APOCALIPSIS 16

Versículo 1. Oí una gran voz que decía desde el templo a los siete ángeles: 
Id y derramad sobre la tierra las siete copas de la ira de Dios.

Oí. Ver com. cap. 1:2, 10.
Una gran voz. Cf. cap. 1: 10.
Desde el templo. Esta pareciera ser la voz de Dios porque los siete ángeles portadores de las siete plagas ya habían salido del templo (cap. 15:6) y "nadie podía entrar en el templo" (ver com. vers. 8).
Siete ángeles. En cuanto al significado del número "siete" en el Apocalipsis, ver com. cap. 1:11.
Id. Aunque Juan no especifica el momento en que se da esta terrible orden, el contexto demuestra que será proclamada inmediatamente después del fin del tiempo de gracia, pero antes de la venida de Cristo (cf. com. cap. 15:8).  Es evidente que la serie de calamidades sin precedentes que aquí se predice es aún futura (ver com.  "derramad... las siete copas"). El hecho de que la primera plaga se derrame sobre los hombres que han recibido la marca de la bestia y adoran su imagen (cap. 16:2), sitúa las plagas después del aparecimiento de la imagen y de la colocación de la marca (ver com. cap.
13;14-17), y después del pregón del tercer ángel, que amonesta contra la bestia y su señal (ver com. cap. 14:9-11).  Además, el hecho de que las siete últimas plagas constituyan la plenitud de la ira divina sin mezcla de misericordia (cap. 14: 10; 15: 1; 16: 1), claramente muestra que ha terminado el tiempo de gracia para aquellos sobre los cuales caerán (ver com. cap. 22: 11).  El hecho de que durante la quinta plaga los hombres aún sufran las llagas de la primera plaga (cap. 16: 11), claramente señala que las plagas serán derramadas una tras otra y dentro de un período relativamente corto (ver com. vers. 2).  También parece que el juicio de la Babilonia simbólica durante la séptima plaga (vers. 19), precederá al juicio de los reyes de la tierra en el momento de la venida de Cristo (ver com. cap. 17: 16; 18: 11, 20; 19: 21 11-19; cf. cap. 6: 15-17; 14: 14).

Derramad... las siete copas. Es decir, castigad la tierra con las calamidades representadas por las siete copas (cap. 15: 7).  Las siete últimas plagas son parecidas en ciertos aspectos a las diez plagas de Egipto (Exo. 5: 1 a 12: 30).  Ambas son una manifestación de la superioridad de la autoridad y el poder de Dios.  Ambas terminan con la derrota decisiva de los hombres que han preferido desafiar a Dios, y por lo tanto concluyen con la liberación de su pueblo escogido de una situación que de otra manera sería irremediable.  Ambas demuestran la justicia de Dios y dan honra y gloria a su nombre.
Cada una de las diez plagas de Egipto fue completa y dolorosamente literal, y cada una tenía el propósito de demostrar cuán falsas eran las pretensiones de la religión falsa y cuán vano era confiar en ella (ver com.  Exo. 7: 17; 12: 12; cf.  PP 344, 822-824).  Las siete últimas plagas también serán literales, y cada una asestará un golpe decisivo contra algún aspecto de la religión apóstata, y por lo tanto tienen matices simbólicos.  Por ejemplo, es evidente que el primer ángel no derramó un compuesto químico literal contenido en una copa literal sobre los hombres que habían recibido una señal literal impuesta por una bestia literal; pero el ángel quizá sea literal, y los hombres sobre quienes cae su copa son sin duda literales, y sus sufrimientos son igualmente literales.  El contenido simbólico de la tercera plaga es evidente (Apoc. 16: 5-6).

La ira de Dios. Ver com. 2 Rey. 13: 3; Apoc. 14: 10.  Quizá pueda preguntarse por qué Dios atormenta a los hombres de una manera tan terrible como la que se describe en el cap. 16, después de la terminación del tiempo de gracia, cuando ya no habrá oportunidad para arrepentirse. ¿Por qué no viene Cristo inmediatamente para poner fin al reinado del pecado?  En los tiempos del AT Dios permitió a menudo diferentes calamidades, como invasiones, hambres, enfermedades, terremotos y otras más, como medios de corrección y disciplina para llamar a la gente al arrepentimiento (Isa. 1: 5-9; 9: 13; 10: 5-6; 26: 9; Jer. 2: 30; 8: 3; Ose. 7: 10; Joel. 1: 4; 2: 12-14; Amós 4: 6-11; Hag. 1: 5-11; ver com. 1 Sam. 16: 14; 2 Crón. 18: 1-8).  Es evidente que las siete últimas plagas no pueden tener un propósito tan benévolo (ver com.  "Id"); pero a pesar de todo no puede quedar duda de que las plagas cumplen una función necesaria 853 en el cumplimiento del plan del ciclo. Puede observarse que las primeras cinco plagas son en cierto sentido de naturaleza similar, pues su propósito es inducir a los hombres a comprender que han estado luchando contra Dios (ver CS 698); pero en vez de arrepentirse lo maldicen con más odio que nunca antes, y se vuelven más rebeldes y contumaces (Apoc. 16: 9, 11, 21).  Las plagas sirven para revelar el espíritu de rebelión que domina totalmente sus corazones.  Se comprueba que la cizaña siempre será cizaña (cf. Mat. 13: 24-30, 36-43), y que ¡ajusticia de Dios se hace evidente al destruirla (cf.  CS 728).  Por otra parte, las pruebas del gran tiempo de angustia que acompañará a las siete plagas demostrarán cuál es el carácter de los santos.  También los inducirán a confiar más plenamente en Dios.  Cf. com. Apoc. 7: 4. Así como la disposición de morir por otro es la manifestación suprema del amor (Juan 15: 13), así también el deseo de matar representa el máximo odio. Durante las dos últimas plagas se producirá una situación que revelará plenamente esa diferencia, aun a los mismos participantes, y tanto para los hombres como también para los ángeles se destacará ¡ajusticia de Dios al poner fin a la historia humana (ver Rom. 14: 11; Fil. 2: 10; CS 696-698; cf.  PP 265; cf. com.  Apoc. 16: 13-14, 16-17).  Entonces quedará demostrado ante el universo que todos los que componen el pueblo remanente preferirían morir antes
que desobedecer a Dios, y que los que escogieron servir a Satanás, matarían, si les fuera permitido, a todos los que estorbaron su propósito de regir la tierra.  Sorprendidos en el mismo acto de intentar hacer cumplir el decreto de muerte, están sin excusa delante de Dios.  Ver com. cap. 16: 17. De esta manera se traza una línea muy clara entre los que sirven a Dios y los que no le sirven, y por medio de los inconversos se permitirá que el diablo demuestre cómo hubiera sido el universo si se le hubiese permitido dominarlo a su antojo (ver CS 4l).  Cf. com. cap. 7: 1.

Sobre la tierra. O sobre los habitantes de la tierra.
Versículo  2. Fue el primero, y derramó su copa sobre la tierra, y vino una úlcera maligna y pestilente sobre los hombres que tenían  la marca de la bestia, y que adoraban su imagen.



El primero. Los adjetivos ordinales para cada ángel implican que las plagas serán sucesivas (ver com. vers. 1, 11).
Ulcera. Gn hélkos, "úlcera", "llaga", "herida supurante".  En la LXX hélkos se usa para
designar los tumores que se produjeron en los egipcios (Exo. 9: 9-10), la "úlcera" que no podía curarse (Deut. 28: 27) y la sarna maligna que azotó a Job (Job 2: 7).  El renombrado poder milagroso de los espíritus que cooperarán con la cristiandad apóstata (Apoc. 13: 13-14; 18: 2; 19: 20), evidentemente resultará vano contra esta "úlcera maligna y pestilente" (ver com. cap. 16: 14).  Queda al descubierto de manera innegable la falsedad de la confianza que los hombres han depositado en un poder obrador de milagros (cf.  Exo. 8: 19).

Maligna y pestilente. O "dolorosa y grave", "penosa y molesta".

