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8 de noviembre de 2010

La Creación en Génesis 1



¿Se refiere solamente a Nuestro Mundo, o a todo el Universo?

Génesis 1:1-2
En el principio creó Dios los cielos y la tierra. 2Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.

Una lectura superficial de Génesis 1:1 ha llevado a muchos a concluir que se refiere al principio absoluto de los cielos y de la tierra. En otros términos, que Génesis 1:1 no es aparentemente una parte de la creación de seis días, y que por consiguiente debe describir la creación más temprana de todo el universo físico, incluyendo galaxias, estrellas, planetas, etc.
Una persona que cree en esta posición mantiene que la creación de Génesis 1:1 es la creación original y más temprana que precede a la creación de seis días mencionada en Génesis 1:3 en adelante.
Los que miran la narrativa de la creación en esa forma tienden a basar sus deducciones científicas y filosóficas aun profunda de la declaración de la creación. Sin embargo, tales deducciones no podrían hacer justicia a la intención del autor.

La Declaración De La Creación En Génesis 1
La declaración de la creación en Génesis 1 ¿incluye la creación del universo más allá de nuestro mundo, o principalmente la creación de este planeta tierra?
La narrativa de que la creación (Génesis 1 y 2) está interesada principalmente con traer a la existencia a esta tierra, el sol, los planetas y las criaturas vivientes encontradas en la tierra.
Claramente hay una divergencia de opiniones con relación a Génesis 1:1.

El propósito de este estudio es descubrir si la semana de creación como está descrita en Génesis 1 se refiere sólo a este mundo (es decir, a este planeta tierra) o a la creación del universo entero.
Para lograr este propósito, examinaremos contextualmente a Génesis 1 y algunas de sus redacciones significativas. Por tanto, enfocaremos nuestra atención principalmente en la declaración de la semana de la Creación como está descrita en Génesis 1.
Queremos también examinar otros textos del ANTIGUO TESTAMENTO que podrían ayudarnos a aclarar el problema en cuestión. Luego, miraremos el concepto hebreo del mundo físico como está revelado en el ANTIGUO TESTAMENTO y el pensamiento hebreo distintivo sobre este planeta tierra en el marco de la creación.
La redacción de Génesis 1:1 es una declaración sencilla que incluso un niño puede entenderla fácilmente, y sin embargo hay desacuerdo en la interpretación del asunto.
Por cuanto, en esta sección del ensayo miraremos más de cerca de Génesis 1, particularmente la frase “En el principio” y las palabras “Cielos y tierra”, dentro del contexto de Génesis 1.
Luego examinaremos otros usos de esas palabras en el ANTIGUO TESTAMENTO para determinar sus significados reales.

“En el principio”.
La frase “En el principio creó Dios”, (Heb. Bereshit bará Elohim) saca varias interpretaciones defendidas.
Se enumera cuatro posibles comprensiones de la sintaxis de estos versículos, es decir, los versículos 1-3:
1ro. El versículo 1 puede considerarse como una cláusula temporal subordinada a la cláusula principal en el versículo 2 y, de este modo debiera traducirse como: “En el principio cuando Dios creó… la tierra estaba sin forma… ”
2do. El versículo 1 puede considerarse como una cláusula secundaria temporal a la cláusula principal en el versículo 3, mientras que el versículo 2 es un comentario parentético. Basado en este 2do modo de vida, la traducción entonces es así:
“En el principio cuando Dios creó… ahora la tierra estaba sin forma . . . Dijo Dios…”

3ro. El versículo 1 puede verse como una cláusula principal presumiendo todos los eventos descritos en los versículos 2 al 31. Como si fuere un título al capítulo como un todo.
Luego la naturaleza de Dios como Creador de los cielos y de la tierra está explicada en los versículos subsiguientes del 2-31.

4to. El versículo 1 como la cláusula principal describiendo el primer acto de la creación. Entonces los versículos 2-3 describen las fases subsecuentes de la actividad creadora de Dios.
Es muy interesante observar que todas estas traducciones, excepto la última, presupone la existencia de una materia caótica antes de que comenzara la obra de la creación. No sólo presuponen la existencia de elementos caóticos, sino que también presuponen que las primeras palabras están relacionadas con las palabrasEnuma Elish, la cual comienza la épica babilónica de la creación.

No hay evidencia para conectar los dos diferentes términos [es decir, Bereshit y Enuma elish], uno en hebreo y el otro en babilonio. De hecho, las declaraciones de la creación en Génesis y en Babilonia tienen más diferencias que similitudes.

