31 de enero de 2010

significado de “la paciencia” de Apocalipsis 14:12



1. Significado del término: Lo que se ha traducido como “paciencia” o “perseverancia” es hupomonē, que expresa la idea de soportar o seguir adelante bajo circunstancias difíciles. Podría traducirse también como “expectativa”. En la literatura griega, se refería a una actitud de perseverancia agresiva y desafiante al enfrentar las dificultades o las desgracias. Revelaba el valor, la resistencia y la disposición de sufrir, de una determinada persona. Esas ideas expresaban bien el significado básico del término hupo (“debajo”) y menō (“permanecer”), es decir, “permanecer bajo” presión sin rendirse.
En la Biblia se añade una nueva dimensión. La traducción griega del Antiguo Testamento utilizó ese término para expresar algunas de las palabras hebreas para “esperanza”. Por consiguiente, le incorporó al término griego la idea de expectativa, de espera (por ej., en Jer. 14:8; Sal. 71:5). Se consideraba que esta esperanza provenía de Dios, y que era la esperanza que sentía su pueblo. El término griego expresaba no solo resistencia y perseverancia bajo presión sino también la base de tal perseverancia, a saber, confianza y esperanza en Dios, que puede librar a su pueblo de situaciones amenazantes que angustian el alma.
2. El uso de hupomonē en el Apocalipsis: Este sustantivo es utilizado siete veces en el Apocalipsis (siete es un número que se repite muchas veces en el libro). El término designa la respuesta correcta del pueblo de Dios cuando su fe se ve amenazada. En Apocalipsis 1:9 designa la experiencia de Juan y de las iglesias a las que dirigía sus mensajes. Ellos eran copartícipes en la tribulación, el reino y la “perseverancia”. En unión con Cristo, soportaron con valor los sufrimientos y la aflicción mientras aguardaban el reino de Dios.
A la iglesia de Éfeso, Jesús le dijo: “Yo conozco tus obras, tu arduo trabajo y tu perseverancia” (Apoc. 2:2). Se define sus obras como arduo trabajo y perseverancia. El contexto indica que en este caso, “perseverancia” se refiere a la opresión causada por los ataques doctrinales internos. En Apocalipsis 2:3, se utiliza hupomonē para describir la respuesta de los creyentes a los ataques de los falsos maestros. Aunque experimentaban la opresión, perseveraron en la fe a cualquier precio. El mismo uso se halla en Apocalipsis 2:19, donde el contexto parece indicar que las falsas enseñanzas de Jezabel amenazaban la fe de la comunidad, aunque muchos de ellos se le opusieron con valentía. La iglesia de Filadelfia parecía haber enfrentado conflictos internos pero los verdaderos creyentes fueron llamados por el Señor a soportar, sabiendo que él los libraría (Apoc. 3:10); se menciona la persecución, pero se les recuerda que la resistencia se basa en la convicción de que el Señor regresará para cambiar las cosas.
3. La perseverancia y el pueblo de Dios del tiempo del fin: El último pasaje que emplea el término hupomonē designa al pueblo de Dios en el tiempo del fin como los que tienen “paciencia” o “perseverancia”, guardan los mandamientos de Dios y tiene la fe de Jesús (Apoc. 14:12). El contexto inmediato (capítulos 12-14) deja en claro que se necesita capacidad para resistir –soportar– porque los poderes malignos proclaman un falso mensaje, es decir, invitan a las personas a que adoren la imagen de la bestia. Debido a que sus vidas están siendo amenazadas, se encuentran bajo una inmensa presión (Apoc. 13:15). No obstante, perseveran porque saben que pueden confiar en que el Señor los librará. Esta perseverancia se basa en un compromiso personal con el Cordero y en la profunda convicción de que él los librará.
En Apocalipsis, hupomonē es una característica clave del remanente que enfrenta persecución, sufrimientos y engaños. Puede ser que algún lector esté pasando por opresión y aun persecución, o luchando contra falsas enseñanzas. El mensaje para todos es: Sigamos adelante y perseveremos

30 de enero de 2010

¿Dios castiga a los hijos por los pecados de los padres?



Según Éxodo 34:7, Dios castiga a los hijos por los pecados de los padres. ¿No pone esto en duda la justicia divina?

En el Antiguo Testamento, existe lo que se denomina retribución colectiva o transgeneracional. Es un tema complejo sobre el cual solo puedo decir algunas cosas que espero le resulten de ayuda. Parte de la evidencia bíblica puede brindar un patrón interpretativo con el cual usted bien podría estar en desacuerdo.

1. Evidencias limitadas de la retribución colectiva: Según Éxodo 34:7, Dios “castiga la maldad de los padres en los hijos y en los hijos de los hijos, hasta la tercera y cuarta generación”.

Este principio solo se halla en otros dos pasajes (Núm. 14:18 y Jer. 32:17-19). El énfasis de esos versículos está dado por la bondad y la misericordia de Dios, no por el aspecto punitivo. Esto indica que el elemento negativo funciona como una fuerza disuasiva que señala el impacto de las acciones propias sobre el grupo. El contexto de estos pasajes también indica que existe lo que se llama beneficio o bendición transgeneracional. Este fue el caso de Abrahán y sus descendientes (Gén. 12:1-3).
Resulta sorprendente que la retribución transgeneracional no es la perspectiva más común de la justicia distributiva divina. El énfasis constante se halla en la responsabilidad individual, es decir, que Dios castiga a los que pecan (véase por ejemplo, Joel 2:12, 13; Sal. 86:15; 103:8, 9, 17; 145:8, 9). Moisés escribió: “Conoce, pues, que Jehová, tu Dios, es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta por mil generaciones, pero que da su merecido, en su propia persona, al que le aborrece, destruyéndolo; a quien le odia, no se demora en darle en su propia persona el pago” (Deut. 7:9, 10). La responsabilidad colectiva e individual parece haber coexistido en la comprensión que tenía Israel de la justicia divina.

2. En el sistema legal israelita no estaba permitida: El Señor dejó en claro a los israelitas que “los padres no morirán por los hijos ni los hijos por los padres; cada uno morirá por su pecado” (Deut. 24:16; cf. Eze. 18:20). Esta restricción legal establece los límites del conocimiento y la justicia humana. En cualquier sistema legal humano, es fácil abusar de la retribución transgeneracional. El Señor es el único que puede implementarla porque posee el conocimiento perfecto. Esto indica claramente que cuando Dios implementa la retribución colectiva, se basa en un conocimiento que justifica esa implementación aun cuando no sea visible para el observador externo.

3. Retribución colectiva basada en la retribución individual: Según algunos pasajes, la retribución colectiva es el resultado de la identificación de los hijos con los pecados de sus padres, participando de esta manera del castigo de ellos. Esto ha sido llamado “castigo compuesto”. El principio se enuncia bien en la descripción de los resultados del quebrantamiento del pacto: “Y los que queden de vosotros, se consumirán en las tierras de vuestros enemigos por su iniquidad, y se consumirán junto con sus padres por la iniquidad de ellos” (Lev. 26:39; véase también Isa. 65:6, 7; Jer. 14:20). A esto también se refiere el segundo mandamiento en Éxodo 20:5, al usar la frase “que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen” (cf. Deut. 5:10).
Parece ser que la retribución transgeneracional opera sobre la base de la perpetuación de los pecados de los padres en la conducta de los hijos. Esto explica la oposición a la retribución colectiva hallada en algunos lugares del Antiguo Testamento. Antes del exilio, algunos israelitas protestaron: “Nuestros padres pecaron y han muerto, pero nosotros llevamos su castigo” (Lam. 5:7), o “Los padres comieron las uvas agrias, y a los hijos les dio dentera” (Eze. 18:2). Ante ello, Dios respondió que los juzgará de acuerdo con sus obras, y que eso sería más que suficiente para condenarlos (versículos 29, 30).

La retribución transgeneracional se basa en un fuerte sentido de solidaridad social, en la cual las acciones de los individuos tienen un impacto sobre los demás, ya sea positivo o negativo. Esto forma parte del orden social que Dios estableció para que fueran una bendición constante. Es bueno que nosotros –seamos padres, hijos, cónyuges, feligreses, etc.,– actuemos de manera tal que nuestro impacto transgeneracional no traiga dolor a los demás, sino que estos lleguen a ser una corriente perpetua de bendiciones.

29 de enero de 2010

¿justificado por las obras?



¿Por qué Santiago dice que “el 
hombre es justificado por las obras y no solamente por la fe”? (Santiago 2:24)

Por lo general, se ha creído que Santiago 2:14-26 corrige el énfasis paulino exclusivo en la justificación por la fe. La mayoría de los estudiosos actuales están en desacuerdo con esa declaración, y yo coincido. Para entender el argumento de Santiago, tenemos que recordar el contexto general y el propósito de su carta. En segundo lugar, debemos entender que diferentes escritores bíblicos a veces pueden usar la misma terminología con un sentido diferente o énfasis particular. Esto también lo determina el contexto. Sería bueno que lea Santiago 2:14-26 antes de continuar.

1. La principal preocupación de Santiago: El mensaje de Santiago es de naturaleza sumamente práctica; habla de los sufrimientos y pruebas de la comunidad de creyentes y de la opresión potencial y real de la estratificación social. Está interesado en el impacto social de la fe cristiana. Rechaza un tratamiento preferencial basado en las riquezas o el estatus social (Sant. 2:1-7) y condena la explotación social y el abuso de los pobres (Sant. 5:1-6). Para Santiago, la fe cristiana no puede desentenderse de la sociedad, mientras defiende al mismo tiempo su relevancia. El mensaje teológico de Santiago está embebido de preocupación por una religión que sea parte de la misma trama social. Esto significa que todo lo que dice Santiago en esta sección, debe ser relacionado con esa gran preocupación.

2. Fe y obras: El pasaje en consideración tiene que ser leído en su contexto. Hay que determinar cómo utiliza Santiago la palabra “fe”, lo que no es difícil de hacer. No la utiliza de la manera salvífica tradicional sino como conocimiento y convicción interior. En otras palabras, esta no es la fe primordial que ponemos en Jesús, sino las convicciones religiosas que no determinan la conducta. Esto queda más claro cuando escribe: “Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan” (vers. 19). La fe es estar persuadido de que nuestras convicciones son correctas; los demonios pueden tener este tipo de conocimiento. Esta clase de fe es inútil en la vida cristiana si nos lleva a una actitud de indiferencia hacia las necesidades de los demás (vers. 14-16, 20). Santiago sostiene que la fe sin obras es muerta (vers. 17).

En efecto, aducir que la fe existe sin obras es similar a sostener que el cuerpo podría existir de manera independiente del espíritu. Uno no puede existir sin el otro. La fe y las obras constituyen una unidad indivisible en la vida cristiana (vers. 26); las obras hacen visible nuestra fe (vers. 18) y son la evidencia de la presencia de la fe en el creyente.

3. Fe y justificación: Bajo la influencia de Pablo, se entiende por lo general a la justificación como la absolución de los pecadores arrepentidos ante el tribunal divino, al comienzo de la vida cristiana, independientemente de las obras.

Santiago no está negando esa creencia, pero tampoco se está refiriendo a ese tema en particular. Escribe a los miembros de iglesia, a individuos que ya habían sido justificados por fe en Cristo. El problema de ellos es que la fe no está teniendo efecto en su forma de vivir la vida cristiana. A ellos, Santiago les dice: “El hombre es justificado por las obras y no solo por la fe”.

El elemento más importante en este versículo es la frase “es justificado”. Como por el contexto vemos que la presencia de fe es vista o demostrada por medio de obras, la frase “es justificado” probablemente signifique “mostrar, demostrar lo que significa ser justo”. El verbo posee un significado demostrativo, es decir, los creyentes muestran/demuestran que han sido justificados no solo al afirmar que tienen fe, sino más específicamente por lo que hacen. Esta fue la experiencia de Abraham y Rahab, que demostraron su justicia por obras (vers. 21, 25). Estas no son las obras de la ley por medio de las cuales algunos, según Pablo, buscaban ser justificados. Santiago está hablando de lo que Pablo denomina “buenas obras”. Ambos estarían de acuerdo en que “somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras” (Efe. 2:10).

El mensaje de Santiago es repetido en Apocalipsis 3:15-18, y nos desafía a permitir que nuestra fe, por medio del poder del Espíritu, se exprese en la verdadera conducta cristiana y en un sincero interés por los pobres y oprimidos. Después de todo, “¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe y no tiene obras?” (Sant. 2:14). .