Marca de la bestia. Ver com. cap. 13: 16.
Adoraban su imagen. Ver com. cap. 13: 14-15.
Versículo  3. El segundo ángel derramó su copa sobre el mar; y éste se convirtió en sangre como de muerto ; y murió todo ser vivo que había en el mar.
Sobre el mar. Durante la tercera plaga serán igualmente afectados "los ríos, y.. las fuentes de las aguas" (vers. 4).  El mar es útil principalmente como vía para el comercio e intercambio internacional.  Se ha sugerido que con la obstrucción de los viajes y el comercio internacional (cap. 13: 13-17; 16: 13-14; 17: 3, 12) bajo esta plaga, Dios tiene el propósito de demostrar claramente su desagrado
por el plan de Satanás de unir a las naciones bajo su dominio.  Compárese con el caso de Balaam (Núm. 22: 21-35).  Esta segunda plaga, como la primera, no es de carácter mundial (ver com.  Apoc. 16: 2; CS 686).
Sangre. Sin duda en consistencia, olor, y color, pero no necesariamente en su composición.
Como de muerto. No puede imaginarse nada más desagradable que la sangre coagulada de un muerto.
Versículo 4. El tercer ángel derramó su copa sobre los ríos, y sobre las fuentes de las aguas, y se convirtieron en sangre.
Ríos y.. fuentes de las aguas. Las aguas dulces de "los ríos y [las] fuentes de aguas" eran muy útiles en los tiempos bíblicos, especialmente para beber, bañarse y regar.  La segunda plaga sin duda ocasionará graves inconvenientes y tal vez la interrupción de los
viajes (ver com. vers. 3), pero los efectos de la tercera serán inmediatos y graves.  Compárese con la primera plaga de la tierra de Egipto 854 (ver com. Exo. 7: 17, 19).  Esta plaga, como las dos anteriores, no es universal (ver CS 686).
Versículo 5 El tercer ángel derramó su copa sobre los ríos, y sobre las fuentes de las aguas, y se convirtieron en sangre.
Oí. Ver com. cap. 1:2, 10.
Ángel de las aguas. Es decir, el que tenía jurisdicción sobre las aguas.  Compárese con los ángeles de los cap. 7:1 y 14-18, que tienen poder sobre los "vientos" y sobre el
"fuego", respectivamente.  Puede referirse al ángel encargado de derramar la
tercera plaga sobre los "ríos y.. las fuentes de las aguas".
Justo eres tú. La terrible naturaleza de la tercera plaga indudablemente exige una declaración en defensa de Dios, que la autoriza.  El es completamente justo en esta
demostración de su "ira" (ver com. cap. 15:3-4; 16: 1).
Señor. La evidencia textual establece (cf. p. 10) la omisión de esta palabra.  La
omiten la BJ, BA, BC y NC.
Que eres y que eras. Ver com. cap. 1:4.
El Santo. La inmutabilidad de Dios contrasta agudamente con los cambios devastadores que sucederán en la tierra.
Estas cosas. Es decir, las primeras tres plagas y posiblemente las que aún están por caen
Versículo 6 Por cuanto derramaron las sangre de los santos y de los profetas, también tú les has dado a beber sangre; pues lo merecen.
Por cuanto derramaron. Sin duda se incluye la sangre aún no derramada de los santos vivos que han sido señalados para el martirio (ver com. cap. 17:6; 18:20).  Cuando los impíos condenan a muerte al pueblo de Dios, son tan culpables de su sangre como si ya
la hubieran derramado (CS 686; cf.  Mat. 23:35).
Santos y... profetas. Ver com.  Hech. 9:13; Rom. 1:7; Apoc. 18:20.
Tú les has dado. Una afirmación de que la plaga proviene directamente de Dios (ver com. vers. 1; cf.  CS 40-41).
Lo merecen. Su castigo corresponde exactamente con su crimen.  Los impíos merecen el castigo que se les aplica; no es en ningún sentido un acto arbitrario de Dios (ver com. vers. l).
Versículo 7 También oí a otro, que desde el altar decía: Ciertamente, Señor Dios
Todopoderoso, tus juicios son verdaderos y justos.
Oí. Ver com. cap. l: 2, 1 0.
Otro. La evidencia textual establece (cf. p. 10) el texto: "y oí al altar diciendo".
Esto probablemente signifique que habló el ángel que servía o estaba junto al
altar (cf. cap. 14:18).  Difícilmente sea el altar quien habla.
El altar. 0 sea el altar del incienso, pues no se menciona un altar de holocaustos en el
cielo (cf. cap. 8:3; 9:13; 14:18).  En cuanto a la función del altar del incienso en el servicio del tabernáculo antiguo, ver com.  Exo. 30:1, 6.
Ciertamente. Literalmente "sí".
Señor Dios Todopoderoso. Ver com. cap. 1:8.
Juicios. Sus "actos de juicio", lo que equivale a las plagas divinas.
Verdaderos y justos. (Ver com. cap.  1:5; 3:7; 6: 10; 15:3.) Dios es "verdadero" al derramar estos terribles juicios sobre los que han rechazado la misericordia divina porque él es fiel a su palabra: cumple lo que ha prometido hacer (cap. 14:9-11; etc.). Es
"justo" porque la justicia exige el castigo de los que han desafiado al cielo. Ver com. cap. 16: 1.
Versículo 8  En cuarto ángel derramó su copa sobre el sol, al cual fue dado quemar a los hombres fuego.
Sobre el sol. Según el texto griego, las primeras tres plagas son derramadas "en" (eis) la tierra, el mar y las fuentes y ríos de aguas, respectivamente.  Las próximas tres son derramadas "sobre" (epí) el sol, el trono de la bestia y el río Eufrates, respectivamente. Algunos MSS dicen que la séptima es derramada "en" (eis) el aire; sin embargo, la evidencia textual (cf. p. 10) establece el texto "sobre (epí) el aire".  No es claro qué diferencia, si es que la hay, quiso hacer la Inspiración.
Fue dado. O "se le permitió".
Quemar a los hombres con fuego. El sol calienta y da ánimo a los seres vivientes, controla el crecimiento de las plantas, el clima, y muchos otros procesos naturales necesarios para el mantenimiento de la vida en la tierra, pero bajo la cuarta plaga enviará un exceso de calor y energía que atormentará a los hombres y destruirá la vida. Los habitantes de la tierra sufrirán sin duda directamente por este intenso calor, pero su peores resultados evidentemente serán la sequía y el hambre más espantosas que jamás haya conocido el mundo (ver CS 686).  Esta plaga será acompañada de un hambre por la Palabra de Dios (cf.  Amos 8:11-12).  En toda la tierra habrá una desasosegada búsqueda, aunque vana, de un medio para aliviar el sufrimiento y la necesidad ocasionados por las primeras cuatro plagas y evitar futuras calamidades (CS 687).  Esa búsqueda no es motivada por un pesar piadoso, sino por el dolor que sentirá el mundo (ver com. 2 Cor. 7:9-11); su propósito es escapar de la angustia ocasionada por las plagas, no el de buscar una genuina reconciliación con Dios.  Por lo tanto, Satanás convencerá a los habitantes de la tierra de que no son pecadores, pero que han errado al tolerar al pueblo escogido de Dios (ver PE 34; com.  Apoc. 16:14).  Esta plaga, como las tres anteriores, no es universal (CS 686).
Versículo 9  Y los hombres se quemaron con el gran calor, y blasfemaron el nombre de Dios, que tiene poder sobre estas plagas, y no se arrepintieron para darle gloria.
Blasfemaron. Gr. blasfeméo, (ver com. cap. 13: 1).  Blasfemar el nombre de Dios es
expresarse de él en una manera despreciativa. Durante la cuarta plaga los hombres comenzarán a echarle la culpa a Dios por sus sufrimientos, pero comprenderán finalmente que están luchando contra él (ver com. cap. 16: 1).
El nombre de Dios. O sea directamente a Dios, pues el nombre representa a la persona que lo lleva (ver com.  Mat. 6:9; Hech. 3:16).
Poder sobre estas plagas. Considerarán las plagas como una demostración del poder divino (ver com. vers. 1).
No se arrepintieron. En vez de reconocer su culpa, comenzarán a culpar de su desgraciada situación a los que han permanecido fieles y leales a Dios (ver PE 34; CS 682).Con absoluta perversidad se niegan a doblegarse ante la voluntad divina, y demuestran ser lo que realmente son: siervos incondicionales de Satanás  (ver com. vers. 1). El que se niega a arrepentirse, demuestra que se opone completa y decididamente a Dios.
Para darle Gloria. Es decir reconocerlo como "verdadero y justo" (ver com. vers. 7). Los que sufren por causa de las plagas se negarán a reconocer que están equivocados y
que Dios tiene la razón, a pesar de los duros castigos que impulsarían a hombres honrados y contritos a enmendar sus caminos (cf. Isa. 26: 9-10). Esto comprueba que sus corazones están completamente endurecidos y son insensibles ante la misericordia y la severidad divinas (ver com. Exo 4: 21; Efe. 4: 30; Apoc. 16: 1).
Versículo 10 El quinto ángel derramó su copa sobre el trono de la bestia; y su reino se cubrió de tinieblas, y mordían de dolor sus lenguas,
 