La presuposición de que el mundo estaba en una condición caótica antes de que comenzara la obra de la creación viene de los que creen que la narrativa de la creación en Génesis es tomada prestada de los vecinos del cercano oriente del antiguo Israel.
Esta creencia no tiene apoyo plausible.

Al comparar la cosmología de Génesis 1 con su contraparte del antiguo cercano oriente, es digno decir que la cosmología de Génesis como se presenta en Génesis 1:1 al 2:4a parece básicamente diferente de la cosmología mitológica del antiguo cercano oriente.

Los cielos y la tierra
Uno de los problemas en designar un intervalo temporal entre Génesis 1:1 y Génesis 1:2 es que ambos dan la impresión de que se refieren a dos tierras diferentes.
La palabra tierra (Heb. ares) en la frase cielos y tierra, es entendida comúnmente como distinta, no sólo temporalmente, sino también cronológicamente de la palabra tierra (eres, en Génesis 1:2 en adelante).
Evidentemente Génesis 1:1 guarda silencio sobre la primera creación universal. Cualquier inferencia para hacer un espacio de que el planeta fue destruido anteriormente o que este pasaje se refiera a la creación del universo entero es ir más allá del texto. Génesis 1 es lo que es, y dice lo que dice, y esperar que diga más, es pervertirlo.

El concepto Hebreo del mundo
Cuando Génesis 1:1 dice que Dios creó los cielos y la tierra, rápidamente aceptamos esa declaración como si se refiriera a la creación del universo entero. Sin embargo, la forma en que las escrituras hebreas quisieron decir para tal expresión no es como la entendemos hoy como si fuera una dicotomía. Son una unidad y se refiere a este mundo en el cual lo hebreos vivían y se movían.
La expresión “cielos y tierra” se aplica a nuestro universo humano y no a los mundos que están más allá de nuestra experiencia humana. El concepto hebreo del mundo se refiere solamente al mundo creado en el cual el hombre es una parte. El hebreo no está preocupado por los otros mundos, aunque no los ignora, Job 38:7; Sal. 148:2-4. Sólo piensa en el mundo en el cual vive.
La frase “los cielos y la tierra” es una figura del lenguaje para expresar totalidad, a nuestro mundo actual. La Gente hebrea veía su mundo como un todo y estaba interesado principalmente en él.
Ya que los hebreos antiguos percibían a los cielos y la tierra de Génesis 1 como una totalidad y en unidad, sería difícil aceptar la idea de que Génesis 1:1 estaría hablando también de la creación de otros mundos. Por tanto, solamente se interesaban en su planeta tierra sin tomar en cuenta a los otros mundos.

El mundo es percibido en una forma concreta
Ha sido largamente reconocido que el pueblo hebreo no era dado a los pensamientos abstractos o metafísicos. Más bien era más concreto, no solo en sus expresiones sino también en la forma en que percibían las cosas. Este pensamiento hebreo distintivo brilla a través de la escritura hebrea. Por ejemplo:
El enojo de Éxodo 4:14
Entonces Jehová se enojó contra Moisés, y dijo: ¿No conozco yo a tu hermano Aarón, levita, y que él habla bien? Y he aquí que él saldrá a recibirte, y al verte se alegrará en su corazón.



El de Rut 4:4
Y yo decidí hacértelo saber, y decirte que la compres en presencia de los que están aquí sentados, y de los ancianos de mi pueblo. Si tú quieres redimir, redime; y si no quieres redimir, decláramelo para que yo lo sepa; porque no hay otro que redima sino tú, y yo después de ti. Y él respondió: Yo redimiré.

1 de Samuel 6:6
¿Por qué endurecéis vuestro corazón, como los egipcios y Faraón endurecieron su corazón? Después que los había tratado así, ¿no los dejaron ir, y se fueron?

2 de Crón 30:8
No endurezcáis, pues, ahora vuestra cerviz como vuestros padres; someteos a Jehová, y venid a su santuario, el cual él ha santificado para siempre; y servid a Jehová vuestro Dios, y el ardor de su ira se apartará de vosotros.

Jer. 1:17
Tú, pues, ciñe tus lomos, levántate, y háblales todo cuanto te mande; no temas delante de ellos, para que no te haga yo quebrantar delante de ellos.