28 de enero de 2010

El Orden de la adoración



Veronica Boglio Pregunta ¿Qué puede decir del orden bíblico de la adoración? ¿Qué es lo correcto? ¿Cómo y cuándo debería llevarse a cabo?

La adoración pública requiere algún tipo de orden. Por medio de la realización de ritos específicos, los adoradores expresan su amor y gratitud al Creador y Redentor. No es posible brindar una secuencia específica de actos que deben llevarse a cabo durante la adoración, pero puedo mencionar algunos de los principales elementos y su significado. Todo lo que sucede durante la hora de adoración debería tener una base bíblica.

1. Adoramos a YHWH:
Cuando nos reunimos debemos tener la clara convicción de que vamos a adorar a YHWH. Todo lo que nos distraiga debería ser descartado. De hecho, cuando Dios es desplazado y los seres humanos se convierten en el centro, la adoración se transforma en idolatría. Ante la tentación de seguir a los ídolos, YHWH le dijo a Israel: “¿A quién me asemejáis, me igualáis y me comparáis, para que seamos semejantes?” (Isa. 46:5). Dios parece decir: Exploren el universo y vean de encontrar a alguien como yo. Si lo hallan, adórenlo. Pero inmediatamente añade: “Yo soy YHWH, y no hay otro Dios, ni nada semejante a mí” (versículo 9).

2. Oramos: Orar es uno de los actos más sublimes de adoración privada y colectiva, por el cual nos ponemos en contacto con el Señor. Las posturas físicas que adoptamos al orar son significativas; deberíamos pensar en ellas cuando adoramos. Cuando nos arrodillamos, rendimos nuestras vidas a YHWH. Descendemos voluntariamente al polvo de donde fuimos creados, reconocemos que nuestras vidas pertenecen a YHWH y esperamos que él nos otorgue sus bendiciones. A veces oramos de pie. Esta era la postura de los que se acercaban al rey en busca de audiencia (véase Ester 5:2). Cuando nos ponemos de pie para orar nos colocamos como congregación delante de nuestro Rey en audiencia privada. En otras ocasiones, oramos sentados. Esta es la postura de un estudiante o niño que espera ser guiado o instruido por el Señor, para poder servirlo (cf. 2 Rey. 4:38; Eze. 8:1; 2 Sam. 7:18). Mediante la oración expresamos nuestra gratitud a Dios por las bendiciones recibidas y le pedimos que nos dé fuerzas para vencer los desafíos y las tentaciones.

3. Cantamos: Nuestros cánticos se dirigen a Dios, no a la congregación. Ésta adopta el mensaje de los cánticos y los ofrece a Dios como si fueran propios. Los himnos no deberían hablar de “mí” o de “nosotros”, sino de YHWH que estamos adorando. Así es como expresamos nuestros sentimientos, necesidades, amor y alabanzas a YHWH por sus abundantes bendiciones. El canto congregacional es un ritual por el cual se expresa colectivamente la unidad de la iglesia, porque los feligreses elevan sus voces para alabar a yashua con el mismo espíritu, fe y propósito. La unidad de la iglesia y su unión con el Mesias resucitado se expresan de manera única por medio de este canto conjunto. Esta unión se logra a través de la expresión de sentimientos religiosos comunes y de una fe que da forma a nuestra identidad y nos permite incorporarnos a los cánticos de la familia celestial (cf. Sal. 148).

4. Ofrendamos: La expresión de nuestra gratitud a Dios alcanza un clímax particular durante la recolección de los diezmos y las ofrendas. Ese momento reafirma nuestro pacto con el Señor. Mediante nuestros diezmos y ofrendas reconocemos que Dios nos ha bendecido durante la semana, que es nuestro Señor y que todo lo que tenemos le pertenece. Nuestras ofrendas indican que nuestro amor por él fluye libremente de un corazón agradecido.

5. Proclamamos la Palabra: proclamamos la palabra.
La adoración está centrada en la revelación que Dios hace de sí mismo por medio de las Escrituras. Es un acto racional, porque la voz divina resulta inteligible. Vamos a aprender de la Palabra, a ser animados por ella, a recibir instrucción para el servicio cristiano, a ser disciplinados y a regocijarnos en las buenas nuevas de salvación por medio de Yashua. Esto coloca una pesada responsabilidad sobre los predicadores y también sobre los que escuchan el mensaje. El propósito del sermón no es crear confusión u ocuparse de controversias teológicas, sino permitir que la congregación oiga el mensaje del Señor por medio de las Escrituras. Así nos aproximamos a Dios con corazones abiertos en humildad y sumisión.

27 de enero de 2010

¿A cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra?



Mariela Jara Pregunta: Estuve leyendo Mateo 5:39: “A cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra”. ¿Tenemos realmente que hacer eso?
¿Por qué no deberíamos hacerlo? La orden difiere radicalmente de la tradición. Va en contra de nuestros valores más básicos y de la sabiduría popular. Constantemente, estamos tan solo interesados en nosotros y en cómo aplicar la retribución legal adecuada. Pero Jesús nos sorprende con lo inesperado, lo antinatural. Veamos el contexto del pasaje.

1. El problema de la violencia: Mateo 5:38-43 es parte de un discurso más extenso sobre la conducta esperada de los que pertenecen al reino de Dios (cap. 5:1–7:29). Esta unidad literaria comienza con una antítesis: “Oísteis que fue dicho: ‘Ojo por ojo y diente por diente’. Pero yo os digo: No resistáis al que es malo” (cap. 5:38, 39). Jesús se refiere a la ley de represalias del Antiguo Testamento (Éx. 21:24; Lev. 24:20; Deut. 19:21). La intención de la ley era establecer límites al deseo humano de venganza introduciendo el principio de la equivalencia; el castigo debía estar de acuerdo con el delito. Nadie podía matar toda una familia para vengarse porque un individuo de dicha familia hubiera matado primero a un familiar propio.
Jesús llevó la ley a un nivel más alto al revelar su intención: la eliminación de la violencia. Esta tarea comienza con los seguidores de Cristo. Jesús expresó radicalmente su oposición a la violencia: “No resistáis al que es malo”. El verbo “resistir” (del griego anthistmi) significa “ponerse en contra de” u “oponerse” en confrontación. Cuando los cristianos son objeto de un acto malo, se espera que no reaccionen de la misma manera. Este es un tipo de resistencia pasiva; resistir al mal al negarse a tomar represalias.

2. Oposición a la violencia: Jesús procedió entonces a ilustrar lo que quería decir. Dio tres ejemplos. Usted citó el primero: “A cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra”. Esto se refiere a una bofetada como acto de insulto, no simplemente a un ataque físico. En algunos casos, el volver la otra mejilla puede resultar desafiante y solo provoca más violencia. Nuestra respuesta natural a un insulto o a un ataque es tomar represalias. Jesús dijo que deberíamos volver la otra mejilla. Eso significa que los cristianos deberían abandonar su deseo de venganza. La violencia se detiene al renunciar al derecho legal de “devolver el golpe”. La violencia debe terminar, y nosotros tenemos un papel protagónico para alcanzar este objetivo.

La segunda ilustración se refiere a la persona que, al no poder pagar una deuda, tiene que entregar su túnica. La ley permitía tomar la túnica como prenda de una deuda (Éx. 22:26, 27). Pero ese no parece ser el caso aquí. El individuo es objeto de abuso social. ¿Qué opciones tiene? Jesús dice: “Dale también la capa”. La idea parece ser: no a las represalias, aun si significa sufrir humillación.

La tercera ilustración está tomada del servicio militar. Los soldados romanos forzaban ocasionalmente a los civiles a realizar ciertas tareas (por ejemplo, en Mat. 27:32). La reacción natural de un judío era resistirse al opresor, pero Jesús ordenó a sus seguidores que hicieran lo impensable al decir: “Ve con él no sólo la milla requerida sino dos millas; haz de esto una oportunidad de servicio, no de venganza”.

3. Actitud positiva: El tercer ejemplo es positivo, e implica que deberíamos evitar ser objeto de violencia al actuar sin violencia. Deberíamos hacer todo lo posible para dar a los necesitados y prestar al que acaso no pueda devolvernos (cap. 5:42). Estas son algunas de las maneras de vencer a la violencia en la sociedad y en nuestras vidas. Es la forma de aprender a amar.
Significa también que no solo deberíamos evitar situaciones violentas, sino huir de ellas. Yashua no quiere que pensemos, por ejemplo, que si nuestro cónyuge abusa de nosotros, tenemos que continuar en esa situación, que tenemos que “volver la otra mejilla”. El ciclo de violencia puede ser quebrantado no tomando represalias, pero sirviendo a otros y apartándonos de un ambiente violento.

¿CUÁNDO RESUCITÓ YASHUA SABADO O DOMINGO?


1º Según la profecía de Mt. 12:40 y Mr. 8:31, se nos dice que tenía que ser después de 3 días y 3 noches.

2º Si muere en viernes y resucita en domingo no se cumple la profecía, pues no hay 3 días con 3 noches.

3º En Mr. 16:1 dice: “Cuando pasó el día de reposo las mujeres compraron especias para ir a ungirle. Y en Lc. 23:56 dice: “Y vueltas –las mujeres- prepararon especias aromáticas y descansaron el día de reposo, conforme al mandamiento.”¿Contradicción? No desde la mente de un judío, pero si desde la mente de un no judío, veamos:

3.1. En esa semana de crucifixión habían DOS SÁBADOS. Uno el miércoles/jueves que era anual, la Pascua o Pesaj (Jn. 19:31), y el otro el semanal.
3.2. En Mr. 16:1 las mujeres compran las especias DESPUÉS del sábado ANUAL (miércoles-jueves).
3.3. En Lc. 23:56 las mujeres preparan las especias ANTES del sábado SEMANAL (viernes-sábado).

4º Según Lc. 23:44 Jesús es crucificado a la hora novena judía, que eran las 3 p.m.; tengamos en cuenta que el día para los judíos comenzaba a las 6 p.m. o a la caída del sol y acababa a las 6 p.m. del día siguiente. Así pues, el esquema sería el siguiente:

Miércoles de: 3 p.m. a 6 p.m. = 3 h.
Miércoles a Jueves de 6 p.m. a 6 a.m. = 12 h.
Jueves a Jueves de 6 a.m. a 6 p.m. = 12 h.
Jueves a Viernes de 6 p.m. a 6 a.m. = 12 h.
Viernes a Viernes de 6 a.m. a 6 p.m. = 12 h.
Viernes a Sábado de 6 p.m. a 6 a. m. = 12 h.
Sábado de 6 a.m. a 3 p.m. = 9 h

Total = 12 x 5 + 3 + 9 = 72 h.
En resumen: 3 días con sus 3 noches, tal y como dice la profecía (Mt. 12:40).

5º Tampoco hemos de olvidar que Jesús guardó el sábado: Mr. 1:21; Mr. 6:2; Lc 4:16; 4:31 Y lo mismo hizo Pablo Hch. 13:14; 13: 42-44.

6º Mr. 16:9 admite esta traducción: “Habiendo resucitado Jesús, por la mañana el primer día de la semana se apareció a María…” Pues en el griego no hay comas ni puntuación. Tampoco puede ser que resucite por la mañana porque faltaría a la profecía, debiendo ser a la misma hora en que lo crucificaron de las 3 a las 4 p.m. (Lc. 23:44). O sea, al llegar ese primer día Jesús ya estaba resucitado.

7º Lc. 24:21: Los discípulos de Emaús dicen: “hoy es ya el tercer día que esto ha acontecido”; el adverbio de tiempo en griego –hoy- no está en los primeros manuscritos, es un añadido tardío. Y la frase tampoco es significativa, pues no especifica en que momento resucitó. Pensemos que la piedra fue quitada para que entraran los testigos, no para que saliera Jesús.



8º Hch. 20:7;
Ese primer día de la semana, debe ser leído en el contexto judío, no griego, ni romano. Así cuando acaba el sábado, desde siempre se ha hecho entre los judíos un servicio a modo de despedida, llamado Havdala (separación) y una vez finalizado, se suele seguir compartiendo mientras se habla y se suele cenar todos juntos en armonía. Además, Pablo comenzaría su discurso el sábado a partir de las 6 p.m., para viajar el domingo, pues un judío no podía viajar en sábado sino asistir a la sinagoga a orar, tal y como hacía él. Y un apunte básico: la frase en griego es: “en de te mia ton sabbaton” que traducido es: “en uno de los sábados”, y no: “ el primer día de la semana”; Pero también se puede traducir: “el primer día después del Shabat”

Se hace una comida que incluye también compartir la Palabra y no necesariamente se sigue un horario estricto, sino que se sigue la caída del sol y el anochecer, en verano sería una hora y en invierno otra. Pero Pablo empezó su discurso-cena acabando el Shabat y entrando en “domingo”. El partimiento del pan, no era la santa Cena, era Havdalá.