El trono. "El trono de la bestia" es evidentemente su sede. "La bestia" representa en primer lugar al papado que ha resurgido, no tanto en su aspecto religioso como en su pretendido papel de potencia mundial que domina a otras potencias de mundo (ver com. cap. 13: 1-2 , 10; 17: 3, 8-9, 11).
Su reino. Exceptuando el pequeño remanente que aún resiste su supremacía , Satanás cuenta a todo el mundo como sus súbditos, y por medio del papado que ha restablecido procurará en forma particular asegurar su dominio indiscutido sobre toda la raza humana (ver CS 627, 637, 714; 2JT 175; 3JT 171; com. cap. 16: 13-14; 17:
8, 12; cf. cap. 19: 19). Durante esta plaga el mundo entero parece estar envuelto por un manto de tinieblas, o sea, que mientras los hombres impenitentes estén buscando la luz en un mundo espiritualmente oscuro (cap. 16: 8-9), Dios enviará sobre ellos tinieblas físicas que simbolizan la noche espiritual más oscura que cubrirá la tierra (ver com. vers. 13- 14).
Cubrió de tinieblas. El griego dice "su reino quedó oscuro, sugiriendo que permaneció a oscuras durante cierto tiempo. Estas son tinieblas físicas (ver com. vers. 1), acompañadas de frío y angustia. La ausencia de luz y calor será tanto más impresionante y dolorosa después del calor intenso experimentado durante la cuarta plaga.
Mordían de dolor sus lenguas. El tiempo del verbo griego indica acción continuada: "seguían mordiéndose o "se mordían vez tras vez" Un intenso frío posiblemente acompañado a las prolongadas tinieblas.
Versículo 11 y blasfemaron contra el Dios del cielo por sus dolores y por sus úlceras, y no se arrepintieron de sus obras.
Blasfemaron. Los hombres confirmarán su odio perverso contra Dios. Su proceder durante la cuarta plaga (ver com. vers. 9) persiste sin  tregua.
Dios del cielo. Ver com. cap. 11: 13.
Sus dolores. Es decir, los efectos de las plagas (vers. 10).
Sus úlceras. O sea los efectos de la primera plaga (vers. 2). Las llagas de la primera plaga evidentemente no serán fatales de inmediato, por lo menos en todos los casos.
Las plagas sin duda caerán sucesivamente y no juntas, y sus efectos perdurarán
(ver com. vers. 2).
No se arrepintieron. Ver com. vers. 9.
Versículo 12 El sexto ángel derramó su copa sobre el gran río Eufrates; y el agua de éste se secó, para que estuviese preparado el camino a los reyes del oriente.
El sexto ángel. Por lo general, los comentadores adventistas aceptan dos interpretaciones de los vers. 12- 16. Según la primera interpretación, "el gran río Eufrates" representa el imperio otomano; el secamiento de sus aguas, el debilitamiento
gradual de ese imperio. Los "reyes del oriente" simbolizan las naciones del Oriente; y el Armagedón, el valle literal de Meguido en el norte de Palestina. Por lo tanto, el debilitamiento del imperio otomano se considera como una preparación del camino para que las naciones orientales vengan a combatir contra las del Occidente en el valle de Meguido.
Según la otra interpretación, el Eufrates representaba a los pueblos sobre las cuales domina la Babilonia simbólica; y el secamiento de sus aguas indican que le quitan su apoyo a Babilonia. Los "reyes del oriente" simbolizan a Cristo y los que le acompañan; y el Armagedón, la última batalla del gran conflicto entre Cristo y Satanás, que se librará en el campo de batalla de esta tierra.  De manera que el retiro del apoyo humano a la Babilonia simbólica se considera como la eliminación de la última barrera para su derrota y castigo finales.
Según la primera opinión, la batalla del Armagedón comenzará como un conflicto
esencialmente político, pero llegará a su clímax con la aparición de Cristo y los ejércitos del cielo.  Según el segundo punto de vista, la batalla del Armagedón comenzará cuando los poderes religiosos y políticos de la tierra unidos, comiencen su ataque final contra el pueblo remanente de Dios.
Estas dos opiniones parecen excluirse mutuamente, pero en verdad tienen mucho
en común. Los defensores de ambas opiniones sobre el Armagedón, están generalmente de acuerdo en los siguientes puntos:
1. Que será la última gran batalla de la historia de esta tierra y que aún está
en el futuro.
2. Que será "la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso" (vers. 14).
3. Que "el gran río Eufrates" simboliza gentes.
4. Que los tres "espíritus inmundos" (vers.13) representan al papado, al
protestantismo apóstata y al espiritismo (o paganismo).
5. Que estos tres "espíritus" son los instrumentos que reunirán a las naciones
para la batalla.
6. Que los instrumentos de la reunión -"tres espíritus inmundos"- son de
naturaleza religiosa, y las fuerzas que se congregarán son políticas y
militares.
7. Que los preparativos para la batalla se harán durante la sexta plaga, pero
que la batalla se librará durante la séptima plaga.
8. Que en una fase será una batalla real entre personas reales que emplean
armas reales.
9. Que habrá derramamiento de sangre en una escala sin precedentes.
10. Que estarán implicadas todas las naciones de la tierra.
11. Que Cristo y los ejércitos del cielo finalmente intervendrán y terminarán
la batalla.
12. Que los santos vivos presenciarán la batalla, pero no participarán
directamente en ella.
La diferencia fundamental entre las dos opiniones consiste en la interpretación de los términos "Eufrates", "reyes del oriente" y "Armagedón".  La primera opinión sostiene que estos tres términos tienen un significado geográfico; pero el segundo punto de vista afirma que deben interpretarse en una manera completamente figurada, según los términos del contexto de los cap. 13 al 19. Hay más explicaciones sobre los distintos puntos de semejanzas y diferencias entre las dos opiniones en com. vers. 12-19.  Cf. com.  Dan. 11: 36-40. Como es de esperarse, hay diversas variantes y modificaciones en estas dos opiniones principales sostenidas por algunos comentadores adventistas; sin embargo, no hay suficiente espacio para considerarlas.  Jaime White sostenía la antigua opinión de que la batalla del Armagedón es la batalla entre Cristo y las naciones de los impíos en ocasión de la segunda venida (Review and Herald, 21-1-1862, p. 61).  Urías Smith creía que la batalla del Armagedón incluiría
también una reunión política y militar de las naciones en Palestina (Las profecías de Daniel y el Apocalipsis, t. 2, pp. 317-325).
El gran río Eufrates. Ver p. 742; com. cap. 9: 14.  Los defensores de una y otra opinión convienen en que Juan no se está refiriendo al río literal como un río, ni al secamiento de sus aguas literales.  Hay también un reconocimiento general de que las aguas del río Eufrates representan a seres humanos (cf. cap. 17: 15).  Sin embargo, según la primera opinión el Eufrates representa al antiguo imperio otomano, por cuyo territorio corría este río, y que desde la caída de ese imperio a fines de la Primera Guerra Mundial, representa a Turquía, su sucesor moderno.  Este punto de vista supone que el término Eufrates, aunque no se refiere al río literal, tiene sin embargo un significado geográfico literal y designa la región geográfica cruzada por el río, el valle de Mesopotamia.  Durante más de
1.000 años esta región fue gobernada por los árabes musulmanes y los turcos, y más recientemente por el gobierno de Iraq. De acuerdo con el segundo punto de vista, el significado del término Eufrates
debe determinarse por el contexto, el cual revela que el vocablo Babilonia se usa exclusivamente como un símbolo del cristianismo apóstata (ver com. cap. 14: 8; 17: 5) El río Eufrates fue histórica y geográficamente el río de la Babilonia literal (Jer. 51: 12-13, 63-64), y como el río de la Babilonia simbólica, "la gran ciudad" (ver com.  Apoc. 17: 18), el Eufrates no 857 tendría aquí su anterior significado literal y geográfico, sino que debe entenderse en términos de su símbolo paralelo: la Babilonia simbólica.  Las aguas del Eufrates serían entonces las "muchas aguas" del cap. 17:13, 15 sobre
las cuales se sienta la Babilonia simbólica: los "moradores de la tierra", a quienes ha "embriagado con el vino de su fornicación" (cap. 17:2; cf. cap. 13:3-4, 7-8, 14-16).
El agua. Ver com. cap. 17:1, 15
Se secó. La flexión del verbo griego expresa que el secamiento se ha completado.  Según la primera opinión, el secamiento del río Eufrates comenzó a cumplirse en el desmembramiento paulatino del imperio otomano, y el cumplimiento completo de este detalle profético es aún futuro. Según la segunda opinión, el secamiento de las aguas del Eufrates se refiere al retiro del apoyo humano a la Babilonia simbólica en relación con la sexta plaga (ver com.  "gran río Eufrates", com.  Apoc. 16:14, 16-17, 19; cf. Isa. 44:26 a 45:2).  Los exponentes de esta opinión creen que los resultados del secamiento están descritos simbólicamente en Apoc. 16:18-19; 17:15-18, y literalmente en CS 711-714.
Preparado. Según el primer punto de vista, el "camino a los reyes del oriente" comenzó a prepararse con el desmembramiento del imperio otomano (ver com.  "secó"). Según la segunda opinión, el "camino" será "preparado" cuando se le retire el apoyo humano a la Babilonia simbólica (ver com. vers. 1, 12, 14, 17).  Según el primer punto de vista, esta preparación es de carácter geográfico y militar; según el segundo, de carácter moral y espiritual.
El camino. Gr. hodós, "camino", "carretera".  En el contexto de los vers. 12-16, este será el "camino" por el cual los "reyes" y sus ejércitos pasarán por el Eufrates
para reñir una batalla contra sus opositores.  Según el primer punto de vista, este "camino" pasaría geográficamente por el valle de Mesopotamia, anteriormente parte del territorio del imperio otomano.  Según la segunda opinión, el "camino" es figurado, o sea el "camino" por el cual se prepara la situación de la tierra para que Cristo y los ejércitos del cielo triunfen sobre Babilonia (vers. 19) y los "reyes de la tierra" (vers. 14).
Reyes del oriente. Literalmente "reyes de la salida del sol" (ver com. cap. 7:2).  En  armonía con el significado geográfico que atribuyen al "gran río Eufrates", los que apoyan la primera opinión entienden a los "reyes del oriente" en un sentido geográfico, o sea las naciones situadas al este del valle de Mesopotamia. Según el segundo punto de vista, "los reyes del oriente" representan a Cristo y
los que le acompañarán.  Interpretan la frase "reyes del oriente", como las otras expresiones simbólicas de Apoc. 16:12, en el hecho histórico de Ciro cuando conquistó a Babilonia y luego libró al pueblo de Dios, los judíos, para que regresaran a su tierra natal.
Versículo 13 13 Y vi salir de la boca del dragón, y de la boca de la bestia, y de la boca del falso profeta, tres espíritus inmundos a manera de ranas;
Vi. Ver com. cap. l: l.
De la boca. La boca es el instrumento del habla.  Estos "tres espíritus inmundos" que salen de las bocas del "dragón", de la "bestia" y del "falso profeta", representan la
política que esta triple unión religiosa proclamará al mundo, la cual se menciona en el cap. 17:2 como el "vino" de Babilonia (ver com. cap. 16:14; 17:2, 6).
Dragón. Ver com. cap. 12:3; 13: l. El primer miembro de esta triple unión religiosa se identifica generalmente con el espiritismo o con el paganismo.  Este último consiste principalmente en la adoración de espíritus maléficos, y por eso se parece esencialmente al espiritismo moderno tal como se practica en los países cristianos.
La bestia. Ver com. cap. 13: l; 17:3, 8.
Falso profeta. Evidentemente debe identificarse con la segunda bestia del cap. 13:11-17 (ver com. vers. 11), que apoya a la primera bestia de los vers. 1-10, y que por medio de los milagros que tiene el poder de hacer en presencia de la bestia (vers. 12-14), engaña a los hombres para que le hagan a ésta una "imagen".  Cf. cap. 19:20; 20: 10.
Tres espíritus inmundos. Los defensores de ambas opiniones concuerdan en identificar al "dragón", la"bestia" y el "falso profeta", con el espiritismo moderno (CS 645) o paganismo, el papado, y el protestantismo apóstata (cf. cap. 13:4, 14-15; 19:20; 20: 10), respectivamente.  Los "tres espíritus inmundos" evidentemente simbolizan o representan a este trío maléfico de poderes religiosos, que juntos constituyen la "gran Babilonia" de los últimos días (cap. 16:13-14, 18-19; ver com. cap. 16: 19; 17:5).
A manera de ranas. Tal vez no deba atribuirse ningún significado a esta comparación, que quizá sólo tiene el propósito de destacar lo repulsivo que son los "tres espíritus
inmundos" delante de Dios.
Versículo 14 pues son espíritus de demonios, que hacen señales, y van a los reyes de la tierra en todo el mundo, para reunirlos a la batalla de aquel gran día del Dios
Todopoderoso.
Espíritus de demonios. En los Evangelios el término "espíritu inmundo" se usa como equivalente de "diablo" (Mar. 1:27, 34; 3:11, 15; 6:7; etc.). Ver Apoc. 18:2; cf. 2JT 176-177.
Hacen señales. O "hacen milagros", es decir, "señales y prodigios mentirosos" (ver com. 2 Tes. 2:9) con el propósito de confirmar el poder y la autoridad de la persona que
los hace (ver t. V, pp. 198-199).  Estos milagros también se mencionan en cap.13:13-14; 19:20.  Las manifestaciones sobrenaturales de varias clases son el medio por el cual Satanás- obrando mediante diversos instrumentos humanos-logrará unir al mundo con el propósito de exterminar a los que constituyen laúnica barrera que se opondrá a su dominio indiscutido sobre la humanidad.
Reyes de la tierra. La evidencia textual establece (cf. p. 10) el texto "reyes de todo el mundo". Los "reyes" son los poderes políticos de la tierra, en contraste con la triple unión religiosa del vers. 13 (ver el comentario respectivo) que congrega a las naciones de la tierra para que se unan en una cruzada con el fin de destruir al pueblo de Dios (3JT 285; CS 618, 682).  Esta liga mundial político-religiosa (ver com. cap. 17:3) aspirará a gobernar todo el mundo.  De acuerdo con el primer punto de vista, estos "reyes" representan las naciones del Occidente en contraste con los "reyes del oriente" (cap. 16:12), es decir, las naciones del Oriente.  Según el segundo punto de vista, la frase "reyes de la tierra y de todo el mundo" incluye a las naciones del Oriente y del Occidente (ver com. vers. 12).  Hay más información en cuanto a la identidad de los "reyes de la tierra" y al éxito transitorio de esta unión, en cap. 17:2, 12, 14; ver com. vers. 12; cf. 3JT 171.
Reunirlos. Según la primera opinión, este acto de congregarlos consistirá en los preparativos políticos y militares de los "reyes de la tierra en todo el mundo".  Según la segunda, se refiere a los esfuerzos que hará la triple unión religiosa para concertar una acción unificada de los poderes políticos de la tierra con el propósito de luchar contra el remanente del pueblo de Dios.
La batalla. Los defensores de ambas interpretaciones concuerdan en que se describen distintos aspectos de la misma batalla en los cap. 14:14-20; 16:12-19; 17:14-17; 19:11-21; cf. 6T 406.  Según el primer punto de vista, ésta es principalmente una batalla político - militar que se librará entre las naciones de Oriente y Occidente en el valle de Meguido (ver com. cap. 16:12-13).  De acuerdo con la segunda opinión, en esta batalla las naciones se unen para destruir al pueblo de Dios, y por lo tanto es ante todo un conflicto religioso.
Aquel gran día. Es decir, el día de la ira de Dios (ver com. vers. l).  La evidencia textual establece (cf. p. 10) el texto "del gran día de Dios Todopoderoso".  Ver com.
Isa. 2:12.