Jer. 42:15,17
A hora por eso, oíd la palabra de Jehová, remanente de Judá: Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Si vosotros volviereis vuestros rostros para entrar en Egipto, y entrareis para morar allá, 17Todos los hombres que volvieren sus rostros para entrar en Egipto para morar allí, morirán a espada, de hambre y de pestilencia; no habrá de ellos quien quede vivo, ni quien escape delante del mal que traeré yo sobre ellos.
Estos pasajes son sólo para mencionar unos cuantos.
Si esto era cierto en muchos aspectos del pensamiento hebreo, entonces también debe ser cierto en la forma en que los hebreos antiguos concebían su mundo. Una de las evidencias de esto es la forma en como describen su mundo. La noción de su mundo comienza de la esfera concreta de su tierra, la cual se extendía solamente hacia el concepto del mundo habitado como un todo. De este modo, el mundo espacial llegó a ser incomprensible a los hebreos a tal grado de que pudieran describirlo en términos de imágenes concretas.
Nuestro universo es un submarino cósmico. Las aguas permanecen sobre el firmamento. Génesis 1:7. Y es en esta agua en que Dios estableció la cámara de su morada.

Sal. 104:3
Que establece sus aposentos entre las aguas,
El que pone las nubes por su carroza,
El que anda sobre las alas del viento;
Que él guarda sus almacenes de la lluvia,
Deut. 28:12
Te abrirá Jehová su buen tesoro, el cielo, para enviar la lluvia a tu tierra en su tiempo, y para bendecir toda obra de tus manos. Y prestarás a muchas naciones, y tú no pedirás prestado.
Del viento, Sal 135:7;
Hace subir las nubes de los extremos de la tierra;
Hace los relámpagos para la lluvia;
Saca de sus depósitos los vientos.
De la nieve y el granizo, Job 38:22-23
¿Has entrado tú en los tesoros de la nieve,
O has visto los tesoros del granizo,
23 Que tengo reservados para el tiempo de angustia,
Para el día de la guerra y de la batalla?
De que allí el mantiene ocultas sus armas, Jer 50:25.
Abrió Jehová su tesoro, y sacó los instrumentos de su furor; porque esta es obra de Jehová, Dios de los ejércitos, en la tierra de los caldeos.
Casi ciertamente en términos de fenómenos Atmosféricos. De allí cubre de aguas las montañas.
Sal 104:13
El riega los montes desde sus aposentos;
Del fruto de sus obras se sacia la tierra.
Estas aguas son mantenidas en cascadas sobre la tierra por orden divina y de que la guarda en el cielo, Sal. 135:7. Hay también agua debajo de la tierra, Ex. 20:4. Los almacenes de la tierra debajo del terreno son llenados con agua, Sal. 33:7 ,
El junta como montón las aguas del mar;
El pone en depósitos los abismos.
Y la gran extensión profunda debajo de la tierra, Génesis. 49:25.
Por el Dios de tu padre, el cual te ayudará,
Por el Dios Omnipotente, el cual te bendecirá
Con bendiciones de los cielos de arriba,
Con bendiciones del abismo que está abajo,
Con bendiciones de los pechos y del vientre.
La ausencia de lo abstracto a la vista del mundo hebreo es evidente en la vívida y mayormente en los cuadros terrenales, pintados por los escritores hebreos, por ejemplo, en Génesis 1:2 donde se menciona que el espíritu de Dios se movía sobre la haz de las aguas, el término hebreo traducido como moverse (Merahepet) es un término usado en la Biblia con relación a un águila que alimenta y cuida amorosamente el nido de sus polluelos, Deut. 32:11.
Otro ejemplo es la frase “trapos de inmundicia” en Is. 64:6, comparada con los actos justos. La palabra hebrea “trapos de inmundicia” (Beged Iddim), la cual significa literalmente trapos de menstruación.
Además, al describir el cielo (Heb. Samayin) como tienda, como vestimenta o como ropa es otra evidencia más del cuadro mental hebreo de su mundo.
Tales ejemplos representativos indican que la panorámica hebrea de su mundo era concreta.
El mundo no era visto como preexistente
El último argumento contra la idea de que Génesis 1:1 se refiere a la creación de todo el universo, es que en el pensamiento hebreo nuestro mundo no era percibido como preexistente.
El verbo hebreo Crear (Bará) se usa para exponer la idea de que el mundo fue creado por un fiat divino.
Por consiguiente, la palabra Bará implica que el mundo surgió como algo nuevo. Está asociado significativamente siempre con la idea de novedad. Jer. 31:22; Is 65:17; Sal. 51:10.
El término también afirma inequívocamente la verdad de que Dios habló y el mundo existió. Esto refuerza el hecho de que el mundo no se percibía como preexistente implicando una brecha esencial entre el mundo actual y lo que era antes. La creación por la palabra enseña la dependencia del mundo en relación al Dios soberano de que el mando y existió, Sal. 33: 6-9, que gobierna las leyes de la naturaleza, Génesis. 8:22 y que a través de su providencia integra al universo al plan de salvación teniendo como centro al hombre.