9º 1 Co. 16:2;
Tampoco es costumbre judía, recoger dinero en Shabat, sino que la costumbre es dejar que acabe el sábado y luego recaudarlo. Este texto, lo que demuestra es que el pueblo judío, no recoge dinero en día de reposo. No debemos olvidar que el día de reposo era el séptimo y luego viene el primero que sería domingo.

10º ¿QUÉ DICEN DEL SÁBADO LOS REFORMADORES?
Lutero afirma explícitamente que el domingo "..no se celebra en la cristiandad por orden de Dios ... Es una necesidad ordenada por la Iglesia para el bien de los laicos y de las clases trabajadoras" (D. Martin Luthers Werke, Weimer, 1888, 6:243, I, 31).

Calvino también considera el domingo como una institución más humana que divina. En su Institución de la Religión Cristiana dice lo siguiente: "Por haberse convertido en soporte de la superstición, la fiesta judía fue abolida; y como algo necesario para mantener la decencia, el orden y la paz en la Iglesia . . . los primeros cristianos substituyeron el sábado por el que hoy llamamos día del Señor. (Confesión deAugsburgo, Art. 28, en Concordia or Book of Concord, the Symbols of the Evangelical Lutheran Church, 1957, p. 24.)

26 de enero de 2010

El nuevo pacto de Hebreos



Hebreos 8:10 habla del nuevo pacto y de su ley. ¿A qué se refiere esa ley del nuevo pacto?

El texto que usted citó no especifica el contenido de la “ley”, pero la terminología usada en el contexto inmediato y la visión de la ley en el resto de la carta a los Hebreos ofrecen una clara respuesta a su pregunta. Examinemos ambas.

1. La ley de Hebreos 8:10: El versículo cita a Jeremías 31:33, el único lugar del Antiguo Testamento donde se menciona 
el “nuevo pacto”. Según el nuevo pacto, el Señor promete 
poner sus leyes en la mente de su pueblo y escribirlas sobre su corazón (Heb. 8.10). Hay varias cosas para destacar.

En primer lugar, no se hace referencia a una nueva ley. Simplemente dice “mis leyes”, lo que indica que los lectores entendían de qué se trataba. Lo que se agrega es que bajo el nuevo pacto, la ley será colocada en la mente de los seres humanos.

En segundo lugar, se declara explícitamente que Dios escribirá sus leyes en el corazón humano. Es imposible pasar por alto la relación con la entrega de los Diez Mandamientos en el Sinaí: “Y escribió en tablas las palabras del pacto, los Diez Mandamientos” (Éxo. 34:28). Fueron “escritas por el dedo de Dios” (31:18). Estas tablas son llamadas “las tablas del pacto” (Deut. 9:9, 15), es decir, la ley del pacto, y fueron colocadas dentro del “arca del pacto” (Deut. 10:8). En el nuevo pacto, el Señor inscribirá esta misma ley del pacto en el corazón humano, de manera que esta llegue a ser parte de la vida del creyente.

En tercer lugar, el plural “leyes”, usado solo en Hebreos 8:10 y 10:16, no se refiere a una diversidad de leyes diferentes de las del Antiguo Testamento, sino al contenido del Decálogo. En el texto hebreo de Jeremías 31:33, el término “ley” es singular, pero la traducción griega del Nuevo Testamento, usada por el apóstol, la traduce en plural. Esto es porque la ley inscripta en las tablas consistía en una lista de leyes específicas, que eran los Diez Mandamientos (Éxo. 34:28).

Sobre la base de esta evidencia, podemos concluir que 
el escritor bíblico tenía en mente el Decálogo como la ley del nuevo pacto.

2. Hebreos abroga la ley: Se podría sostener que no deberíamos tomar tan estrechamente el verbo “escribir” limitándolo al Decálogo; que tal vez se utiliza de manera más general. Pero lo único que tenemos para interpretar el pasaje es lo que este dice, y las conexiones que hace con otras partes de la Biblia. Pero examinemos ahora la utilización del término “ley” en el resto de Hebreos.

Hay una ley que el apóstol cree que ha sido “abrogada” (Heb. 7:18), no porque fuera mala sino porque era tan solo “sombra de los bienes venideros” (Heb. 10:1). Esta era la ley sacerdotal que restringía el sacerdocio a los descendientes de Leví (cap. 7:5, 16, 18), la que se refería al sistema de sacrificios (caps. 8:4; 10:8), las purificaciones rituales (cap. 9:10) y la sangre de animales (cap. 9:22). Como estas leyes fueron “abrogadas” por medio del sacrificio y la obra sacerdotal de Cristo, no pueden ser parte de las leyes inscriptas en el corazón de los que aceptan el nuevo pacto.

3. Hebreos confirma la ley: De manera especial confirma los Diez Mandamientos, e indica que aún son válidos en la vida de la comunidad del nuevo pacto. El autor declara que Dios juzgará a los adúlteros (cap. 13:4), que necesitamos adorar a Dios (cap. 12:28), y hace un llamado a los lectores a ser obedientes a la voluntad de Dios para ellos (cap. 10:36). Se menciona inclusive el sábado (cap. 4:4) y el hecho de que Dios descansó y que “queda un reposo para el pueblo de Dios”(cap. 4:9). Esto nos muestra que Hebreos establece una diferencia entre los Diez Mandamientos como la ley del nuevo pacto y los mandamientos del viejo pacto relacionados con las leyes sacerdotales.

Acaso lo más importante de este análisis es que la ley debería llegar a ser parte de nosotros, dando forma a nuestro carácter y acciones. No resulta una carga sino una expresión gozosa de nuestra relación de pacto con Dios; 
un pacto establecido por medio de la sangre preciosa de Cristo.

¿Había instituciones educativas en Israel?



Muchos especialistas creen que las escuelas comenzaron a aparecer en Israel después del exilio de Judá. Otros sostienen que había instituciones educativas antes de ese momento. Esta discrepancia se debe a que la Biblia no es clara al respecto, por lo que nos vemos forzados a basarnos en inferencias o evidencias circunstanciales. Comenzaré con una descripción general de las escuelas del Antiguo Cercano Oriente, seguida de un breve análisis de las evidencias bíblicas al respecto.
1. Las escuelas del Antiguo Cercano Oriente: Comenzamos con lo que se acepta como hecho histórico, a saber, que había escuelas en la Mesopotamia y Egipto mucho antes de que estuvieran los israelitas. Uno podría aducir fácilmente que Moisés asistió a esas instituciones. Se ha sugerido que en Egipto había escuelas del templo, la corte y militares que brindaban la preparación profesional y técnica necesarias para los que trabajaban en esos lugares. Se ponía mucho énfasis en aprender a escribir, una tarea que demandaba varios años debido a la complejidad de los jeroglíficos egipcios. Los estudiantes eran básicamente los hijos varones de la clase alta. Las hijas del faraón asistían a algunas de estas escuelas.
En Mesopotamia el sistema de escuelas floreció por el año 2500 a. C. para los estudiantes de familias acaudaladas.
Aunque hay evidencias que indican que en Egipto se impartía la enseñanza en lugares cerrados, en Mesopotamia solía enseñarse en el patio de la corte. Los estudiantes se sentaban sobre pequeñas alfombras y practicaban la escritura en pequeñas pilas de arena. Se requerían años de preparación para aprender los cientos de signos sumerios y acadios. Las escuelas preparaban personal para el templo, para el trabajo en la corte real o como líderes militares. Los estudiantes aprendían idiomas, música, adivinación, matemática, álgebra, astrología y otros temas relacionados con el bienestar del país.
2. Las escuelas en Israel: La educación de los niños era tarea de ambos padres. Estos eran responsables de la instrucción religiosa básica (véase por ejemplo Deut. 6:4-9, 20-25). La educación profesional estaba a cargo del padre, que transmitía a su hijo sus habilidades profesionales. 
Como el alfabeto hebreo consistía en veintidós consonantes, era relativamente fácil enseñar y aprender a leer y escribir. Esto podría indicar que la alfabetización de Israel era un tanto mejor que en Egipto y Mesopotamia (Jos. 18:9; Deut. 24:1). Sabemos que utilizaban acrósticos para facilitar la memorización del alfabeto. El poema de la mujer virtuosa (Prov. 31:10-21) es un acróstico que menciona las habilidades básicas que se esperaban de las mujeres de Israel. Se menciona por ejemplo la administración del hogar, la horticultura, el tejido, el diseño y la crianza de los hijos. Esta preparación podía llevarse a cabo en el hogar o en la escuela.
Varios argumentos respaldan la existencia de escuelas en Israel. En primer lugar, el hecho que las escuelas existían en otras naciones cercanas y contemporáneas, sugiere la probabilidad que también existieran en Israel. En segundo lugar, era necesario instruir a los levitas y sacerdotes en los temas relacionados con el Templo, tales como los tipos de sacrificios (Lev. 1-5), las distinciones entre lo puro y lo impuro (Lev. 15), los rituales (Lev. 16), los festivales (Lev. 23), etc. En tercer lugar, los jóvenes necesitaban preparación para trabajar en puestos administrativos y como asesores de los reyes. Estos puestos requerían saber leer, el aprendizaje de lenguas extranjeras, el desarrollo de estrategias militares, la fabricación de armas y su uso, etc. En cuarto lugar, se necesitaban escribas que asistieran a la población en general y al rey, en la redacción de documentos legales oficiales, el registro de las crónicas del reino y la preservación de los libros religiosos que hallamos en la Biblia. Es probable que las llamadas “escuelas de los profetas” hayan servido para este propósito (2 Reyes 2:3; 6:1).
3. Dios como Maestro: Existía la sólida convicción de que el verdadero maestro de Israel era el Señor (Isa. 2:3). Por ello, cada maestro era un instrumento de Dios en la formación del carácter de los estudiantes y en el desarrollo del conocimiento y habilidades que necesitaban para servir al Señor, a su pueblo y al reino.
¿No deberíamos continuar esperando que el Señor sea el maestro de nuestros jóvenes por medio de docentes dedicados y consagrados? ¡Por supuesto!

24 de enero de 2010

¿Qué es lo que tienen en común el Papa Benedicto XVI, el Cardenal Walter Kaspar, el Dr. Hans Kung, y Jan Paulsen?



De izq. a der. Papa Benedicto XVI; Cardenal Walter Kasper presidente del Concilio Pontificio para Promover la Unidad Cristiana; Dr. Hans Kung un prolífico especialista Católico Romano, quien sirvió como experto consejero teológico a los miembros del Concilio Vaticano II; y el Dr. Jan Paulsen, Presidente de la Conferencia Gral. de los Adventistas del Séptimo Día.

“¿Pueden dos andar juntos, a menos que estén de acuerdo?”. Amos 3:3. Esta es la pregunta que Dios hizo. Debiera haber una clara línea de distinción en la educación, comportamiento, y estilo de vida entre aquellos que Le pertenecen y los que no Le pertenecen. La sierva del Señor presenta dos clases de personas que no “caminan juntas”, sino que en realidad se están separando la una de la otra.

“Toda sociedad se está colocando en dos grandes clases, la obediente y la desobediente. ¿En qué clase nos encontramos? Aquellos que guardan los mandamientos de Dios, aquellos que no viven solo de pan, sino que de cada palabra que proviene de la boca de Dios, componen la iglesia del Dios vivo. Aquellos que eligen seguir al Anticristo son súbditos del gran apóstata. Agrupados bajo la bandera de Satanás, ellos quiebran la ley de Dios, y conducen a otros a quebrarla. Ellos intentan así crear las leyes de las naciones para que los hombres muestren su lealtad a los gobiernos humanos, pisoteando las leyes del reino de Dios”. Manuscript Releases Vol. 1 pags. 295-296.

Claramente, esta declaración dice que el pueblo de Dios no debiera tener nada en común con el poder del Anticristo, ni con los sistemas del “gran apóstata” que están conduciendo a las personas a quebrar la ley de Dios. ¿Qué es lo que estos hombres tienen en común? Todos ellos asistieron al mismo seminario teológico en la Universidad de Tubingen, en Tubingen, Alemania, todos al mismo tiempo, durante el final de la década de los 60 y comienzos de la década de los 70. Tres sirvieron como profesores de teología y uno fue meramente un estudiante en entrenamiento. Tres fueron los instructores, uno fue un pupilo “alimentado”. Tres fueron “figuras paternales”, uno fue un deseoso novicio buscando instrucción.