Dios Todopoderoso. Ver com. cap. 1: 8.
Versículo 15 He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza.
He aquí. O "Mira que vengo" (BJ).
Vengo como ladrón. Es decir, para los impíos (ver com. 1 Tes. 5:2, 4; 2 Ped. 3: 10; cf.  Mat. 24:43; Luc. 21:35).
Bienaventurado. O "feliz" (ver com.  Mat. 5:3).
El que vela. Ver com.  Mat. 24:42.  Los santos deben estar alerta, vigilando para que no
sean engañados (ver com.  "Vengo como ladrón").
Guarda sus ropas. Es decir, se mantiene fiel en su fe y carácter, y es plenamente leal a Dios, Ver com.  Mat. 22: 11.
Para que no ande desnudo. O pierda su vestidura de carácter por haber perdido su fe. Cf. cap. 17:16.
Vean. Quizá significa la gente en general.
Su vergüenza. Es decir, que ha abandonado su fe.  Aun cuando el destino de cada uno ya ha sido fijado al finalizar el tiempo de gracia (ver com. cap. 22: 11), el pueblo
de Dios no debe cesar en su vigilancia, sino permanecer alerta a medida que
Satanás intensifica sus engaños.
Versículo 16 y los reunió en el lugar que en hebreo se llama Armagedón.
Los. O sea los reyes de la tierra del vers. 14.
Reunió. Así dice el texto establecido.  Algunos pocos MSS dicen "reunieron".  El que
los reúne o reunirá será el ángel del vers. 12; y los que los "reunieron" o reunirán serían los tres espíritus inmundos de los vers. 13 y 14.  El contexto parecería favorecer el plural.  "Los convocaron" (BJ); "los reunieron" (BA).
En cuanto al proceso de reunirlos, ver com. vers. 14. Los que apoyan ambas posibles interpretaciones convienen en que la reunión tendrá lugar durante la sexta plaga, pero que la batalla se librará durante la séptima (ver Smith, op. cit. p. 324; com.  Apoc. 16:12, 17). Según el primer punto de vista, las fuerzas 859 militares de la tierra serán reunidas en el valle de Meguido, al norte de Palestina (ver com. vers. 12, 14).  Según el segundo punto de vista, los reyes de la tierra se unirán en pensamiento y propósito (ver com. cap. 17:13, 17).  Cf.  Sal. 83:4-5.
Lugar. Gr. tópos, "lugar", que se usa para referirse a una ubicación geográfica, a un "lugar" en un libro, o, figuradamente, a "condición" o "situación , como en Hech. 25:16 y Heb. 12:17.  Según la primera opinión, que pone énfasis en los factores geográficos, se referiría al valle de Meguido, la llanura de Esdraelón en el norte de Palestina (ver com.  Apoc. 16:12, 14).  Según el segundo punto
de vista, que destaca el significado figurado de las diversas expresiones de los vers. 12-16 (ver com. vers. 12), sería la "condición" o estado mental en que se congregarán los reyes de la tierra: el pacto para aniquilar al pueblo de Dios (ver com. cap. 16:14; 17:13).
En hebreo.Juan quizá tenía en mente que sus lectores estudiaran la palabra Armagedón como término "hebreo", y que revisaran la historia hebrea para que se pudiera
comprender este nombre simbólico.
Armagedón. Gr.  Harmagedon, una transliteración del hebreo, como lo explica Juan.  La evidencia textual establece (cf. p. 10) el texto Harmagedón, pero unos 80 MSS tardíos dicen MagedÇn o MageddÇn.  Una cantidad de otras variantes aparecen una o dos veces cada una.  En vista de que ningún lugar geográfico ha tenido jamás -hasta donde se sepa- este nombre, no es claro su significado.  Las opiniones también difieren en cuanto a la palabra o palabras hebreas de la cual se hizo la transliteración al griego.  La palabra Harmagedon está compuesta por dos
palabras hebreas, la primera de las cuales puede haber sido ir, "ciudad", aunque más probablemente har, "montaña"; sin embargo, algunos manuscritos antiguos omiten la primera sílaba ar- o har- completamente. Para la segunda parte del nombre, -magedon, se han sugerido dos raíces etimológicas diferentes: (1) que -magedon deriva del Heb. megiddo o megiddon (1
Rey. 9: 15; Zac. 12: 11), la antigua ciudad de Meguido, destacada en diferentes etapas de la historia de los hebreos (Juec. 4: 7, 13; 2 Crón. 35: 22); (2) que -mage - dÇn deriva de mo'ed, la palabra hebrea usada comúnmente en el AT para "congregación" (Exo. 27:21; 28:43; 29:4, 10-11, 30, 32; etc.), para una" fiesta" específica (ver com.  Lev. 23: 2), y para una "compañía" y los "lugares
de congregación" (Lam. 1:15; 2:6).  La primera raíz etimológica vincula el nombre compuesto Armagedón con el medio geográfico e histórico de la antigua Meguido, mientras que la segunda -lingüísticamente menos posible- sugiere una posible relación con el gran conflicto entre Cristo y Satanás. En Isa. 14: 13, donde har-mo'ed se traduce "monte del testimonio" y se refiere
a la montaña sobre la cual estaba el templo de Salomón, en el norte de la antigua Jerusalén, se representa a Lucifer como aspirando a sustituir a Dios como soberano y gobernante de Israel (ver el comentario respectivo) Cf. "tabernáculo del testimonio" (Exo. 33:7; etc.). Los que sostienen la primera opinión acerca del Armagedón, consideran que ese nombre se deriva del Heb. har-megiddo, "monte de Meguido", y lo interpretan, tal como se usa en Apoc. 16: 16, en términos del ambiente geográfico y relacionándolo históricamente con la antigua ciudad de Meguido.  Los que
sostienen la segunda opinión, entienden que la primera raíz etimológica es simbólica; es decir, a la luz de los sucesos históricos de la historia del AT en relación con las proximidades de la antigua Meguido (ver. Juec. 4: 4 a 5: 31, especialmente cap. 5:31; cap. 6: 33 a 7: 25; 1 Rey. 18: 36-40; Sal. 83; cf. 2 Crón. 35: 20-24), pero sin atribuirle significado geográfico al término
Armagedón en Apoc. 16:16 (ver com. vers. 12).  También entienden que har-mo'ed se usa en una forma figurada, guiándose por su uso en Isa. 14: 13, en su relación con el gran conflicto entre Cristo y Satanás (ver Apoc. 12:7-9, 17; 17:14; 19:11-21). En todo caso, el nombre Armagedón, del Gr. Armagedon, sigue siendo enigmático. No hay duda de que representa el desenlace final cuando Cristo triunfará gloriosamente.  Sin embargo, la palabra en sí no proporciona información geográfica ni cronológica acerca de este gran acontecimiento.
Versículo 17 El séptimo ángel derramó su copa por el aire; y salió una gran voz del templo del cielo, del trono, diciendo: Hecho está.
Séptimo ángel. En cuanto al significado del número siete en el Apocalipsis, ver com. cap. l:11.
Por el aire. La evidencia textual establece (cf. p. 10) el texto "sobre el aire", BJ (ver
com. vers.  8).  El efecto de esta plaga parece ser universal.
Una gran voz. Evidentemente la voz de Dios.  Cf. cap. 1:10.  Ver CS 693-694; 1JT 131-132.
Del templo del cielo. La evidencia textual establece (cf. p. 10) la omisión de la frase "del cielo".
Del trono. En otras palabras, la declaración constituye una proclama oficial del Soberano del universo (ver com. cap. 4:2-5).
Hecho está. Estas palabras también se pronunciarán otra vez en la restauración de la tierra nueva (cap. 21: 6).  Palabras similares -"Consumado es"- fueron pronunciadas
por nuestro Señor al morir en la cruz (Juan 19: 30) al concluir su ministerio de sacrificio, asegurando así el éxito del plan de redención.  Este dramático anuncio señala en el contexto de Apoc. 16: 17 el momento cuando se descubrirá por completo el misterio de la iniquidad, cuando se desenmascarará el verdadero carácter de la unión religioso-política universal de los vers. 13-14, 19 (ver
el comentario respectivo y com. vers. l). Dios permitirá que las fuerzas del mal avancen hasta el punto de tener aparente éxito en su siniestro designio de exterminar al pueblo de Dios; pero cuando
llegue el momento señalado en el decreto de muerte (ver com. vers. 14) y los impíos avancen con gritos de triunfo para aniquilar a los santos (CS 689, 6931 PE 283, 285), se escuchará la voz de Dios que declarará: "Hecho está".  Esta declaración pondrá fin al tiempo de la angustia de Jacob (cf. com. vers. 15), liberará a los santos, y dará comienzo a la séptima plaga (PE 3637, 282-285; CS
693-694; 1JT 131-132).
Versículo 18 Entonces hubo relámpagos y voces y truenos, y gran temblor de tierra, un terremoto tan grande, cual no lo hubo jamás desde que los hombres han estado sobre la tierra.
Voces. O "sonidos", "ruidos".  Cf. cap. 4:5; 8:5; 11: 19.  Lo que dicen las "voces" puede ser semejante a la declaración del cap. 11: 15 (cf.  CS 698).
Truenos. O "fragor de truenos" (BJ).
Un gran temblor de tierra. Un terremoto literal como lo implica el resto del vers. 18 (ver com. vers. l; cf. vers. 20-21), pero acompañado por un terremoto figurado que desmenuza a la Babilonia simbólica (vers. 19).  Así como un terremoto literal deja una ciudad en ruinas, un terremoto simbólico traerá ruina y desolación a la "gran Babilonia" (ver com. cap. 17: 16; 18: 6-8, 21), La triple unión de los vers.13-14 se desintegrará (cf.  Isa. 28:14-22).
Cual no lo hubo jamás. Tanto literal como figuradamente.
Versículo 19 y la gran ciudad fue dividida en tres partes, y las ciudades de las naciones cayeron; y la gran Babilonia vino en memoria delante de Dios, para darle el cáliz del vino del ardor de su ira. 
La gran ciudad. Es decir, la Babilonia simbólica (ver com. cap. 17: 5, 18; 18: 10).
Dividida en tres partes. La Babilonia simbólica de los últimos días estará compuesta por el papado, el protestantismo apóstata y el espiritismo moderno (ver com. vers. 13-14); pero ante la voz de Dios (cap. 16: 17; 17: 17), esta triple unión de organizaciones
religiosas apóstatas perderá su cohesión, unidad y poder de obrar.  Cf.  Hab.3: 3-16.
Ciudades de las naciones. Juan continúa con la figura de un terremoto que deshace una ciudad literal.  Se refiere ahora mediante una figura similar a las organizaciones políticas, representadas en los vers. 13-14, como los "reyes de la tierra".  En cuanto a
lo apropiado de una "ciudad" para representar las organizaciones religiosas apóstatas y a "ciudades" como sus aliados políticos, ver com. cap. 11: 5; 17: 18.
Cayeron. Las fuerzas políticas de la tierra también perderán la unidad de propósito para
el cual fueron congregadas durante la sexta plaga (ver com. vers. 14, 16; cap.17: 13, 7).  Habrá un terrible despertar entre ellos cuando la voz de Dios libere de sus enemigos a su pueblo que le espera (ver CS 694-695, 712).  Los componentes de la liga universal político-religiosa del cap. 16: 13-14 comenzarán a luchar entre sí, y los "diez reyes" del cap. 17: 12-16 se vengarán de la Babilonia simbólica (ver com. cap. 17: 17).  Las huestes de la tierra llenas de furor se volverán contra sus caudillos y lucharán entre sí con las armas que antes se proponían usar para exterminar a los santos (ver PE 290; CS
714).  Habrá luchas y derramamiento de sangre por doquiera; el mundo será inundado con sangre (ver com. cap. 14: 20). Cuando Cristo aparezca, serán acallados el estruendo de las armas y el tumulto
de la batalla terrenal al descender los ejércitos del cielo.  "En la loca lucha de sus propias desenfrenadas pasiones y debido al terrible derramamiento de la ira de Dios sin mezcla de piedad, caen los impíos habitantes de la tierra: sacerdotes, gobernantes y el pueblo en general, ricos y pobres, grandes y pequeños" (CS 715).  Para una descripción más completa de esta batalla, ver com. cap. 17: 14; 19: 11-21; cf.  PE 282, 290; CS 714-715.  Compárese con las descripciones notablemente semejantes de Jos. 10: 7-14; Juec. 7: 19-23; 1 Sam. 14: 19-20; 2 Crón. 20: 22-24; Isa. 19: 2; 34: 8- 10; 51: 21-23; 63: 1-6; Jer. 25: 12-15, 29-38; Eze. 38: 14-23; Hag. 2: 22; Zac. 14: 13. 861
La gran Babilonia. Ver com. cap. 14: 8; 7: 1, 5.
Vino en memoria. Ver com. cap. 18: 5. Una expresión bíblica común que indica que ha llegado la hora en que se derramará el castigo divino (Sal. 109: 14; Eze 21: 23-24; cf
Jer. 31:34).
Para darle. Compárese con las palabras de los profetas respecto a la ciudad literal de
Babilonia (Isa. 51: 17, 22; Jer. 25: 15-16).
El cáliz. Una expresión bíblica común que simboliza los sufrimientos y castigos  que se
derraman (ver Sal 11: 6; 75: 8, Isa. 51: 17,22-23; Jer. 25: 15-17, 28; 49: 12; Mat. 26:39).  En cuanto a la naturaleza del cáliz que se da a beber a la Babilonia simbólica, ver com.  Apoc. 17: 16; 18: 5-8; cf. com. cap. 14: 10.
Vino. Ver com. cap. 14: 10; cf. cap. 17: 2.
Ardor. 0 "furia" (ver com. vers. 1).
Su ira. Ver com. cap. 14: 10; 16: 1.
Versículo 20 Y toda isla huyó, Y los montes no fueron hallados.
Toda isla. Estas convulsiones terrestres se describen como un resultado del terremoto del vers. 18.  Cf. cap. 6: 14.
Los montes. Cf. cap. 6: 14.
Versículo 2l Y cayó del cielo sobre los hombres u enorme granizo como del peso de un talento; y los hombres blasfemaron contra Di por la Plaga del granizo; porque
su plan fue sobremanera grande.
Enorme granizo. En Exo. 9: 18-22 se halla el comentario sobre la plaga de granizo que cayó en Egipto.  En cuanto al granizo como arma del castigo divino, ver Jos. 10: 11;
Eze. 13: 11, 13, y como castigo divino en el último gran día de la ira de Dios,
ver Job 38: 22-23; Isa. 28: 17-18; 30: 30; Eze. 38: 22; Apoc. 11: 19.
Un talento. Aproximadamente unos 34 kg. de peso ( 75 lbs.) (ver t. 1, P. 174).
Blasfemaron contra Dios. Aquellos sobre quienes caen las plagas maldicen a Dios por tercera vez. Manifiestan así su completo desprecio por él, aun en medio de sus castigos más dolorosos (ver com. vers. 1, 9, 11).