Hemos visto que cuando examinamos de cerca de Génesis 1, especialmente la expresión “En el principio creó Dios los cielos y la tierra” contextual y lingüísticamente podemos decir que la creación de Génesis 1 solamente se refiere a nuestro mundo y no al universo entero como lo entendemos hoy, además en nuestro estudio de la comprensión hebrea del mundo en el marco de la creación descubrimos que no hay indicio de que Génesis 1 se refiera a la creación de otros planetas o de otros mundos.
En consecuencia, en la creación de Génesis 1 no se da explicación científica ni mecanismos científicos para el proceso de la creación. La sencillez y los conciso de la declaración de la creación expresada en el lenguaje humano no permite ninguna teoría científica o filosófica sea impuesta al texto. Hacer esto no es agradable al intento de la Biblia hebrea ni a sus escritores originales. Por tanto, es imperativo no ir más allá de lo que la Biblia dice sencillamente.
Salmos 33:6,9
Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos,
Y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca.
Porque él dijo, y fue hecho;
El mandó, y existió.
“Nunca podrá la ciencia explicar la obra de la creación. ¿Qué ciencia puede explicar el misterio de la vida?
La teoría de que Dios no creó la materia cuando sacó al mundo a la existencia, no tiene fundamento. Al formar el mundo, Dios no se valió de materia preexistente. Por el contrario, todas las cosas, materiales o espirituales, comparecieron ante el Señor Jehová a la orden de su voz y fueron creadas para el propósito de él. Los cielos y todo su ejército, y todas las cosas que contienen, son no sólo la obra de sus manos, sino que llegaron a la existencia por el aliento de su boca.
"Por la fe entendemos haber sido compuestos los siglos por la palabra de Dios, siendo hecho lo que se ve, de lo que no se veía." (Heb.11: 3.) (Joyas de los Testimonios, tomo 3, págs. 257, 258).
“En la formación de nuestro mundo Dios no estuvo sujeto a sustancia o materia preexistentes. “De modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía” (Hebreos 11:3). Por el contrario, todas las cosas, materiales o espirituales, aparecieron por la voz del Señor Jehová, y fueron creadas para cumplir los propósitos de él. Los cielos y toda su hueste, la tierra y todas las cosas que en ella hay, no son sólo obra de su mano; llegaron a la existencia por el aliento de su boca.” (Alza tus Ojos, pág. 338)
“El Padre y el Hijo emprendieron la grandiosa y admirable obra que habían proyectado: la creación del mundo. La tierra que salió de las manos del Creador era sumamente hermosa. Había montañas, colinas y llanuras, y entre medio había ríos, lagos y lagunas. La tierra no era una vasta llanura; la monotonía del paisaje estaba interrumpida por colinas y montañas, no altas y abruptas como las de ahora, sino de formas hermosas y regulares. No se veían las rocas escarpadas y desnudas, porque yacían bajo la superficie, como si fueran los huesos de la tierra. Las aguas se distribuían con regularidad. Las colinas, montañas y bellísimas llanuras estaban adornadas con plantas y flores, y altos y majestuosos árboles de toda clase, muchísimo más grandes y hermosos que los de ahora. El aire era puro y saludable, y la tierra parecía innoble palacio. Los ángeles se regocijaban al contemplar las admirables y hermosas obras de Dios.” (La Historia de la Redención, pág. 20).
“Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, y todo el ejército de ellos por el espíritu de su boca... Porque él dijo, y fue hecho; él mandó, y existió” (Salmo 33:6, 9). La Sagrada Escritura no reconoce largos períodos en los cuales la tierra fue saliendo lentamente del caos. Acerca de cada día de la creación, las Santas Escrituras declaran que consistía en una tarde y una mañana, como todos los demás días que siguieron desde entonces. Al fin de cada día se da el resultado de la obra del Creador. Y al terminar la narración de la primera semana se dice: “Estos son los orígenes de los cielos y de la tierra cuando fueron creados” (Génesis 2:4). Pero esto no implica que los días de la creación fueron algo más que días literales. Cada día se llama un origen, porque Dios originó o produjo en él una parte nueva de su obra.” (Patriarcas y Profetas, pág. 103).
La Biblia es muy clara con relación a la creación. No hay que conjeturar ni especular ante tantas evidencias.

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