1.- Dr. Hans Kung fue Profesor de Teología Ecuménica y Director del Instituto de Investigación Ecuménica en la Universidad de Tubingen. Él fue un miembro de la facultad desde 1960 hasta que se retiró en 1995. El Dr. Hans Kung estudió filosofía y teología en la Pontifica Universidad Gregoriana en Roma, una Universidad Jesuita. Desde 1962-1965, también fue escogido por el Papa Juan XXIII para servir como un oficial teológico consultor en el Segundo Concilio Vaticano [Fuente: http://www.un.org/Dialogue/Kung.html ].

2.- El Cardenal Walter Kaspar se volvió un miembro de la facultad de teología de Tubingen en 1958. En 1970, aun estaba sirviendo como profesor de teología dogmática y se volvió decano de la Facultad de Teología de Tubingen el mismo año. Hoy, el Cardenal Walter Kaspar es el Presidente del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad Cristiana. Su trabajo consiste en coordinar todas las activides ecuménicas para la Iglesia Católica Romana. [Fuente: http://www.fiu.edu/~mirandas/bios-k.htm].

3.- El Papa Benedicto XVI [antes Joseph Ratzinger] fue escogido en 1966 como profesor de teología dogmática en la Universidad de Tubingen. Su elección fue fuertemente apoyada por el Profesor Hans Kung. [Fuente: http://www.catholicnewsagency.com/benedictxvi/biography.htm].

4.- Jan Paulsen,

Presidente de la Conferencia General de los Adbentistas Del 7° Dia , desde 1999-hasta hoy, llegó a la Universidad de Tubingen University como un estudiante y se volvió el primer Adventista del Séptimo Día a recibir un Doctorado en Teología en Tubingen en Junio de 1972, aun cuando Jan Paulsen ya había conseguido un grado teológico en el Colegio Misionero Emanuel, ahora la Universidad de Andrews. [Fuente:
http://www.gcsession.org/media-kit/pdf/jan_paulsen_bio.pdf].

La Universidad de Tubingen fue fundada en 1477 por Duke Eberhard como un seminario de la Reforma para entrenar a los ministros Protestantes durante la Reforma. Phillip Melancton, el Reformador Alemán que hizo mucho para ayudar la causa de la Reforma Protestante, recibió su M.A. de la Universidad de Tubingen en 1512. Más tarde fue escogido como profesor en Wittenberg, donde se familiarizó con Martín Lutero. Él está en el segundo lugar, solo después de Lutero, como campeón de la Reforma Alemana.

Infelizmente, en 1817, Tubingen añadió una Facultad Católica Romana a la Escuela, y esto tuvo como resultado lo que Ellen White llama, el retroceso del Protestantismo.

“La iglesia romana abarca mucho en sus planes y modos de operación. Emplea toda clase de estratagemas para extender su influencia y aumentar su poder, mientras se prepara para una lucha violenta y resuelta a fin de recuperar el gobierno del mundo, restablecer las persecuciones y deshacer todo lo que el protestantismo ha hecho”. Conflicto de los Siglos, pags. 621-622.

Consecuentemente, la Universidad de Tubingen se volvió uno de los primeros seminarios religiosos a enseñar Teología Ecuménica. Esta es una parte de la declaración de la misión de la Universidad:

“Las Facultades de Teología Protestante y Católica de la Universidad [de Tubingen] están localizadas en el mismo edificio y usan la misma enseñanza y las instalaciones de investigación. Esto simboliza décadas de fructífera cooperación e intercambio de ideas entre ambas facultades... La Facultad de Teología Protestante también mantiene una fuerte relación con el Consejo Mundial de Iglesias, con los movimientos misioneros y ecuménicos internacionales”. [Fuente: http://www.unituebingen.de/ev-theologie/].

Evidentemente, este seminario que una vez fue Protestante, cayó víctima de la “contra-Reforma”. El seminario teológico de Tubingen es un lugar donde prospera la unidad ecuménica. Donde, de acuerdo con la página electrónica de la Universidad, ¡los profesores del seminario Protestante y Católico Romano han tenido una “fructífera co operación e intercambio de ideas” durante décadas!

¿Cortados de la misma tela?

Esto es indudablemente una situación muy seria, cuando los mayores líderes de la Iglesia Católica Romana y de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, el Papa y el Presidente de la IASD, son productos de la misma institución de teología. Para ser más francos, el Presidente de los ASD entró en una escuela donde se enseñaba Teología Ecuménica, para obtener conocimiento y prepararse para el ministerio de la iglesia/empleo denominacional donde los profesores fueron prominentes teólogos Católicos Romanos, siendo el Papa Benedicto uno de ellos.

Tenemos que detenernos aquí y hacer las siguientes preguntas muy serias:

¿Pueden estos dos líderes pensar de la misma manera?

¿Actúan de la misma forma? ¿Son sus puntos de vista y objetivos los mismos?

¿O será que esto puede ser apenas una coincidencia que el Papa y el Presidente de la Conferencia General fuesen miembros del mismo sistema educacional, “cortados de la misma tela”?

¿O podría ser esto una sutil conspiración para mover a la denominación o mover la teología de la denominación hacia el Protestantismo y al Catolicismo Romano? ¿Puede esto explicar la aparente transición doctrinal de la iglesia, gradualmente reemplazando la Teología Bíblica por la Nueva Teología?

¿Podría esto resultar en una pérdida de confianza en la Conferencia General?

¿Terminará el punto de vista con el final repudio de las profecías bíblicas que apuntan a la Iglesia Católica Romana como el poder del Anticristo, el “hombre de pecado” de 2 Tesalonicenses, o Babilonia y todas las demás doctrinas “objetables” del Adventismo del Séptimo Día histórico?

La decisión de Jan Paulsen de asistir a esta escuela debiera haber llevado a los “hermanos” de la Conferencia General que hacen parte de los comités que escogen a los líderes, a determinar con anterioridad si era apropiado que él fuese el Presidente de la Conferencia General, a la luz de la severa advertencia encontrada en Apocalipsis 18: “Ha caído, ha caído la gran Babilonia, y se ha vuelto la habitación de demonios ... Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis participantes de sus pecados, y para que no recibáis sus plagas....” Apocalipsis 18:1-5.

Jan Paulsen debiera haber sido críticamente examinado para ver si podía asumir las posiciones históricas del ASD. Debido a su permanencia en la Universidad de Tubingen, él fue entrenado por profesores que repudian los principios fundamentales del Adventismo histórico. ¿No estamos viendo el enorme riesgo que corremos cuando elegimos líderes de la iglesia que han sido entrenados por los enemigos de la verdad presente? “No seáis engañados: las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres”. 1 de Corintios 15:33.

Ninguna causa queda sin un efecto; y cuando los líderes ASD voluntariamente se intoxican [adoctrinados] con el vino de Babilonia, esas decisiones tienen profundos efectos en las escuelas, en la obra de salud, y en la denominación como un todo.

Observe esta declaración escrita para aquellos que son responsables por el bienestar espiritual de nuestro pueblo, extraída de “Consejos a los Profesores”:

“Y hay algunos que, habiendo asegurado esta educación mundana, piensan que pueden introducirla en nuestras escuelas. Pero déjenme decirles que no debéis tomar lo que el mundo llama la educación superior y traerla a nuestras escuelas y clínicas e iglesias. Tenemos que entender estas cosas. Yo les estoy hablando claramente. Esto no debe ser hecho”. Fundamentos de la Educación Cristiana, pags. 535-536 (Inglés).

¿Qué bien se consigue cuando los líderes de la iglesia son “alimentados” o “entrenados” por instituciones que apoyan el mensaje Protestante/Evangélico de “Abajo con la ley de Dios?”. Esas escuelas religiosas son las hijas de Babilonia, porque alientan la voz de los sentimientos de su madre. Las modernas enseñanzas Protestantes de hoy, se han vuelto consistentes con las falsas doctrinas papales.

¿Qué puede enseñarle al pueblo de Dios una escuela de teología, que pertenece a las hijas caídas de Babilonia, que emplean profesores Católicos Romanos?

¿Qué mensajes podemos esperar aprender de ellos, si no es el de dejar la paciencia de los santos, abandonar los mandamientos de Dios, retractarse de las “verdades distintivas” de la fe, y volver con ellas a Babilonia? Esto es precisamente lo que hemos estado buscando durante los últimos 50 años. En realidad, no es “educación superior” lo que nuestros hermanos están aprendiendo en los seminarios no Adventistas; realmente, es una “educación inferior” que conduce a separarse de la teología Adventista histórica.

“La Reforma no terminó, como muchos lo creen, al concluir la vida de Lutero. Tiene aun que seguir hasta el fin de la historia de este mundo... Desde aquel tiempo hasta hoy y sin interrupción, nuevas luces han brillado sobre las escrituras, y nuevas verdades han sido dadas a conocer”. Conflicto de los Siglos, pág. 158.

“El mensaje del tercer ángel revela la gran verdad salvadora para este tiempo. Sus verdades se están revelando constantemente, y es el deseo de Dios que aun los niños y los jóvenes puedan entender inteligentemente lo que Dios requiere, que puedan distinguir entre justicia y pecado, entre obediencia y desobediencia”. Manuscritos Releases, pag. 292 (Inglés).

¿Podríamos suponer que cuando nuestros líderes de la iglesia asisten a seminarios no Adventistas es porque van a adquirir un amor mayor y apreciación mayor por el mensaje del tercer ángel, el mensaje que ayuda a “distinguir entre la justicia y el pecado, entre la obediencia y la desobediencia”? Al contrario, las escuelas teológicas de Babilonia poseen dos objetivos primarios: (1) “deshacer todo lo que el protestantismo ha hecho”. C. de los Siglos, pags. 621-622. Y (2) “recuperar su supremacía perdida ... a través de las concesiones de tiempo del así llamado mundo Protestante”. Mensajes Selectos, Tomo 2, pags. 421-422.

"El papado esta a punto de recuperar la supremacía perdida y se volverán a encender los fuegos de la persecución a través de las serviles concesiones del así llamado mundo Protestante”. M.Selectos, Tomo 2, pags. 421-422.

¿Cómo podemos nosotros, como ASD, pedir una protección especial cuando los “fuegos de la persecución se vuelvan a encender” si estamos gastando tiempo al ser entrenados y educados por el mundo Protestante? No es de maravillarse entonces cuando vemos una condición espiritual tan terrible dentro del Adventismo.

El protestantismo moderno está haciendo concesiones y compromisos que un día van a darle poder al gran “Sistema sin Ley” de los últimos días. La Universidad de Tubingen es un perfecto ejemplo de cómo las facultades Teológicas Protestantes y Católicas operan en conjunto para cumplir con este fin.

“Mientras el mundo Protestante está, debido a su actitud, haciendo conceciones a Roma, levantémonos para comprender la situación y para ver la contienda que está ante nosotros, en su verdadera condición ... La ley de Dios debiera ser amada y honrada por Su verdadero pueblo ahora, como nunca antes”. Testimonies Vol 5. p. 716-717.

¿Cuál debiera ser nuestra actitud cuando los Protestantes le hacen concesiones a Roma? Elena White nos dice que tenemos que levantarnos para comprender la situación y exaltar la Ley de Dios.

En vez de contemplar un grado de teología o de “educación superior” del sistema de “confusión” [Babilonia], nosotros como ASD debiéramos buscar el poder del Espíritu Santo, el cual nos dará las palabras que tenemos que hablar, de tal manera que podamos levantar las “distintivas verdades” del Adventismo histórico.

“Mientras el desprecio que se coloca sobre los mandamientos de Dios induce a muchos a suprimir la verdad y a mostrar menos reverencia por ella, los que son fieles mantendrán en alto y con todo fervor, las verdades distintivas”. Mensajes Selectos, Tomo 2, pag. 423. Maranata pag. 26.

El mismo nombre “Adventista del Séptimo Día es una constante reprensión para el mundo Protestante”. Testimonies Vol. 1, pag. 223.

¿Por qué? “Es porque los santos están guardando todos los diez mandamientos es que el dragón les hace la guerra. Si ellos bajaran la norma y cedieran a las peculiaridades de su fe, el dragón estaría en paz; pero ellos excitan su ira porque están decididos a levantar la norma y a desplegar su bandera en oposición al mundo Protestante, los cuales están adorando la institución del papa-do”. Ibid pag. 223

“Se dice que Babilonia es la "madre de las rameras". Sus hijas deben simbolizar las iglesias que se atienen a sus doctrinas y tradiciones, y siguen su ejemplo sacrificando la verdad y la aprobación de Dios, en orden de formar alianza ilícita con el mundo”. Conflicto de los Siglos, pag. 433.