Los Errores y Contradicciones del Corán



Un Musulmán me envió un vídeo que habla acerca de los errores en la Biblia un Ex Cristiano ahora Musulmán, aquí esta mi respuesta:


Vi el vídeo y me gustaría saber cuales son las contradicciones que tiene la Biblia..ya que por lo que e visto la biblia no tiene contradicciones eso si tiene malas interpretaciones que es otra cosa.
En cambio cuando leo el Corán me encuentro con suras que en un lado dice una cosa y en otro lado dice otra cosa sobre el mismo tema Ejemplo:
 La creación dice el Corán: ¿De qué fuimos creados… de la tierra, del polvo, del barro, de una gota de sangre, de una gota de esperma…?
¡Lee en el nombre de tu Señor (Allah), que ha creado, ha creado al hombre de un coágulo! ¡Lee! Tu Señor es el mas Generoso (Sura 96:1,2,3).
Hemos creado al hombre de barro seco sacado de un barro negro, moldeable, (Sura 15:26).
"verdaderamente Isa, (Jesús) Ante Allah, Es como  Adán, Lo creó de tierra y luego dijo: ¡Sé! y fue." (Sura 3:58).
Ha creado al hombre de una gota (de esperma, (Sura 16:4)
Conclusión. ¿Se imaginan ustedes que los que defendemos la posición Creacionista desde el punto de vista científico tuviéramos que defender una amalgama de versiones sobre la forma en la que la creación del hombre sucedió? ¡Los evolucionistas nos hubieran hecho picadillo! 
Por fin…¿De qué fuimos creados… de la tierra, del polvo, del barro, de una gota de sangre, de una gota de esperma…?

¿Existe coacción u obligación en la religión de acuerdo al Corán?
"No cabe coacción en religión. La buena dirección se distingue claramente del error. Quien no cree en Allah, ese tal se ase del asidero más firme, de un asidero irrompible. Allah todo lo oye, todo lo sabe." (Sura 2:256)
"Proclama de Allah y Su Enviado, dirigida a los hombres el día de la peregrinación mayor. « Allah no es responsable de los asociadores (Cristianos y Judíos), y Su Enviado tampoco. Si os arrepentís será mejor para vosotros. Pero, si volvéis la espalda, sabed que no escaparéis de Allah». ¡Anuncia a los infieles un castigo doloroso!" (Sura 9:3)
"Cuando hayan transcurrido los meses sagrados, matad a los asociadores (Cristianos y Judíos) dondequiera que les encontréis. ¡Capturadles! ¡Sitiadles!¡Tendedles emboscadas por todas partes! Pero si se arrepienten, y hacen oraciones y caridad, entonces ¡dejadles en paz! Allah es indulgente, misericordioso." (Sura 9:5)
Combatid contra quienes, habiendo recibido la Escritura (de Allah), no creen en Allah ni en el último Día, ni prohiben lo que Allah y Su Enviado han prohibido, ni practican la religión verdadera (Islam), hasta que, humillados, paguen el tributo directamente!" (Sura 9:29).
Note que el primero de los Suras que citamos parece indicar que "No cabe coacción en religión". Pero aparentemente no podemos tomar la palabra de Alá en serio, ya que en los otros Suras, torpemente se contradice.

¿Quién fue el primer musulmán? 
¡Necesitamos una decisión! ¿Fue Mahoma, Abraham, Jacob o Moisés?
"Y yo (Mahoma) he recibido la orden de ser el primero en someterse a Él (a Allah y al Islam)". (Sura 39:12).
"Cuando Moisés acudió a Nuestro encuentro y su Señor le hubo hablado, dijo: «¡Señor! ¡Muéstrate a mí, que pueda mirarte!» Dijo: «¡No Me verás! ¡Mira, en cambio, la montaña! Si continúa firme en su sitio, entonces Me verás». Pero, cuando su Señor se manifestó a la montaña, la pulverizó y Moisés cayó al suelo fulminando. Cuando volvió en si dijo: «¡Gloria a Ti! Me arrepiento y soy el primero de los que creen (en Allah y el Islam)" (Sura 7:143).
"Abraham ordenó hacer lo mismo a sus hijos varones, y también Jacob: «¡Hijos míos! Alá os ha escogido esta religión. Así, pues, no muráis sino sometidos a Él (a Allah y al Islam) (Sura 2:132).
Quien sea que haya sido el responsable de la composición del Corán, debió haber pasado desapercibido que Abraham, Jacob y Moisés no pudieron haberse convertido al Islamismo, porque quien inventó el Islamismo fue Mahoma... ¡Miles de años después de la muerte del más reciente de los tres héroes bíblicos antes mencionados! ¡Todos estos personajes habían estado muertos por siglos antes de la invención de la palabra "Musulmán"!)

¿Perdona o no perdona Alá a aquellos que adoran dioses falsos?
"Allah no perdona que se Le asocie. Pero perdona lo menos grave a quien Él quiere. Quien asocia a Allah comete un gravísimo pecado". (Sura 4:48 y Sura 4:116)
"La gente de la Escritura (de la Biblia) te pide que les bajes del cielo una Escritura. Ya habían pedido a Moisés algo más grave que eso, cuando dijeron: «¡Muéstranos a Allah claramente!» Como castigo a su impiedad el Rayo se los llevó. Luego, cogieron (adoraron) el ternero, aun después de haber recibido las pruebas claras.Se lo perdonamos y dimos a Moisés una autoridad manifiesta" (Sura 4:153).
De acuerdo con el Sura 4:48, Alá NO ESTÁ dispuesto a perdonar a aquel que se le "asocia", o a aquel que sea Cristiano o Judío. Asociadores era como se llamaba a los Cristianos y a los Judíos en los tiempos de Mahoma. Hoy día, los Musulmanes llama Sionistas a los Judíos y Cruzados (por las Cruzadas) a los Cristianos. Sin embargo, y en abierta contradicción, el Sura 4:153 nos dice que a "aquellos que adoraron el ternero", o en otras palabras, aquellos que adoraron otro dios o a otros dioses, Allah los perdonó.

Alterar la Palabra de Dios es algo serio. 
Si Alá cambia de parecer, ¿Acaso no se ha equivocado Alá?
"También fueron desmentidos antes de ti otros enviados, pero sufrieron con paciencia ese mentís y vejación hasta que les llegó Nuestro auxilio. No hay quien pueda cambiar las palabras de Allah. Tú mismo has oído algo acerca de los enviados. (Sura 6:34).
"La Palabra de tu Señor se ha cumplido en verdad y en justicia. Nadie puede cambiar Sus palabras. Él es Quien todo lo oye, todo lo sabe." (6:115).
"Cuando sustituimos una revelación por otra Allah sabe bien lo que revela dicen: «¡Eres sólo un falsario!» Pero la mayoría no entienden por qué lo hacemos.». (16:101).
Aquí vemos un ejemplo de un "profeta" que se da cuenta que se ha equivocado y para mantener su autoridad alega que ahora "sustituye una revelación por otra". La gente se reveló, pero entonces acude al uso del alegato de que los adeptos simplemente "no entienden lo que hacemos". ¡Hmmmmmmmmmmmmmmmm!

