorporadas dentro del catolicismo, el besar un ídolo ha venido a ser también parte del sistema! Pero para aquellos que comprenden el “misterio”, ya no lo es más, sino que se hace obvio que la misma estatua que era adorada en la Roma pagana, como Júpiter (nombre romano a la forma de Tammuz), se encuentra hoy en día posando como san Pedro, y el mismo rito pagano de besar y adorar al ídolo continúa hoy día. ¡Y no debemos maravillarnos de que el Papa sea besado también en el pie, pues realmente él es representante no de Cristo ni de Pedro, sino de la religión babilónica!

Así como los ritos de besar un ídolo fueron adoptados del paganismo, en la religión católica romana lo fue la costumbre de llevar en andas a las imágenes en procesiones religiosas que son puramente paganas en su origen y forman parte importante de las ceremonias católicas. En el siglo VI a. de C. una imagen de la diosa Ishtar (Semiramis) fue llevada en andas con gran pompa y ceremonia desde Babilonia hasta Egipto! Esta práctica de procesiones de ídolos era parte de los ritos en Grecia, Egipto, Etiopía, México y muchas otras naciones paganas de los antiguos tiempos.

¿Qué dice la Biblia acerca de esta práctica? La Biblia nos indica la pérdida de tiempo de aquellos que piensan que algo bueno puede venir de los ídolos, objetos tan faltos de poder que tienen que ser cargados. Isaías, refiriéndose directamente a los ídolos (dioses) de Babilonia, dijo así: “Sacan oro del talego y pesan plata con balanzas, alquilan un platero para hacer un dios de ellos; y humillándose, le adoran. Se lo echan sobre los hombros, lo llevan y lo sientan en su lugar; y allí se está y no se mueve, de su sitio. Le dan voces (oran) y tampoco responde, ni los libra de la tribulación” (Isaías 46: 6-7).

No solamente han continuado estas procesiones en la Iglesia Católica Romana, en las cuales se lleva en andas a los ídolos, sino que el Papa, de igual forma, es llevado en andas. Y de la misma manera que la Biblia dice que los paganos usaban su oro y plata en sus dioses, ¡asimismo se usan todas estas riquezas con el Papa! Y así como los ídolos eran cargados en procesiones en las que el pueblo se «postraba» y adoraba, hoy, el pueblo católico se postra ante el Papa cuando pasa sentado sobre su trono que, como ya hemos dicho, es llevado en andas. Hay hombres que cargan al Papa, el dios del catolicismo, sobre sus hombros en procesiones religiosas. Estas procesiones, no sólo son condenadas por las Sagradas Escrituras, sino que son una continuación del viejo paganismo. Hace más de tres mil años, esta misma práctica era conocida en Egipto y formaba parte de sus ritos paganos. Es consabido que el antiguo rey- sacerdote de Egipto era cargado a través de devotas multitudes, portado por doce hombres. Una comparación de la procesión papa! de hoy en día y la procesión pagana de hace más de tres mil años, muestran que una es copia de la otra.

También en la corte del rey-sacerdote de Egipto, el uso del fabelo, un gran abanico hecho de plumas. Este más tarde vino a ser conocido como el “abanico místico de Bacchus». Así como este abanico estaba en la procesión del rey sacerdote pagano, estos abanicos son traídos con el Papa en varias ocasiones. Como dice la Enciclopedia Británica, “En el caso de ceremonias solemnes (el Papa), es cargado en la sede, una silla portátil de terciopelo rojo con un alto respaldo y escoltada por dos fabelli de plumas”. El hecho de que estos abanicos se originaron en el paganismo egipcio, es claro y admitido incluso por escritores católicos.

Podemos ver entonces, cómo la práctica pagana de las procesiones, de la cual el punto principal es el rey-sacerdote llevado en andas y acompañado de los abanicos místicos, ha continuado hasta el presente en la moderna Babilonia, la Iglesia Católica Romana. Todas estas cosas, el uso del palio, la mitra con cabeza de pez, las “vestimentas babilónicas”, las “llaves” místicas, el título de “pontífice” y la historia de cómo los papas llegaron a recibir tales objetos y tales títulos, todo ello junto nos provee de “pruebas concretas” de que el oficio papal es un oficio pagano. Añadiendo el hecho de que Cristo nunca estableció este oficio en su Iglesia, nos da a entender claramente que el Papa no es el vicario de Cristo o el sucesor del apóstol Pedro.
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