La decisión hecha para elegir un Presidente de la Conferencia General, que obtuvo un doctorado en teología de “BABILONIA” tendrá efectos profundos y de largo alcance, sobre la denominación como un todo y también sobre los movimientos ecuménicos. Porque las iglesias de Babi-lonia verán esto como un movimiento positivo por parte de la IASD, lo cual ayudará a sanar las divisiones y controversias que han “angustiado” a la iglesia durante los primeros días del movimiento. Infelizmente, muchos líderes ASD y hermanos verán esto como algo bueno. Personalmente, vemos esto como otro ejemplo de cómo la iglesia está siendo lanzada río abajo sin un remo, y se está “alejando hacia el mar, sin mapa ni compás”. Review and Herald, 24 de Julio de 1888.

“Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte”. Proverbios 14:12

Ciertamente han cambiado los tiempos. Tenemos que ayudar a nuestros hermanos a comprender mejor el mensaje del Adventismo histórico, especialmente lo que se relaciona con nuestros principios fundamentales en los cuales fuimos fundados. Yo creo que Dios ayudará a cada uno a entender, predicar, y vivir el mensaje que Dios nos ha pedido que vivamos, de tal manera que Jesús pueda venir luego y que Su obra pueda ser completada. Amamos este mensaje que ha sido abrazado por los fieles durante tanto tiempo. Y no debiéramos permitir que el está “mal encaminado” destruya los pilares fundamentales de las benditas verdades que nos han hecho lo que somos. El Heraldo del Evangelio Eterno, Volumen 4, no. 6, pags. 1-2.

Fuente: http://www.adventistas.com/novembro2006/conectando_puntos.htm

El evangelio según María



¿Es María, la hermana de Marta, la misma persona que María Magdalena?

Me han hecho esta pregunta en numerosas ocasiones, lo que indica que esto le interesa a muchos. A menudo ha sido tema de discusión en la historia de la iglesia cristiana. Examinemos las evidencias bíblicas.

1. María de Betania: Poco sabemos de esta María, a 
menos que la identifiquemos con María Magdalena.

Esto es lo que sabemos: Era hermana de Marta y de 
Lázaro y vivía en Betania, en la región de Judea (Luc. 10:38, 39; Juan 11:1, 2). Solía sentarse a los pies de Jesús para aprender de él. Como esta era la postura tradicional de un discípulo, podemos concluir que era discípula de Jesús. Ungió a Jesús poco antes de su crucifixión, revelando su devoción y amor por él (Juan 11:2; 12:1-8). Esta acción fue su expresión de gratitud por el amor perdonador del Salvador hacia ella (Luc. 7:47, 48). Lucas da a entender que se le había perdonado mucho. Esa es la última mención que se hace de ella.

2. María Magdalena: Debido a su nombre se ha concluido que provenía de la ciudad de Magdala, ubicada en la costa noroccidental del Mar de Galilea. La primera vez que se la menciona en los evangelios es una de las mujeres que habían sido sanadas por Jesús de sus enfermedades o de la posesión demoníaca. Se dice específicamente que había sido liberada de siete demonios, probablemente por Jesús (Luc. 8:2). Estas mujeres eran discípulas del Maestro: lo acompañaron durante su segunda gira en Galilea, y apoyaron financieramente su ministerio (vers. 2 y 3). En otras palabras, María Magdalena era relativamente acaudalada.

3. ¿La misma persona? Basados en las evidencias bíblicas, solo me atrevo a decir: “Quizás” o “probablemente”. La mayoría de los intérpretes creen que eran dos personas diferentes, ya que no existe evidencia histórica que apoye la postura de que se trata de la misma persona.

Además, existe el problema del origen. Betania se 
encuentra en Judea, mientras que Magdala está en Galilea. Uno podría especular que quizá al comienzo de su vida María 
dejó su hogar en Betania, fue a vivir a Magdala y, luego que conoció a Jesús, regresó a Betania. Esto no contradice 
ninguna de las evidencias bíblicas, pero va más allá de ellas.

Un detalle que indicaría que se trata de la misma 
persona es que el ungimiento de Jesús registrado en Lucas describe a María como “una mujer de la ciudad, que era 
pecadora” (7:37). En este caso, sería difícil negar que 
se refiere a María de Betania. Además, ambas Marías eran 
discípulas de Jesús, y parecen haber tenido recursos 
financieros que fueron puestos al servicio del Señor. Basado en la Biblia no puedo ofrecer una respuesta definitiva a 
su pregunta. Pero no tenemos que sentirnos frustrados; no sabemos todos los detalles.

4. Lo que realmente importa: Lo que resulta significativo en la discusión de la identidad de María Magdalena y de María de Betania es que, sea o no la misma persona, Jesús preparó a un grupo de mujeres para que proclamaran las buenas nuevas de la salvación. Llamó a hombres y mujeres al servicio del evangelio.

María Magdalena llegó a jugar un papel significativo en la narrativa del evangelio. Llegó a ser casi la discípula por excelencia. Presenció 
la muerte de Jesús en la cruz (Mat. 27:55, 56; Juan 19:25) y acompañó su cuerpo a la tumba (Mat. 27:60, 61). El domingo por la mañana, fue la primera en llegar al sepulcro y al ver que estaba vacío, regresó e informó a los discípulos que alguien se había llevado el cuerpo de Jesús (Juan 20: 1, 2). Los otros discípulos acudieron, vieron que era verdad y se fueron, pero María permaneció allí y fue la primera en ver al Señor resucitado (vers. 15). Jesús le pidió que le contara a los discípulos que había resucitado (vers. 17). Ella y otras mujeres obedecieron yendo hasta donde estaban reunidos y les anunciaron las buenas nuevas (Juan 20:18; Mat. 28:7; Luc. 24:9).

Si el Salvador resucitado usó a las mujeres para proclamar a los discípulos que estaba vivo, también deberíamos dejar lugar a las mujeres en la proclamación del evangelio eterno.

El fin del pecado

PREGUNTA: Se dan diversas explicaciones respecto de la destrucción final de los impíos. ¿Es verdad que Dios no los destruirá, sino que se autodestruirán?

Suelo procurar no responder esta pregunta porque cualquier respuesta que se dé es motivo de debates y no es ese mi objetivo. Pero ya que se hace con frecuencia, permítame decir que solo una Persona experimentó la
segunda muerte: Jesucristo. Hablaré del tema entonces desde su experiencia, teniendo en cuenta que al mismo tiempo esta fue sustancialmente diferente.

1. El problema: Algunos creen que el pecado se autodestruye, es decir, que trae resultados y consecuencias específicas que destruyen al pecador. A menudo es así. Pero la extinción final del pecado, los pecadores y los poderes del mal difiere de esto, porque en ella se dice que Dios participa de manera directa y personal. Para algunos, esto resulta problemático porque Dios es descrito como alguien que inflinge la muerte en los seres humanos, algunos de los cuales aparentemente sufrirán más que otros. Para ellos, sería mejor creer que el pecado se autodestruye. Pero elijo aceptar la declaración bíblica que afirma que “descendió fuego del cielo y los consumió” (Apoc. 20:9), aunque reconozco que no comprendo los detalles de esa tan extraña acción divina.

2. Cristo murió la muerte de los impíos: Sería difícil negar que Dios el Padre participó en forma directa de la muerte de Jesús. La Biblia asigna la muerte de Cristo al Padre, al Hijo mismo y a las autoridades judías y romanas.
El hecho de que el Padre podría haber salvado a Jesús de la muerte pero no lo hizo, significa que Dios permitió la muerte de Cristo, es decir, que era la intención de Dios para su hijo (Juan 12:27, 28). Jesús bebió la copa del juicio de Dios (Mat. 26:39). El Padre no lo salvó (Rom. 8:32), sino que lo entregó a la muerte (Rom. 4:25).
Jesús dijo que pondría su propia vida y que nadie se la podría quitar (Juan 10:17, 18); entregó su vida voluntariamente (Mar. 10:45; Gál. 2:20; Efe. 5:25).
Los humanos también participaron de la muerte del Hijo de Dios (Luc. 18:32; 22:3; Mar. 15:15). El Padre, el Hijo y los humanos participaron de manera directa en la muerte del Hijo de Dios. La experiencia de Jesús fue ligeramente diferente de lo que sucederá a los impíos. Pero en ambos casos, tanto Dios como el individuo participarán del acto de destrucción.

3. Jesús sufrió: Nadie cuestiona que Cristo sufrió intensamente en la cruz. Era un sufrimiento físico, pero sobre todo espiritual: Experimentó el abandono divino como ningún otro ser humano lo experimentará (Mat. 27:46). Cargó los pecados del mundo. Los impíos recibirán su recompensa de acuerdo con sus obras personales (Apoc. 20:13); no es un dolor auto infligido o infligido por Satanás. Dios les dará personalmente lo que eligieron en vida: la muerte eterna.

4. Jesús entregó su vida: Fue necesario que Cristo muriera cargando nuestros pecados. Aceptó la voluntad justa del Padre para él. En la cruz, sufrió hasta el momento que voluntariamente entregó su vida al Padre. Como su muerte fue parte del plan de salvación, soportó el sufrimiento durante un tiempo y en el momento apropiado entregó su vida mientras clamaba: “¡Consumado es!”
En el caso de los impíos, su destrucción está precedida por el reconocimiento de que merecen morir. Se inclinarán y proclamarán que Cristo es Señor (Fil. 2:10, 11). Aun en esa instancia, los impíos lucharán para no entregar sus vidas voluntariamente al Creador. Permítame sugerir que la intensidad de su sufrimiento puede estar directamente relacionada con su indisposición de entregar sus vidas, lo que a su vez se relaciona con su egoísmo. Esa actitud puede alargar su sufrimiento y permitir que cada uno experimente el juicio de acuerdo con sus obras. Una vez que entregan sus vidas, la justicia divina es vindicada y su existencia desaparece para siempre. Entonces el conflicto entre el bien y el mal llegará a su fin.
¿Le resultó de ayuda? (¡Ay, terminé con una pregunta!.

23 de enero de 2010

Analizando 2 Reyes 1-3 y 2 Crónicas 21:12-15.



PREGUNTA: ¿Ahmed Cómo pudo el rey Joram de Judá recibir una carta de Elías, siendo que Elías fue llevado al cielo antes de la muerte de Josafat, que fue el padre de Joram?

Esta pregunta no tiene que ver con la historia sino con la confiabilidad de la Biblia y forma lo que algunos denominan una aparente contradicción entre 2 Reyes 1-3 y 2 Crónicas 21:12-15. La posibilidad de hallar discrepancias y aun tensiones en la Biblia es muy cierta, pero es necesario analizar con cuidado cada asunto, antes de llegar a una conclusión. Describiré esta situación específica y sugeriré algunas posibles soluciones.

1. La naturaleza del problema:

Al leer 2 Reyes 1-3, uno podría tener la impresión de que la ascensión de Elías se produjo antes de la muerte de Josafat, rey de Judá (848 a.C.). El último rey de Israel mencionado antes de que Dios se llevara al profeta fue Joram, fechado en el segundo año de Joram de Judá (852 a.C.), hijo de Josafat (2 Rey. 1:17). Este rey fue designado corregente antes de la muerte de su padre (cf. 2 Rey. 3:1). (Si los nombres le resultan confusos debe recordar que en hebreo, ambos nombres se escriben también exactamente igual).

En 2 Reyes 2:11-18 se relata la ascensión de Elías al cielo. Aparentemente, la primera responsabilidad profética de Eliseo era la de revelar la voluntad de Dios a Josafat y Joram antes de que fueran a la guerra contra Moab (2 Rey. 3:11-19). Pero no hay certeza de esto. En 2 Reyes 8:16 se registra el reinado de Joram luego de la muerte de su padre Josafat en el año 848 a.C. La duda es, cómo Elías, que supuestamente fue llevado al cielo antes de la muerte de Josafat, pudo haber escrito una carta al rey Joram, hijo de Josafat, según se registra en 2 Crónicas 21:12-15.

2. ¿Fue llevado Elías al cielo?