Faraón, ¿fue ahogado o no fue ahogado?
"Hicimos que los Hijos de Israel atravesaran el mar. Faraón y sus tropas les persiguieron con espíritu de rebeldía y hostilidad hasta que, a punto de ahogarse, dijo: «¡Sí, creo que no hay más dios que Aquél en Quien los Hijos de Israel creen! Y soy de los que se someten a Él (¡A Allah!)». «¿Ahora? ¿Después de haber desobedecido y de haber sido de los corruptores? Esto no obstante, hoy te salvaremos (al Faraón) en cuanto al cuerpo a fin de que seas signo para los que te sucedan». Son muchos, en verdad, los hombres que no se preocupan de Nuestros signos..." (Sura 10:90-92).
"Dimos a Moisés nueve signos claros. Pregunta a los Hijos de Israel qué pasó, cuando vino a ellos y Faraón le dijo: «¡Moisés! ¡Yo creo, sí, que estás hechizado!» Dijo: «Tú sabes bien que sólo el Señor de los cielos y de la tierra ha hecho bajar éstos como pruebas evidentes. ¡Yo creo, Faraón, sí, que estás perdido!», Quiso ahuyentarles del país y le ahogamos con todos los suyos." (Sura 17:102-103).
Por un lado el Sura 10:90-92 nos dice claramente que el Faraón estuvo a punto de ahogarse, pero por el otro lado el Sura 17:102-103 nos dice que en efecto, ¡Allah le ahogó!. ¿Acaso no es este un error en el Corán?
Yo me paso una gran parte de mi tiempo respondiendo preguntas en mis varios Sitos en la Internet. ¿Se imaginan ustedes que la Biblia contuviera contradicciones como éstas? La sección apologética de mis sitios estuviera exclusivamente dedicada a "explicar" estas contradicciones. Sin embargo, el Corán ha demostrado que no solamente no es perfecto en lo absoluto, sino que contiene este tipo de contradicciones vergonzosas, las que a un ojo pesquizador pero objetivo resultarían evidencia de que tal vez el Corán no tenga una procedencia divina en lo absoluto.


Y tengo como 10 montañas de evidencia sobre los errores del Corán
aquí les dejo la exposición instructiva en MP3 titulada  Paganismo Moderno donde hablo de el origen de Allah, su nombre, sus hijas (Al Lat, Al’Uzza y Manath), sus 13 Esposas, su adoración al sol y como al final se termina uniendo con el Catolicismo descarguen Aquí


¿EL EVANGELIO DE YURI?

No entiendo, en verdad no entiendo a los cristianos que siguen defendiendo un cristianismo mediocre, un cristianismo sin sangre, muchos artistas se van de nuevo al medio artístico con el propósito según ellos de seguir predicando el evangelio, así como supuestamente lo esta haciendo Yuri y su esposo, el pastor Rodrigo.

Vean este video y si siguen defendiendo este cristianismo, creo que es mejor sacarnos los ojos pues estamos ciegos!!!

Le doy gracias a mi hermana Nikita por este enlace!!



Que tipo de cristianismo es este? con una vida doble, hablando malas palabras y en doble sentido, quien defiende esto esta totalmente ciego!!!
Isaías 5:20
(Reina-Valera 1960)
!!Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo;
que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz;
que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!

Coalo ¿Músicos Cristianos o Amor Al dinero?



Lean este correo.




From: coalo@mac.com
To: ********
Subject: Re: CONTACTO COALO ZAMORANO
Date: Wed, 26 Aug 2010 10:25:02 -0500
Hola hermanos,
Esa fecha no puedo porque es domingo y estamos comprometidos en nuestra congregación local...
Quisieran ver una fecha para el año entrante?
Coalo Z
On Aug 20, 2010, at 3:41 AM,
***** wrote:
Datos de contacto:
Nombre y Apellido: ********
Email: *********
Comentarios:
Hola,
Estamos programando un evento en Hidalgo, Tx para el 12 de octubre y nos gustaría tener a Coalo como invitado, cuales son los requisitos y condiciones para contar con sus participación.
gracias
*****
--------
From: coalo@mac.com
To:***********
Subject: Re: CONTACTO COALO ZAMORANO
Date: Wed, 26 Aug 2010 10:55:26 -0500
bien...
Para el evento somos 5 personas
necesitaremos 3 habitaciones dobles...
en cuestión de ofrenda necesito que aseguren una cantidad de 4000 dólares…
De ustedes estar de acuerdo con estos puntos entonces damos por confirmada la fecha y les mandaría un rider tecnico...
Espero su Respuesta.....
Coalo Z
On Aug 26, 2010, at 10:34 AM,
********* wrote:
No hay problema y si es un concierto.... ******
------
From: coalo@mac.com
To: *******
Subject: Re: CONTACTO COALO ZAMORANO
Date: Wed, 26 Aug 2010 11:27:37 -0500
para el transporte tenemos que volar a mcallen..
5 boletos de avión por continental que yo personalmente mandaré el itinerario que necesitamos
el hotel puede ser un hotel como Fairfield Inn, courtyard....etc...
Para confirmar la fecha necesito tener los boletos de avión comprados para principios de septiembre
ahora le mando el itinerario
-los nombres son:
Jorge Zamorano
Michael Zuniga
Aldo Juarez
Christopher Rocha
Joel Soto
Bendiciones,
Coalo
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Es triste ver que lo que motiva a la mayoría de los Músicos "Cristianos" ahora no es la Adoración a YHWH sino Amor Al dinero.

Mateo 24 y El Apocalípsis


Las palabras tan contrastantes de Jesús sobre el templo de Dios y su ciudad culminaban, en cierta forma para el Israel antiguo, los tantos anuncios proféticos que desde la antiguedad Dios había enviado acerca del “día del Señor”. Ese día de juicio los profetas lo anticiparon para con las ciudades de sus días, cuyos pecados llegaban a un punto que rebasaban la paciencia divina. Sus ruinas fueron microcosmos ilustrativos del juicio que tendría lugar, en el fin del mundo, en el macrocosmos global y planetario, cuando los mismos pecados que las habían causado pasasen a ser la nota tónica del mundo entero.
Esto entendían también los discípulos del Señor. Al ser testigos de la venida del Mesías prometido, pensaban que si había todavía un día del Señor para volver a destruir Jerusalén, debía ser el mismo día que traería a Jesús de los cielos para terminar con este mundo de pecado. Por eso le preguntaron, momentos más tarde, “¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del mundo?” (Mat 24:3). Y cuando más tarde Jesús ascendió a los cielos, confirmando su promesa de volver, volvieron a preguntarle: ‘¿Restituirás el reino a Israel en este tiempo?” (Hech 1:6).


1. Microcosmos del fin
Este es el título de un artículo reciente que escribí, por pedido, para la revista Vida Feliz. Allí vinculo la destrucción de las torres gemelas con las predicciones del Espíritu de Profecía. También, por analogía, con la introducción al sermón profético de Jesús y otras profecías que anunciaron la destrucción de algunas ciudades impías del mundo antiguo, incluyendo la vieja Jerusalén.

“‘Maestro, mira qué piedras y qué edificios (Mar 13:1 [Luc 21:5: “adornado de hermosas piedras y dones”]), atinó a decirle uno de ellos. Pero los sentimientos del Señor estaban muy lejos de la vanagloria humana que tanto agrada a los mortales. Para sorpresa de todos, Jesús le respondió: “‘¿Ves estos grandes edificios? No quedará piedra sobre piedra que no sea derribada’” (Mat 13:1-2).
¿En qué consistía el “día del Señor”, según los antiguos profetas? En un día amargo, de ira (Ez 22:24; Lam 2:22), de angustia (Isa 13:6ss; 19:16; Jer 30:5-7; Joel 1:16; Abd 12-15), de castigo, venganza, ruina y desolación (Isa 34:8; 63:4; Jer 46:10; 47:4; 50:27-28), de tinieblas y oscuridad (Eze 30:2-3), “de guerra contra las ciudades fuertes y las altas torres” (Sof 1:14-15; Am 5:18-20). ¿Qué es lo que Dios castigaba en aquellos prototipos pequeños del día final?
Ese día del Eterno, según Isaías, debía abatir “la altivez de los ojos del hombre”, y humillar “la soberbia de los hombres”, para que sólo el Señor fuese exaltado (Isa 2:11-12; 14:12-13; Jer 50:29-32). De allí que la destrucción apuntaba mayormente a los símbolos de la arrogancia humana tal como se veían patentados “sobre toda torre alta, y sobre toda muralla fortificada” de sus ciudades (Isa 2:15). ¡Cuán vanos resultaban entonces tales escudos humanos detrás de los cuales procuraban parapetarse, sin buscar refugio en el único lugar seguro que Dios ofrece! (Sal 27:5; 31:19-23; 36:7-8; 91).
A lo largo de los siglos Dios usó el mismo método para referirse al fin del mundo a través de juicios locales y correspondientes a una sola nación o ciudad. La caída del “ícono máximo del capitalismo mundial” (Clarín, 17 de octubre, 2001), tampoco fue el fin, sino un preludio o anticipación del fin. Fuera del diluvio universal y del fuego final, no hay ningún macrocosmos que hubiese estado predicho a través de los microcosmos de los pueblos antiguos. Desde ese pequeño mundo palestino al que le estaba llegando también su hora, Jesús quería llevar a sus discípulos a realidades universales.


2. Hacia el macrocosmos
Siempre hubo guerras, pestes, hambres y terremotos (Mat 24:6-7). Pero cuando tales tragedias típicas de un mundo en pecado se multiplicasen y adquiriesen dimensiones universales, entonces sabríamos que el fin estaría cerca (v. 6úp,8). ¿Cómo sabemos que estas palabras de Jesús se cumplen hoy? No es necesario bautizar el siglo que pasó con nombres nuevos, ya que todos, crédulos e incrédulos cuentan la tragedia de dos guerras mundiales, lo que no ha sido sino “principio de dolores” en relación con los sucesos finales.

Desde un mismo principio los discípulos del Señor tuvieron que padecer persecución, pero el aborrecimiento del cual se harían objeto por llevar el Nombre de Cristo sería universal (v. 9), como universal debía ser también la predicación del evangelio (v. 14). Hoy estamos llevando el Nombre de Cristo “a toda nación, tribu, lengua y pueblo” (Apoc 14:6), pero “la ira de las naciones” (Apoc 11:18) está todavía contenida (Apoc 7:1-3), esperando ser suelta para la última tribulación (Apoc 12:17).
Entonces vendrá el fin, “y todas las naciones de la tierra se lamentarán”, mientras que el Señor enviará a sus ángeles para juntar “a sus elegidos de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro” (Mat 24:30-31). Sí, el relámpago que ilustra la naturaleza visible de la venida del Señor no se mostraría en Jerusalén ni en el pequeño mundo de Judea, ni “en las cámaras” o lugares cerrados y ocultos (v. 23,26), sino en una dimensión mundial, “del oriente al occidente” (v. 27). Ya que todos estarían entonces confrontados con el segundo y último macrocosmos de destrucción del planeta, equivalente en su proyección de inmoralidad y castigo universales al primero (Mat 24:37-39). Por esa misma razón, el juicio final no estaría confinado a Jerusalén, Roma o algún otro lugar, sino que comprendería a “todas las naciones” (Mat 25:32).
Siempre hubo engaño en materia religiosa. Falsos cristos, falsos profetas (v. 4-5,11), a quienes el diablo engaña para que engañen. Pero ese tipo de engaño se multiplicaría en forma especial en la época del fin (v. 11), con manifestaciones de engaño mayores que lo común que sacudirían, inclusive, a los mismos escogidos (v. 24; 2 Tes 2:9-12). Libre de los prejuicios y limitaciones nacionalistas que compartió con los demás discípulos al principio, Juan puede describir 60 años más tarde la extensión universal de ese engaño, advirtiendo que abarcaría a “los habitantes de la tierra” (Apoc 13:14), y a los gobernantes “de todo el mundo” (Apoc 16:13-14).
3. La “abominación asoladora” (Mat 24:15)
Volviendo al microcosmos que preocupaba especialmente a sus discípulos, Jesús les anticipó que la imposición de los estandartes idolátricos paganos sobre el predio contiguo al templo, algo abominable para los judíos, sería la señal que permitiría a los cristianos saber exactamente cuándo debían abandonar no sólo Jerusalén, sino también las regiones circundantes (Mat 24:16-18). En su huída debían evitar ser atrapados por sus compromisos comerciales o sociales (véase Luc 21:34-36), no fuese que les pasase lo que le pasó a la mujer de Lot (Luc 17:32-33). Siendo que no debían preocuparse por salvar lo que pudiesen de sus pertenencias (v. 17-18), el Señor les aconsejó orar para que su huída no se diese ni en sábado ni en invierno (v. 20).