A fin de eliminar diversas alternativas, es necesario aclarar este asunto. Si simplemente fue trasladado a otro lugar de la tierra, no habría problema alguno, pero el texto bíblico es claro: Elías fue llevado al cielo. El verbo “llevar” se utiliza solo dos veces en la Biblia para referirse a la remoción de una persona de la tierra para trasladarla al cielo. La primera es la experiencia de Enoc, a quien “lo llevó Dios” (Gén. 5:24; cf. Heb. 11:5). La otra es la experiencia de Elías. La descripción de ese evento difícilmente podría dejar dudas; el texto está relatando la singular intervención divina en la historia humana al producir el traslado del profeta: “Un carro de fuego, con caballos de fuego, los apartó a los dos, y Elías subió al cielo en un torbellino” (2 Rey. 2:11). Para enfatizar la partida permanente del profeta hacia el cielo, se describe la insistencia de algunos de los hijos de los profetas, que querían salir a buscarlo: “Quizá lo ha levantado el espíritu de Jehová y lo ha arrojado en algún monte o en algún valle” (versículo 16). Como sabía la verdad, Eliseo trató de desalentarlos, pero finalmente les dejó ir a buscar a Elías, aunque no lo encontraron.

3. La cronología de los eventos:

Como Elías realmente fue llevado al cielo, el problema puede ser resuelto de diversas maneras. La más improbable es que Elías escribió la carta desde el cielo y que de alguna forma le llegó al rey. Otra posibilidad es que haya escrito la carta antes de ser llevado por Dios y más tarde alguien se la dio al rey. Esto es posible, si bien el texto bíblico no da indicios de algo semejante.

Antes de dar la respuesta más probable, permítanme señalar el hecho de que el traslado de Elías no está fechado. Los que afirman que se produjo antes de la muerte de Josafat están simplemente llenando los vacíos de información basados en la ubicación del relato dentro de la narrativa. En segundo lugar, los estudiantes de la Biblia saben (y si no, tendrían que saberlo) que las narrativas bíblicas no siempre son cronológicas. En consecuencia, necesitamos tomar en consideración todos los datos bíblicos antes de fechar un evento particular. En tercer lugar, si de acuerdo con el texto bíblico, Elías fue llevado al cielo en forma permanente, la carta que escribió al rey Joram antes de la muerte del padre del rey fue escrita antes de que Dios trasladara a Elías. Esto de ninguna manera distorsiona la información bíblica, sino que nos ayuda a armonizar lo que parece ser una seria discrepancia.

22 de enero de 2010

Los Ángeles Caidos



Respuesta al correo de Marcos Sandoval

PREGUNTA:Explique por favor 2 Pedro 2:4: “Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que los arrojó al infierno y los entregó a prisiones de oscuridad, donde están reservados para el juicio”

En relación con esto deberíamos considerar también un pasaje similar de Judas 6: “Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propio hogar, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día”. Lo invito a examinar el contexto, analizar la naturaleza de la prisión y hablar del pecado de los ángeles.
1. Contexto: Pedro está analizando la obra de los falsos maestros. Según el apóstol, no era nueva su presencia entre el pueblo de Dios (2 Pedro 2:1). Una cosa, sin embargo, es segura: experimentarán el juicio divino. Para apoyar este argumento, Pedro utiliza tres ejemplos bíblicos de pecados que llevan al juicio: la experiencia de los ángeles, el castigo de los antediluvianos y la destrucción de Sodoma y Gomorra.

El contexto de Judas es similar. También se ocupa de los falsos maestros, y sus tres ejemplos de juicio divino son: la rebelión de los israelitas en el desierto, la caída de los ángeles y Sodoma y Gomorra. Estos pasajes revelan que Dios va a intervenir contra los falsos maestros, pero no hablan específicamente de la naturaleza del pecado de los ángeles, o del lugar adonde son enviados.

2. La prisión: Pedro usa un vívido lenguaje para describir la suerte de los ángeles malos. Dios “los arrojó al infierno y 
los entregó a prisiones de oscuridad”. En la Biblia, el “infierno” se refiere a la tumba, donde están los muertos. La palabra griega que se utiliza es hades, que designa el lugar de los muertos. En este caso Pedro usa otra palabra, tartaroo, “arrojar o tener cautivo en el tartaros.” En la mitología griega, tartaros designaba a la zona más profunda del hades, reservada para el castigo de los dioses desobedientes. Pedro usa esta imagen para expresar la idea de que los ángeles caídos están ahora en prisiones de oscuridad y muerte, separados de la fuente divina de la vida. No es una prisión literal, porque 
los demonios aún actúan enérgicamente en el mundo de los humanos (por ej., 1 Ped. 5:8; Judas 9).

Judas apoya esta idea al decir que están encadenados y en prisiones eternas. La frase “prisiones de oscuridad” de Pedro aparece a veces en los manuscritos griegos como “grilletes de oscuridad”. En el mundo antiguo, las prisiones eran oscuros calabozos, un símbolo apropiado de la tumba (ver Apoc. 1:18). Aparentemente, las prisiones antiguas no tenían el propósito de encarcelar a los criminales como forma de castigo –los presos a menudo tenían que participar de trabajos forzados– pero en la mayoría de los casos, los prisioneros aguardaban el juicio o la ejecución de la pena ya pronunciada contra ellos (ver Lev. 24:10-12; Núm. 15:32-36). Según Pedro, los ángeles caídos están encarcelados en la oscuridad espiritual, en el reino de la muerte, aguardando la ejecución de su sentencia. Ya han sido juzgados.

3. El pecado: Ni Pedro ni Judas nos dicen la naturaleza del pecado de los ángeles. Según Judas, los ángeles “no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propio hogar”. La caída de los ángeles desde el cielo es descrita como abandono de sus funciones en el cielo, su primer hogar. Los estudiosos suelen pensar que Judas utiliza a Génesis 6:1-4, según es interpretado por la literatura inter-testamentaria judía, para referirse a la caída de los ángeles cuando abandonaron el cielo y tuvieron relaciones sexuales con mujeres. Sostienen que el contexto de Judas se refiere a pecados de inmoralidad. Tal interpretación difícilmente se adapta al contexto de Pedro. Si bien no es posible descartar por completo esta posibilidad en Judas, siempre es mejor usar a la Biblia misma como testigo y evitar las especulaciones. La idea expresada en ambos pasajes parece adaptarse mejor a Isaías 14, donde se narra la caída de Lucifer: “Más tú derribado eres hasta el seol, a lo profundo de la fosa” (vers. 15); y a Apocalipsis 12:1-4, 7-9, donde la expulsión de los ángeles es precedida por una guerra en el cielo.

En conclusión: La suerte final de los ángeles malos está fijada. Mientras tanto, cuidémonos de los falsos maestros y de sus enseñanzas (2 Pedro 2:2).

20 de enero de 2010

ROLES EN EL MATRIMONIO



La estabilidad del matrimonio depende grandemente de la forma en que el esposo y la esposa cumplen sus respectivos roles. Los consejeros matrimoniales a menudo apuntan al "conflicto de roles" como la mayor causa de rompimiento de los matrimonios. "Quienes hacemos consejería matrimonial" escribe Paul Stevens "nos damos cuenta de que algunos matrimonios están luchando desesperadamente justo en este punto. Algunos hombres insisten en que la Biblia los hace responsables ante Dios por la familia. Ellos son jefes. Algunas mujeres creen que esto es verdad y tratan por años de someterse a un hombre débil o a un tirano. Pero viene el día, casi inevitable, en que la mujer se rebela. Ella puede rebelarse teniendo un quiebre nervioso, obteniendo un pasaje en avión y viajando lejos o dejándolo por otro hombre" (1)

Los conflictos de rol en las relaciones maritales en gran parte van en contra de las distintas interpretaciones y aplicaciones de las enseñanzas bíblicas respecto al predominio del esposo y la sumisión de la esposa. La sola mención de los términos "predominio/sumisión" es anatema para muchos de quienes en los años recientes han saltado de "la costilla de Adán hacia la liberación femenina" (juego de palabras costilla : rib / liberación : lib)

Cualquiera que se atreva a dejar caer la frase "sumisión de la esposa" en una conversación con una "mujer pro-liberación" arriesga el peligro de ser "categorizado como un ignorante ser de otro mundo que cree en las cámaras de tortura para esclavos y uno que promueve el encadenamiento delas mujeres en un lavadero. Tal cual. ¿Qué persona inteligente de hoy puede imaginar el aplastamiento de una mujer bajo los talones de un hombre.... o arrinconándola en una esquina, reduciendo sus actividades a cambiar pañales, lavar los platos, chequear una lista del supermercado y limpiando pisos?"(2)

La ampliamente publicitada tergiversación y rechazo de los roles bíblicos en el matrimonio se han visto grandemente influenciadas por el Movimiento de liberación femenina que recibió renovados ímpetus en 1966 con la fundación de la Organización nacional de la mujer (NOW). Los grupos radicales en el movimiento fueron tan lejos como promover la abolición del matrimonio para liberar a las mujeres de su rol sumiso. Sheila Cronan, una líder en el Movimiento de liberación femenina, inequívocamente declara : "Ya que el matrimonio constituye esclavitud para las mujeres, es claro que el Movimiento de la mujer debe concentrarse en atacar esta institución. La libertad para las mujeres no se puede ganar sin la abolición del matrimonio (3)

Los grupos más moderados provienen de los radicales que rechazan el matrimonio, sin embargo promueven a cambio el "paradigma en sociedad" dentro del matrimonio, en el cual el esposo y la esposa funcionan como socios 50-50. A mayor énfasis, las Feministas evangélicas abogan por el punto de vista igualitario del matrimonio, interpretando los textos relativos a la primacía del hombre y la sumisión de la mujer de acuerdo con la posición de "sociedad". Ellas creen que la Biblia enseña que los esposos y esposas deben someterse mutuamente unos a otros y compartir responsabilidad en el hogar en un arreglo de mitad y mitad.

Adopción por parte de los Adventistas del paradigma en sociedad. En años recientes un numero creciente de profesores adventistas han adoptado el punto de vista igualitario o en sociedad para el matrimonio. Este punto de vista se refleja en el simposio "Women in Ministry" (Mujeres en el ministerio), preparado por un comité especial del Seminario Teológico de la IASD (4) y también en las recomendaciones propuestas por el Concilio anual de 1999 al Congreso de la Asociación General en vista de cambios al Manual de Iglesia. El capítulo 15 de las recomendaciones propuestas tiene que ver con "Matrimonio, Divorcio y Rechazamiento"

La breve sección sobre "Enseñanzas bíblicas sobre el matrimonio" propone el punto de sociedad en el matrimonio - una visión presentada en forma amplia en Women in ministry. Se alega que la primacía del esposo y la sumisión de la esposa no son parte de la distinción funcional en el matrimonio, sino que ésta vino como resultado del pecado. "La entrada del pecado afectó adversamente el matrimonio. Cuando Adán y Eva pecaron, perdieron la unidad que habían conocido con Dios y uno con el otro (Gen. 3:6-24).... Como parte de la maldición del pecado, la dirección fue dada al esposo (Gen. 3:16, ver Patriarcas y Profetas, pp.58-59 -versión inglesa) "(5)

La implicación es que antes de la Caída, Adán no ejercía un rol de primacía. La primacía del esposo y la sumisión de la esposa son el resultado del pecado y la redención tiene el propósito de eliminar estas distinciones funcionales restaurando "al matrimonio a su ideal original... de unidad e igualdad" en Cristo. (6) "El evangelio enfatiza el amor y la sumisión del esposo y la esposa uno al otro (1Cor 7:3,4 ; Efe 5:21)" (7)

Definido simplemente, el Concilio Anual de 1999 recomienda que la Iglesia Adventista del 7º día adopte en la próxima Sesión del Congreso de la Asociación General "el punto de vista de sociedad" del matrimonio. Esta recomendación está aparentemente inspirada por el deseo de encontrar una justificación bíblica para la ordenación de las mujeres. Al argüir que los roles distintivos de la primacía del esposo y la sumisión de la esposa se originaron como resultado de la Caída, y deben ser eliminados por el evangelio, los ordenancistas desean probar que las mujeres pueden ser ordenadas para servir en la iglesia en posiciones dirigentes sobre hombres, sin violar un principio bíblico.

Teniendo presente el hecho de que únicamente a los delegados a la Sesión del Congreso de la Asociación General se les dará la oportunidad de discutir y votar respecto a este punto de vista propuesto del matrimonio igualitario, es imperativo para quienes encontramos esta visión no bíblica, que expresemos nuestra preocupación en este momento. La intención de este estudio es invitar, no solamente a los delegados al Congreso mundial, sino a nuestra membresía adventista en general a reexaminar las enseñanzas bíblicas respecto a los roles en el matrimonio. Si se prueba que el punto de vista igualitario del matrimonio es no bíblico, entonces la recomendación propuesta necesita ser modificada de acuerdo a las enseñanzas bíblicas.

Objetivos de este estudio. Este ensayo está dividido en dos partes. La primera parte considera el significado bíblico de "supremacía" (headship) y "sumisión", especialmente a la luz de Efesios 5:18-33, ya que estos versículos se ven como el más importante "código del hogar" en el Nuevo Testamento, que enseñan sostenidamente la sumisión mutua entre el esposo y la esposa.

La segunda parte examina las implicancias prácticas y las aplicaciones del principio bíblico de la supremacía/sumisión. Específicamente, consideraremos lo que significa desde un punto de vista práctico para el esposo el practicar la supremacía y para la esposa practicar la sumisión.

PARTE I :

EL SIGNIFICADO DE LA SUPREMACIA/SUMISION


En un estudio previo sobre "Supremacía, sumisión e igualdad en la Escritura" que aparece como capítulo 4 del simposio "Prueben todas las cosas : una respuesta a "Women in Ministry" (mujeres en el ministerio) (2000)" (8), he examinado el principio de la supremacía masculina y la sumisión femenina a la luz de los primeros tres capítulos del Génesis. Brevemente resumido, el estudio muestra que el principio de la supremacía del esposo y la sumisión de la esposa fue establecido por Dios en la creación, y no después de la Caída, como se sugiere por los autores de "Women in ministry" y por las recomendaciones del Concilio anual de 1999 a la sesión del Congreso mundial de la Asociación General.

1.- Supremacía-Sumisión en Genesis 1-3-

Para evitar repetir mi extenso análisis de los primeros tres capítulos del Génesis, publicados en Prueben todas las cosas, simplemente resumiré en este estudio sus conclusiones. Génesis 1 simplemente afirma que el hombre y la mujer son igualmente creados a la imagen de Dios, pero son sexualmente distintos. Al llamar en dos ocasiones seguidas "hombre2 a la raza humana (Gen. 1:26-27), Dios susurra la supremacía masculina ya en Génesis 1, aunque se explica en el capítulo dos.

Génesis 2 clarifica la igualdad y las distinciones de género señaladas en Génesis 1. El hombre y la mujer son iguales en naturaleza ya que comparten la misma carne humana y huesos y tienen el mismo valor espiritual ante Dios, Sin embargo son diferentes en funciones ya que la mujer está para someterse al hombre. Esto último está indicado por los siguientes cuatro elementos de la narración : (1) la prioridad de la creación del hombre (Gen. 2:7,22), (2) la forma como fue creada la mujer a partir del hombre (Gen. 2:21,22) (3) la creación de la mujer para ser una ayuda idónea del hombre (Gen. 2:18-20) y (4) el nombramiento de hombre para la mujer tanto antes como después de la Caída (Gen. 2:23; 3:20)

La supremacía del hombre está implícita también en el capítulo 3 donde Dios llama al hombre para contestar por la transgresión de la pareja y señala al hombre (no a la mujer) por fallar en el cumplimiento de su rol de supremacía al escuchar la voz de su mujer en vez de atender a Su mandato.

Génesis 3 describe la distorsión del orden de la creación traído por la Caída. Esta distorsión afectó no solo a la serpiente, la tierra, el trabajo y el tener hijos, sino también a la supremacía del hombre y la sumisión de la mujer. Contrariamente a lo expuesto en el simposio "Mujeres en el ministerio" y en las recomendaciones del Concilio Anual de 1999, la maldición no señala el origen de la supremacía del hombre, sino más bien su distorsión en una dominación opresiva. El hombre pecador podría ahora tomar ventaja de su supremacía para dominar y oprimir a su mujer.

La interpretación de Pablo de Génesis 1-3

Pablo le otorga importancia fundamental a las enseñanzas de los primeros tres capítulos del Génesis. El llama al orden de antes de la Caída y la forma de la creación para defender la sumisión de la mujer al liderazgo del hombre tanto en el matrimonio como en la iglesia. Su llamado al orden de la creación está en la misma línea con la enseñanza de Cristo que llama por una restauración de la relación creacional (Mateo 19:.8) de parte de los miembros de Su reino. La función de redención no es redefinir la creación, sino restaurarla, para que las esposas aprendan la correcta sumisión y los esposos aprendan la correcta supremacía.

Pablo basa su enseñanza relativa al rol de la mujer en la iglesia, no en las consecuencias de la Caída descritas en Génesis 3, sino en el orden previo a la Caída presentado en Génesis 1 y 2. El fundamento de su enseñanza no son los juicios divinos pronunciados en la Caída, sino el propósito original de Dios manifestado en el orden. (1 Tim.2:13) y la forma en que resultó la creación humana (1 Cor. 11:8) Es infortunado que en su interpretación de Génesis 1,2 y 3, los igualitarios ignoran consistentemente los llamados de Pablo a estos capítulos para apoyar sus enseñanzas en los roles masculino/femenino distintivos en el hogar y en la iglesia. Ignorar el propio testimonio interno autenticador de la Biblia, puede dar pie a gratuitas interpretaciones privadas.

Resumiendo, los primeros tres capítulos del Génesis y su interpretación Paulina indican que tanto la igualdad esposo/esposa y las distinciones de rol, definidas adecuadamente, son parte del diseño creacional de Dios para el funcionamiento armonioso de la familia. Dios creó al hombre y la mujer perfectamente iguales en su riqueza moral y estatus espiritual, pero distintos claramente en sus roles biológicos y funcionales.

Expuesto en forma simple, en la sociedad de dos seres humanos iguales espiritualmente, hombre y mujer, Dios creó al hombre para que funcionara en el rol de desempeñar la supremacía de esposo/padre, y a la mujer en el rol de sumisión de esposa/madre. Estos roles distintivos se aplican igualmente para el hogar y para la iglesia, debido a que desde una perspectiva bíblica la iglesia es una extensa familia espiritual, a menudo referida como "la casa de Dios" ("la familia de Dios") (Efesios 2:19; 1 Tim.3:15 ;1 Ped.4:17 ; Gal. 6:10)

2. ¿Sumisión mutua?

Se han hecho esfuerzos extenuantes en tiempos recientes para reinterpretar Efesios 5:18-33, Colosenses 3:18 y 1 Pedro 3:1-7 desde el punto de vista del paradigma de la sociedad (partnership). Antes de examinar la naturaleza del rol de la supremacía del esposo y del rol de la sumisión de la esposa, necesitamos considerar el significado de la declaración de apertura del "código del hogar" que se encuentra en Efesios 5:21-33, en el que se lee :"Someteos unos a otros en el temor de Dios" (Efe. 5:21)

Esta declaración es vista por muchos como la clave que interpreta todo el párrafo en términos de sumisión mutua en una relación matrimonial. En otras palabras, Pablo supuestamente está llamando a los esposos y esposas para ser mutuamente sumisos sirviendo uno al otro en amor. Esta interpretación obviamente excluye la noción de la supremacía del esposo sobre la esposa. Aunque la idea de sumisión mutua no es extraña a la intención del párrafo, en mi punto de vista no representa la enseñanza principal del párrafo. El versículo 21 puede ser mejor comprendido como un encabezamiento general para toda la sección que tiene que ver con las relaciones de roles esposas/esposos, hijos/padres, esclavos/amos (Ef. 5:21-6:9). Tengo cuatro objeciones básicas a la interpretación de sumisión mutua del párrafo:

Primero, todo el párrafo (Ef. 5:21-6:9) consiste en una serie de tres exhortaciones en las cuales esposas, hijos y esclavos son urgidos a someterse u obedecer respectivamente a los esposos, padres y amos. Estas exhortaciones niegan la noción de sumisión mutua, especialmente en el caso de los hijos/padres y esclavos/amos. Estos pueden ser mejor comprendidos como explicaciones de lo que significa estar sujetos uno al otro.

Segundo, la exhortación a ser sumisos u obedecer es dada a la parte subordinada, no a ambos. Las exhortaciones correspondientes a los esposos/padres/amos no son para que ellos sean sumisos sino para que respeten y amen a sus subordinados. Así ambos, tanto la estructura como el contexto del párrafo reconoce una distinción de roles. Este punto de vista es reforzado por la ausencia de la exhortación correspondiente para los amos y esposos en el párrafo paralelo de 1 Pedro 2:18-3:2.

Tercero, el significado del verbo. El uso en el Nuevo Testamento del verbo "hypotasso" traducido "hacer sujeto" en el activo y "estar sujeto" en el pasivo, consistentemente expresa la idea de ejercitar o someterse a la autoridad (9). "Cada uno de los más de cuarenta usos en el Nuevo Testamento del verbo llevan un tono de autoridad y sujeción o sumisión "(10) El significado del verbo "estar sujeto" entonces, contiene la idea de un orden en donde una persona se somete a si mismo (ella o èl) al liderazgo de otro.

Cuarto, la frase "uno al otro" que es la base de la idea de la sumisión mutua en el matrimonio, no siempre requiere reciprocidad idéntica. Un ejemplo de esto se encuentra en Santiago 5:16 donde la misma frase aparece : "confesaos vuestras ofensas unos a otros". Esta instrucción se da en el contexto de una persona enferma confesando sus (de él o de ella) pecados a un anciano como parte de un proceso de sanación. No hay indicación en el contexto de una confesión recíproca de pecado, esto es, que el anciano también confiese sus pecados a la persona enferma. En la misma forma la exhortación "someteos unos a otros" no necesariamente requiere la idea de reciprocidad idéntica. A la luz de las consideraciones previas estructurales, contextuales y verbales, la frase "someteos unos a otros" simplemente se refiere al principio general de respeto mutuo y sumisión a la autoridad de otro.

3.- La naturaleza de la sumisión de la esposa

La admonición para "someterse uno a otro" es seguida inmediatamente por la exhortación de Pablo a las esposas : " las casadas, estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo y él es su Salvador!" (Efe. 5:22-23) ¿En qué sentido las casadas estarán sujetas o sumisas a sus esposos? Hay diferentes clases de sumisión y por distintas motivaciones. Está el tipo de sumisión calculada designada para alcanzar el cumplimiento de deseos secretos a través de la práctica de "ardides femeninos". Está la sumisión de conciliación que es aceptada en beneficio de la paz. Está la sumisión de resignación por necesidad desagradable. Está la sumisión a la sabiduría superior de otra persona.

Sumisión por el amor a Cristo. Pablo rechaza los moldes mundanos de sumisión, substituyéndolos por una nueva definición "como al Señor". Esto no significa que la sumisión de una esposa a su esposo debe tener la misma incondicionalidad de su compromiso con Cristo. Esto sería una forma idolátrica de sumisión.
La frase sugiere dos posibles significados. Primero, la forma de la sumisión de una esposa a su marido debiera ser similar en calidad a su devoción al Señor. Este significado está apoyado por el texto paralelo de Colosenses 3:18 que declara: "casadas, estad sujetas a vuestros maridos, como conviene en el Señor"
Segundo, la razón para laa sumisión de una esposa es "porque el Señor lo quiere". Este significado está sugerido por el versículo precedente y los que siguen. En el versículo precedente (vers. 21) la razón dada para ser sumisos es "en la reverencia de Cristo" "Reverencia" es una traducción libre de la palabra griega "phobos" que significa "temor". La traducción Valera retiene el mensaje literal : "en el temor de Dios".

En la Escritura, "el temor del Señor" es la respuesta que produce obediencia a sus mandamientos. Así, la sumisión "en el temor de Cristo" significa aceptar la autoridad de otro (en este caso, el esposo) en la obediencia a Cristo quien ha delegado esa autoridad. Esta interpretación se apoya opr el versículo que sigue (vers. 23) que dice ""porque el marido es cabeza de la mujer", que es como decir, debido a que el Señor ha señalado al esposo la función de ser cabeza. El reconocimiento de este hecho guió a Pablo a concluir su exhortación urgiendo a las esposas a temer a sus esposos : "y la mujer respete (literalmente "tema"-phobetai) a su marido " (Efe. 5:33)

Teológicamente, no razones culturales. La principal conclusión relevante aquí es que una sumisión de la esposa a su marido descansa no en las consecuencias de la Caída o normas culturales, sino en su compromiso con el Señor. Se les pide a las esposas que se sometan no a causa de la maldición o de la sabiduría superior de sus maridos, sino por causa de Cristo. Pablo basa su mandato no en la Caída, sino en la relación única de amante y voluntario sometimiento mutuo existente entre Cristo y la iglesia. Esto último no fue afectado por la Caída.

Cristo ha señalado al esposo la función como la "cabeza", así que cuando la esposa se subordina a él, ella está obedeciendo a Cristo. Esto no significa que una esposa deba relacionarse con su marido como si él fuera Cristo. La exhortación de Pablo es "casadas estad sujetas a vuestros maridos como al Señor" y no "porque ellos son el Señor". Los esposos son seres humanos, pero están señalados por el Señor para actuar como "cabezas" en la relación marital. Así, Pablo toma lo que podría ser una sumisión natural y la coloca en un orden espiritual que trasciende la Caída, un orden detrás del cual está Cristo.