Pero, ¿a cuál de las abominaciones mencionadas por Daniel se refirió Jesús? Siendo que Dan 11:31 y 12:11 rinden “abominación” en singular, como en Mat 24:16, algunos han pensado que Jesús se refiió a uno de esos dos pasajes, o a ambos. El contexto de la destrucción del templo literal de Jerusalén tiene que ver, sin embargo, con Dan 9:26-27. Después de la última semana profética que correspondía a los judíos (v. 24), después de la muerte de su Mesías a la mitad de esa semana en que el sacrificio regular perdería toda validez celestial (v. 25-26), vendría el asolador que traería las “abominaciones” hasta que la ruina decidida cayese sobre el asolador (v. 27). Es obvio que esas “abominaciones” se refieren no sólo a la invasión romana que destruyó el templo, sino también a la otra que vendría después sobre el pueblo del nuevo pacto bajo la Roma cristiana apóstata.
Captando, sin duda, que algunos podrían confundirse con respecto a las dos diferentes abominaciones de las que habló Daniel, Jesús agregó: “el que lee, entienda”. Siendo que esa expresión la usó el Señor cuando habló en parábolas (Mat 15:10,15-17; Mar 7:14-18), uno podría inferir que al señalar la abominación sobre la Jerusalén terrenal, el Señor quiso que se la entendiese como parábola o símbolo de la abominación que sería puesta en medio de la iglesia cristiana, tal como las otras dos declaraciones de Daniel lo habían anticipado (11:31; 12:11; véase 2 Tes 2:3-4). Esa abominación, desde que fuese implantada en forma oficial en el cristianismo, duraría 1290 días-años y causaría una tribulación que se extendería por 1260 días-años (Dan 7:25; Apoc 11:2-3; 11:6,14; 13:5). Véase A. R. Treiyer, The Day of Atonement. From the Pentateuch to Revelation (Siloam Springs, 1992), 339-346.
Captando la similitud de los dos eventos, el de la Roma pagana sobre la Jerusalén terrenal y el de la Roma papal sobre la Jerusalén espiritual (Apoc 11:2), varios intérpretes han visto también en Dan 11:31, durante la mayor parte del S. XX, esa doble dimensión. Sin embargo, hacia fines del S. XX, como resultado de estudios sobre hermenéutica (interpretación) bíblica, los teólogos pudieron distinguir entre las profecías condicionales que pueden tener una doble dimensión, y las profecías apocalípticas que no son condicionales y que, por consiguiente, no dan margen a una doble o triple interpretación. Dan 11:31 y 12:11 son vistos (como antes, pero ahora en forma exclusiva como algunos también los habían visto antes), como referencia a la Roma medieval, la única que fue enmarcada con fechas proféticas (Dan 7:25; 12:11; Apoc 11:2-3; 14:6,14; 13:5).
En el sermón profético de Jesús, sin embargo, no hay fechas proféticas. Su visión apocalíptica fue adaptada a la comprensión de sus discípulos, con el propósito de llevarlos del microcosmos de sus días al macrocosmos del fin.
4. La “gran tribulación” (Mat 24:21,29)
El hecho de que algunos eventos estuviesen fusionados en el discurso de Jesús, no significa que su discurso careciese de orden. Cristo anunció entonces “algunos de los acontecimientos más importantes de la historia del mundo y de la iglesia desde su primer advenimiento hasta su segundo; a saber, la destrucción de Jerusaén, la gran tribulación de la iglesia bajo las persecuciones paganas y papales, el obscurecimiento del sol y de la luna, y la caída de las estrellas. Después, habló de su venida...”,. Correspondía ir, sin embargo, a las profecías de Daniel y Apocalipsis para determinar a cuál de esas dos tribulaciones, la pagana y la papal, se refirieron mediante fechas proféticas.
Después de describir la destrucción de Jerusalén, Jesús pasa a referirse a la “gran tribulación” medieval que llevó a los papas a exterminar a millones de personas que se le opusieron a lo largo de los siglos.
“Entre estos dos acontecimientos [la destrucción de Jerusalén y la 2da. Venida], estaban abiertos a la vista de Cristo largos siglos de tinieblas, siglos que para su iglesia estarían marcados con sangre, lágrimas y agonía. Los discípulos no podían entonces soportar la visión de estas escenas, y Jesús las pasó con una breve mención. ‘Habrá entonces grande aflicción [tribulación]—dijo—cual no fue desde el principio del mundo hasta ahora, ni será... Durante más de mil años iba a imperar contra los seguidores de Cristo una persecución como el mundo nunca la había conocido antes. Millones y millones de sus fieles testigos iban a ser muertos...”,.


De un autor católico moderno leemos la siguiente confesión: “Comparado con la persecución” medieval, “la persecución de los cristianos por los romanos en los primeros tres siglos después de Cristo fue un procedimiento suave y humano... Debemos colocar la Inquisición... entre las más oscuras manchas en el registro de la humanidad, pues revela una ferocidad desconocida en ninguna bestia”. “La crueldad y la brutalidad fueron aparentemente más frecuentes en la Edad Media que en ninguna civilización antes de la nuestra”, W. Duran, The Age of Faith, 784, 829.
Tres tribulaciones apocalípticas
Tanto Daniel como Juan en el Apocalipsis hablaron de tres tribulaciones que tendrían que ver con Roma en su fase pagana (primera) y papal (las dos restantes). De la persecución romana de los césares paganos se refirió Juan en Apoc 1:9, cuando se consideró a sí mismo compañero “en la tribulación” de los miles de cristianos que sufrían bajo el yugo imperial. También se refirió Jesús a esa tribulación que sufrieron los apóstoles bajo el poder opresor de Roma y de las naciones que gobernaban bajo su autoridad en Mat 24:9-10. De la segunda tribulación, la que está enmarcada en fechas cuyo cumplimiento histórico está confirmado en forma asombrosa, se refirió Jesús más específicamente como “gran tribulación”.

Daniel habló del poder intolerante que la causó, el papado romano, en términos de duración que se extendería por “tiempo, tiempos y la mitad de un tiempo” (7:25; 12:6-7), es decir, por 1260 días-años, según la confirmación adicional de Juan (Apoc 11:2-3; 12:6,14; 13:5).
En referencia a los sucesos del tiempo del fin que se verían enmarcados por el juicio investigador previo, el aumento de la ciencia, la angustia o tribulación final y la liberación del pueblo de Dios (Dan 12:1-4), uno de los ángeles preguntó al varón vestido con el ropaje sacerdotal del Día de la Expiación: “¿Cuándo se cumplirán estas cosas extraordinarias?” (v. 5-6). La palabra “cosas extraordinarias” o “maravillas” es la traducción de la raíz hebrea pele’, fácil de recordar por el mundo del deporte debido a un jugador famoso a quien apodaron con una pronunciación equivalente. Aparece 16 veces en la Biblia hebrea, y se refiere a cosas maravillosas o sorprendentes no sólo desde una perspectiva positiva, sino también, y a menudo, negativa. Así, se describen los juicios de Dios mediante ese término que se dan, por ejemplo, con la destrucción de una ciudad o de un imperio (Ex 15:11; Isa 25:1-2), o mediante “un prodigio grande y espantoso” (Isa 29:14). La justicia de Dios revelada en tales juicios es algo extraordinario también (Sal 88:12 [13]).
“Todo eso” [kol ’eleh], referente a todo lo que ocurriría en el “tiempo del fin”, “se cumplirá” según escuchó Daniel, “cuando se acabe de quebrantar el poder del pueblo santo”, luego de “un tiempo, dos tiempos y la mitad de un tiempo” (Dan 12:7). En otras palabras, eso tendría lugar luego de la “gran tribulación”. Pero entonces Daniel intervino y preguntó: “Señor mío, ¿cuál será el fin de estas cosas [’eleh]? (v. 8). Se le respondió que su comprensión estaba sellada para “el tiempo del fin”.
Nuevamente el ángel le refiere la gran tribulación que purificaría mediante el horno de la aflicción a los que pasasen por ella (v. 10; cf. 11:35; Apoc 6:9-11). 1290 días-años duraría la “abominación asoladora” y el quitamiento del “continuo” (v. 11), todo lo cual precedería al juicio final. “Feliz el que espere y llegue” al día en que en el cielo se iniciase el juicio investigador, al cabo de 1335 días-años, cuyo propósito sería vindicar a los santos y darles el reino (v. 12). También Daniel se levantaría entonces, luego de ese juicio, “para recibir” su “herencia” (v. 13; cf. 7:22).
Interpretaciones futuristas que tienden a confundir
En años recientes, algunos han querido vincular los 1290 días-años y los 1335 días-años de Dan 12:11-12 con el fin del tiempo de gracia y la 2da. Venida de Cristo o algo relacionado con esos eventos finales. Para ello han interpretado los días en forma literal, sin relación con años. Pero esa interpretación carece de consistencia porque se contradice con el principio bíblico de “día por año” para las profecías apocalípticas, claramente confirmado por la exégesis bíblica así como por su cumplimiento histórico.

Por otro lado, las profecías fechadas no tienen doble cumplimiento, en relación con épocas distintas. Los 400 años de cautividad israelita en Egipto no volvieron a cumplirse. Los 70 años de cautividad en Babilonia tampoco volvieron a cumplirse. Las 70 semanas de Dan 9 no volverán a tener cumplimiento. Tampoco los 1260, 1290, 1335 y 2300 días-años que ya se cumplieron en la historia y no debe esperarse un doble cumplimiento para el futuro. Los que en nuestras filas han intentado poner para el futuro lo que ya se cumplió, se basan en una declaración del Espíritu de Profecía sin tener en cuenta las numerosas declaraciones que dió para negar que habría un espacio enmarcado en tiempo que se daría luego de 1844 (véase Apoc 10:7).
La cita del Espíritu de Profecía que ha sido utilizada se refiere a la tribulación final (la tercera si seguimos la relación con Roma, ahora en su fase papal y última).
“Así como el sitio de Jerusalén por los ejércitos romanos fue la señal para que huyesen los cristianos de Judea, así la asunción de poder por parte de esta nación [los EE.UU], con el decreto que imponga el día de descanso papal, será para nosotros una amonestación. Entonces será tiempo de abandonar las grandes ciudades, y prepararnos para abandonar las menores en busca de hogares retraídos en lugares apartados entre las montañas”.
Que tanto los estandartes romanos idólatras en tierra santa como la imposición de un falso día de reposo que no honra a Dios conforme a lo que él indicó en sus mandamientos sean una “abominación”, aunque ella no lo mencione aquí, no es algo que necesite discutirse. Pero, ¿hay algo que nos permita vincular esta declaración suya con el período de abominación mencionado en Dan 12:11? De ninguna manera. Para hacerlo, tendríamos que pasar por encima de muchas otras declaraciones suyas que fueron terminantes con respecto a algún tipo de fecha futura.
Nuestra interpretación de Apoc 10:7 sigue en pie. El pasaje no dice que el tiempo seria corto, según algunas versiones han tratado de traducirlo, sino que "el tiempo [profético] no será más".
"Este tiempo, que el Angel declara con un solemne juramento, no es el fin de la historia de este mundo, ni del tiempo de prueba, sino del tiempo profético que debía preceder a la venida del Señor. Esto es, la gente no tendrá otro mensaje sobre tiempo definido (Apoc 10:4-6). Después de este periodo de tiempo que llega de 1842 a 1844, no puede haber una delineación definida de tiempo profético. El recuento más largo llega al Otoño de 1844,"
Con este contexto tan claro, no se puede entender de otra manera una cita del Espíritu de Profecía que tiene que ver con la respuesta de ella a un hombre que la acusaba de varias cosas. Dijo que
"le hablamos a él de algunos de sus errores en el pasado, que los 1335 días habían terminado y [le dijimos] muchos de sus errores,".

"Algunos tomarán la verdad que se aplica a su tiempo y la colocarán en el futuro. Acontecimientos de la secuencia profética que se han cumplido en el pasado son colocados en el futuro, y así es como, a causa de esas teorías, se debilita la fe de algunas personas. Según las instrucciones que al Señor le ha complacido darme, Ud. esta en peligro de llevar a cabo la misma obra al presentar a otros verdades que ya tuvieron su lugar y realizaron su obra especifica para ese tiempo en la historia de la fe del pueblo de Dios. Ud. acepta como verdaderos estos hechos de la historia bíblica, pero los aplica al futuro. Todavía mantienen su fuerza en su lugar debido en la cadena de los acontecimientos que nos han convertido en el pueblo que hoy somos, y como tales deben presentarse a los que moran en las tinieblas del error,".

5. Las señales estelares de la cercanía del fin.
La tendencia al futurismo—que se manifiesta en procurar empujar hacia adelante lo que ya se cumplió—en relación con la “gran tribulación” medieval a la que se refirió Jesús, conduce a otro problema que algunos han querido también introducir en nuestra iglesia, ya tocando los bordes del tercer milenio. Si la tribulación a la que se refirió Jesús es la final que se da al concluir el juicio celestial (Dan 12:1), no la que debía preceder a su inicio, entonces el gran terremoto de Lisboa en 1755, el día oscuro en 1780, y la caída de las estrellas en 1833, todos precediendo al juicio que comienza en el cielo en 1844 (Dan 8:14), no tuvieron nada que ver con lo que anunció el Señor y lo confirmó en el sexto sello en el Apocalipsis (Apoc 6:12-13). ¿En qué quedaría la historia de nuestra Iglesia, bajo una interpretación tal? Cualquiera puede imaginárselo.

Es cierto que en el Antiguo Testamento Dios dio señales estelares en relación con los microcosmos del fin (Joel 2:30-31). La destrucción de Jerusalén en el año 70 fue precedida también por señales estelares macabras que presagiaban el fin.
“Aparecieron muchas señales y maravillas como síntomas precursores del desastre y de la condenación. A la medianoche una luz extraña brillaba sobre el templo y el altar. En las nubes, a la puesta del sol, se veían como carros y hombres de guerra que se reunían para la batalla... Temblaba la tierra...”.
El anuncio de Jesús, así como el que confirmó a Juan, debía darse luego de la “gran tribulación” del quinto sello (Mat 24:21,29; Apoc 6:9-10). Aunque el período de tribulación culminaba, según Daniel y Juan, en 1798 (1260 días-años), con el juicio al papado romano cuyo poder político recibió un golpe mortal (Apoc 13:3), la tribulación o persecución o angustia que había causado el papado romano durante tanto tiempo había sido acortada por misericordia divina. Inmediatamente después de esa persecución que fue acortada antes de recibir su golpe mortal, se darían las señales estelares.
“La persecución contra la iglesia no continuó durante todos los 1260 años. Dios, usando de misericordia con su pueblo, acortó el tiempo de tan horribles pruebas. Al predecir la ‘gran tribulación’ que había de venir sobre la iglesia, el Salvador había dicho: ‘Si aquellos días no fuesen acortados, ninguna carne sería salva; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados’ (Mat 24:22). Debido a la influencia de los acontecimientos relacionados con la Reforma, las persecuciones cesaron antes del año 1798”.
“Después de describir el largo período de prueba por el que debía pasar la iglesia, es decir, los 1260 años de la persecución papal, acerca de los cuales había prometido que la tribulación sería acortada, el Salvador mencionó en las siguientes palabras ciertos acontecimientos que debían preceder su venida y fijó además el tiempo en que se realizaría el primero de estos” (cita Mar 13:24). Los 1260 días, o años, terminaron en 1798. La persecución había concluído casi por completo desde hacía casi un cuarto de siglo. Después de esta persecución, según las palabras de Cristo, el sol debía obscurecerse”.

¿Debía el terremoto del sexto sello considerárselo como el más grande de la historia? En absoluto. Una de las señales de la cercanía del fin tendría que ver con un incremento de “terremotos en diversos lugares” (Mat 24:7). Pero uno de ellos, descripto como “un gran terremoto” (Apoc 6:12), daría inicio a las señales relativas al “tiempo del fin”. Ninguno de los terremotos que se dieron en China o en la India fueron seguidos por el oscurecimiento de un día y la lluvia de meteoros predicha. Las señales debían ser enviadas a los discípulos del Señor, es decir, a quienes iban a entenderlas, en el mundo cristiano.
Lo mismo puede decirse del oscurecimiento del sol, cuya causa no se conoce plenamente aún. No hay testimonios históricos de incendios de bosques que se hubiesen dado en el lugar del oscurecimiento, de tal magnitud como para abarcar tanto territorio como el que presenció ese evento. Tampoco debía esperarse que la lluvia de meteoros fuese causada por eventos sobrenaturales, ni tampoco debía esperarse que no volviesen a repetirse. Claro está, el orden de los eventos y el efecto causado no iban a ser igualados.
Según el Apocalipsis, habría un terremoto final que destruiría todas las obras de los hombres, en la última plaga, sepultaría islas y barrería con todas las montañas (Apoc 6:14; 16:18-20). Es el mismo terremoto final que cierra todas las series apocalípticas, no el que las inicia (Apoc 8:5; 11:19; 16:18-20). No se daría como señal precursora para que levantemos nuestras cabezas, sabiendo que nuestra “redención está cerca” (Luc 21:28). Tendría lugar en el mismo fin, luego que el cielo se enrollase (o corriese) “como un pergamino” para que desde la tierra pudiese verse venir al Señor en toda su gloria (Apoc 6:14), y los impíos clamasen a los montes y a las rocas que caigan sobre ellos, algo que el Señor cumplirá (v. 15-16).
En otras palabras, ninguna otra señal cósmica del Apocalipsis reservada para el fin mismo, puede relacionársela con las preliminares que aparecen al iniciarse el 5to. sello, luego de la gran tribulación medieval de la que advirtió Jesús en su sermón profético. Con respecto a la serie de eventos cataclísmicos que concluirían cada serie, el Espíritu de Profecía los ubicó en el fin también, no como señal precursora, sino como culminación de las séptuples series proféticas del Apocalipsis.
“Una crisis había llegado en el gobierno de Dios. La tierra estaba llena de transgresión. Las voces de los que habían sido sacrificados a la envidia y odio humanos estaban clamando bajo el altar por retribución [referencia al 5to. sello]. Todo el cielo estaba preparado para ir, a la voz de Dios, en socorro de sus elegidos. Una palabra de él, y los relámpagos del cielo habrían caído sobre la tierra, llenandola con fuego y llamas. Pero Dios tenía que hablar, y habrían habido truenos y relámpagos y terremotos y destrucción”.
Contrastes entre la tribulación medieval y la final.
Llama la atención a la manera en que Jesús se refirió a la tribulación medieval. Por su extensión y crueldad, algo confirmado en la historia humana, según ya vimos, esa tribulación sería única, “como nunca hubo desde el principio del mundo, ni habrá después” (Mat 24:21). Daniel se refirió con términos equivalentes, sin embargo, a la tribulación final que será corta, y en donde los poderes de este mundo no podrán prevalecer como sucedió durante la gran tribulación medieval (Dan 7:25; Apoc 13:7). “En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran Príncipe que se pone de pie por tu pueblo. Y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces. Pero en ese tiempo será librado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro” (Dan 12:1).

Es indudable que esa tribulación que sucede al juicio y a las señales del fin, es también única pero por motivos diferentes. Es la tribulación que se dará no sólo porque los redimidos de la última generación tendrán que permanecer en pie ante los poderes de este mundo que procurarán destruirlos a menos que una marca les sea impuesta (Apoc 13:4,15-17), sino también por tener que permanecer en pie ante la ira del Cordero, con el fallo de la corte celestial ya tomado y en espera a conocer su resultado (Apoc 6:17-18; 14:9-12).
Conclusión
¿Cuántas señales quedan por cumplirse para que venga el Señor? ¡Casi todas se han cumplido! Sin embargo, los vientos de las pasiones humanas, de la persecución o tribulación final, siguen contenidas (Apoc 7:1-2). La tormenta está lista para estallar. Pero por misericordia a quienes deben ser sellados, Dios sigue estirando el tiempo de oportunidad (v. 3). ¡Cuánta paciencia divina! ¡Cuánta misericordia!

La última señal que se dará antes que expire el tiempo de gracia será la imposición de la “marca de la bestia” (Apoc 13:15-18). La siguiente tendrá que ver con la primera plaga del Apocalipsis. Y la última señal que se dará del fin mismo será la nube que envuelve al Salvador.
“Pronto aparece en el este una pequeña nube negra, de un tamaño como la mitad de la palma de la mano. Es la nube que envuelve al Salvador y que a la distancia parece rodeada de obscuridad. El pueblo de Dios sabe que es la señal del Hijo del hombre”. 

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¿Has visto la película Matrix?

Bueno, explicar lo que sucede en este mundo tiene algunas similitudes: – Esta en todas partes, en todos los aspectos de la vida. – Cua...