La sumisión de la esposa a su marido no está basada en la superioridad del esposo o de la inferioridad de la esposa sino en el rol de supremacía del marido establecido por Dios en la creación (1 Cor. 11:8-9) Este orden fue establecido pues permite una mayor armonía y efectividad en la relación marital. La autoridad ante la cual una esposa se inclina no es tanto a la de su esposo sino ante un orden creacional al que ambos están sujetos.

E.G. White expresa esta verdad con claridad. "El esposo es la cabeza de la familia, como Cristo es la cabeza de la iglesia; cualquier curso de acción que la esposa pueda emprender para disminuir su influencia y hacer que baje de esa posición dignificada y responsable desagrada a Dios. Es deber de la esposa rendir sus deseos y voluntad a su esposo. Ambos debieran rendirse, pero la palabra de Dios da preferencia al juicio del esposo. Y no será menoscabo a la dignidad de la esposa rendirse a quien ella ha escogido para ser su consejero, asesor y protector" (11)

Sumisión voluntaria. Una sumisión de la esposa a su marido no es impuesta, sino conscientemente escogida. Es una sumisión libre, voluntaria y amante. No es subordinación, sino asistenta amorosa. La naturaleza voluntaria de su sumisión se indicia por dos aspectos : primero, por el mandato al esposo de amar a su esposa más bien que hacerla obedecer; segundo, por el modelo de la sumisión de la iglesia a Cristo que Pablo da como ejemplo de una sumisión de una esposa a su marido. Esto significa que como la iglesia voluntariamente escoge obedecer a Cristo en respuesta a Su amor creativo y redentor, así la esposa voluntariamente escoge obedecer al esposo como una respuesta a su amor solícito y de sacrificio propio. Esta forma de obediencia activa no es degradación propia, sino constructiva y autosatisfactoria.

El propósito de esta sumisión no es suprimir la individualidad de la esposa, sino asegurar una unidad más profunda y más sólida entre el esposo y la esposa en tanto funcionan juntos en el hogar. Elizabeth Elliot perceptivamente señala eso "al decir que la sumisión es sinónimo con el impedimento del crecimiento, con la estupidez y falta de color, falta de espiritualidad, pasividad, inmadurez, servilismo o aun el 'suicidio de la personalidad', como una feminista que se denomina a sí misma una evangélica ha sugerido, es interpretar erróneamente la doctrina bíblica de la autoridad"(12)

En la fe Cristiana, la auténtica realización personal para hombres y mujeres se encuentra en la sumisión voluntaria a los roles divinamente establecidos ya en la creación y clarificados por la redención de Cristo. Esta dinámica liberadora se ejemplifica en la vida de la Trinidad y expresada en las Escrituras.

4.- La naturaleza de la supremacía del esposo

La exhortación "casadas estad sujetas a vuestros maridos" es seguida por la admonición de Pablo a los esposos : "maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó a si mismo por ella" (Efe. 5:25) .Es digno de atención que Pablo habla del rol de supremacía del esposo sólo cuando exhorta a las esposas y no cuando se dirige a los esposos mismos. En otras palabras, a las esposas se les recuerda que "el marido es cabeza de la mujer" (Efe. 5:23) pero esos esposos no son exhortados a ejercer su rol de supremacía manteniendo a sus esposas en sumisión. A cambio, Pablo escoge confrontar a los esposos con el modelo de supremacía del amor sacrificial de Cristo (Efe. 5:25-27)

El acercamiento de Pablo revela su sensibilidad al abuso humano del poder. El estaba enterado de la existencia de la preocupación de algunos hombres por reafirmar su autoridad. Consecuentemente, el escogió enfatizar no el derecho del esposo en ser la cabeza de la esposa, sino más bien su obligación de ejercitar su supremacía a través del cuidado para su esposa. Pablo reconoce el rol de supremacía del esposo en la relación marital como un principio indiscutible: "el marido es la cabeza de la mujer" (Efe. 5:23). Por otra parte el apóstol hace un llamado a la prioridad de la Creación de Adán (1 Tim. 2:13) y la forma en que fue creada Eva (1 Cor. 11:8) como la base del principio de supremacía. No había necesidad de redefinir este principio cuando se dirigió a los esposos. Lo que los esposos necesitaban escuchar era lo que significaba ser la cabeza sobre sus esposas.

Supremacía aclarada. Pablo aclara el significado de supremacía al llamar a los esposos a imitar el liderazgo sacrificial de Cristo mismo : "Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó a si mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela asimismo como una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha" (Efe. 5:25-27)

Pablo aquí entra en detalles para explicar cómo Cristo ejercita Su rol de supremacía sobre la iglesia, especialmente a través de entregarse sacrificialmente a Sí mismo para su redención y restauración. De la misma manera, la autoridad del esposo debe ser expresada en amor de entrega a sí mismo por el bienestar de su esposa. El esposo que sigue el liderazgo de Cristo ejercitará su supremacía, no forzando a su esposa en un molde que asfixie su iniciativa, sus dones, su personalidad, sino más bien la animará a desarrollar su potencial mental y espiritual.

Pablo más adelante clarifica el significado de supremacía retornando a la analogía de la cabeza/cuerpo (vers. 28-30). El esposo debiera cuidar de su esposa como el cuida su propio cuerpo. Esto significa que un esposo debiera dedicarse al cuidado de su esposa proveyendo para todas sus necesidades. Esta clase de liderazgo amante y sacrificial elimina todos los peligros asociados con el casamiento jerárquico y capacita a ambos para "ser una carne" (Efe.5:31)

La supremacía bíblica es en beneficio de construir a otros y no en beneficio propio. La supremacía significa que el esposo asume una responsabilidad para la familia de una manera distinta que la de la mujer. El esposo sirve como un proveedor y la esposa como la constructora del hogar. Los dos no son superiores o inferiores sino complementarios. Cada uno suplementa los dones especiales y responsabilidades del otro.

Supremacía y sumisión. El modelo del amor sacrificial de Cristo por la iglesia entrega el mas elocuente ejemplo de como la supremacía y la sumisión pueden ser compatibles en la relación marital. La supremacía de Cristo sobre la iglesia no es disminuída por su propio amor sacrificial por ella. De la misma manera, la sumisión de la iglesia a Cristo no disminuye las posibilidades de ella por un completo desarrollo, sino más bien la acrecienta.

La comparación entre la relación de Cristo/la iglesia y el esposo/esposa apunta en última instancia a la estructura de la autoridad en el matrimonio. Provee una prueba principal de que la supremacía/sumisión son parte del orden divino y no el resultado de la Caída. Los roles distintivos en el matrimonio deben siempre reflejar la relación de Cristo con la iglesia. "No fue el diseño de Dios" escribe EG.White "de que el marido tuviese el control, como cabeza del hogar cuando el mismo no se somete a Cristo. El debe estar bajo el mandato de Cristo para que pueda representar la relación de Cristo con la iglesia" (13)

Ninguna supremacía ni sumisión debe destrozar o distorsionar las posibilidades de crecimiento propio o desarrollo personal. El liderazgo efectivo en cualquier organización debe animar el más completo desarrollo de las habilidades de quienes están bajo autoridad. Esto requiere que un líder sea capaz de darse cuenta de las aspiraciones de quienes están bajo el y que los subordinados respeten los deseos del líder. Como Cristianos necesitamos mantener el delicado balance entre el ejercicio de la autoridad (supremacía) y la respuesta a la autoridad (sumisión).

5.- Razones para el rechazo de la supremacía del esposo

¿Por qué algunos cristianos, incluyendo algunos adventistas, se ofenden tanto con el principio bíblico de la supremacía del esposo que desean reducirlo a las consecuencias de la Caída? Yendo a las raíces del rechazo de la supremacía del esposo, hay una considerable incomprensión de su significado bíblico. En la Biblia, la supremacía del esposo tiene que ver con la función, no con el valor. Si la supremacía masculina en el hogar y en la iglesia significa que el hombre es innatamente más valioso que la mujer, entonces algo estaría terriblemente injusto en la Biblia. Pero la supremacía masculina en la Biblia no significa que las mujeres son inferiores o de menor valor que los hombres.

El valor de un ser humano no está determinado por el oficio o la función. La cabeza de un departamento no es de mayor valor que un profesor regular en el departamento. El valor humano en las Escrituras no está determinado por nuestro oficio o función sino por nuestro estatus ante Dios en virtud de la creación y la redención. Por virtud de la creación, tanto hombres como mujeres son iguales ante Dios ya que ambos han sido creados a la imagen de Dios (Gen.1:27) . En forma similar, en virtud de la redención, tanto hombres como mujeres son iguales ante Dios, a causa, como leemos en Gálatas 3;28 , de "que somos uno en Cristo Jesús".

Distinción entre valor y función. La orden divina de supremacía no tiene nada que ver con que los hombres sean de mayor valor que las mujeres, pues no es así. El asunto es las funciones distintas y sin embargo complementarias que Dios ha asignado a los hombres y las mujeres. Weldon M.Hardenbrook lo señala diciendo "la falla en diferenciar entre valor y función está detrás de muchas de las luchas de poder que arruina las familias en América. Hombres que actualmente piensan que son más valiosos pues Dios les pide ser cabeza de la unidad familiar son engañados. Y las mujeres que sienten reducida su personalidad a causa de que no están a cargo (de la unidad familiar) son igualmente engañadas. "(14)

La Deidad entrega un modelo perfecto de como la igualdad en la valía puede coexistir con la sumisión en las funciones. Dios el Padre es la Cabeza de la Deidad (1 Cor. 11:3), pero Su supremacía no disminuye el valor de el Hijo, ya que ambos son igualmente Dios. Algunos arguyen que la sumisión funcional del Hijo al Padre fue temporal, limitada sólo por el tiempo de Su encarnación y/o la completación de Su misión redentora. Este argumento no es verdadero, ya que 1 Corintios 15:28 claramente nos dice que en la consumación de Su misión redentora, Cristo quien había estado reinando hasta que El sujetó todas las cosas bajo los pies de Su Padre, será a sí mismo sujeto a Dios : "Pero luego que todas las cosas le estén sujetas, entonces también el Hijo mismo se sujetará al que le sujetó a el todas las cosas, para que Dios sea todo en todos" (1 Cor. 15:28)

El Hijo no es de menor valor a causa de su sumisión funcional a la supremacía del Padre, ya que ambos comparten totalmente la naturaleza humana. En forma similar, una mujer no es de menor valor a causa de su sumisión funcional a su esposo, ya que ambos hombres y mujeres son " coherederas de la gracia de la vida" (1 Ped.3:7) habiendo sido igualmente creados y restaurados a la imagen de Dios (Gen 1:27)

Supremacía irresponsable del hombre. Una razón poderosa por la que la supremacía del esposos es atacada hoy es que demasiado a menudo los hombres requieren sumisión de sus esposas sin someterse a si mismos a cambio a la supremacía de Cristo. Con complacencia, los hombres citan las Escrituras que dicen "el varón es la cabeza de la mujer " (1Cor.11:3) para afirmar su autoridad, olvidando la declaración precedente que dice : ""Cristo es la cabeza de todo varón" (1 Cor. 11:3). Antes que un hombre pueda servir como una cabeza efectiva de su esposa e hijos, debe someterse a sí mismo a la supremacía de Cristo. "La adecuada supremacía opera en una cadena de responsabilidad claramente definida. Si la cadena se rompe en cualquier eslabón, la autoridad es menoscabada"(15)

Uno difícilmente puede reprobar a las esposas que se resienten bajo la supremacía irresponsable de esposos que no son responsables ante Cristo. Esto no es tan solo mala fe, sino también no cristiano. La bíblica supremacía del esposos sin embargo está bosquejada sobre la supremacía sacrificial de Cristo por la iglesia, manifestada en el don sacrificial de Si mismo para su redención y restauración (Efe. 5:25-30)

Fue a través de Su acto de amor y sacrificio personal que Cristo vino a ser Señor y Maestro de la iglesia. En forma similar un hombre no puede reclamar en justicia ser la cabeza de un hogar a menos que esté deseando entregarse a sí mismo por el bienestar de todos los miembros de su familia. Como Cristo es tanto la Cabeza y el Siervo de la iglesia, moviéndose de un rol al otro, así un hombre que vive bajo la supremacía de Cristo deberá voluntariamente ejercitar ambas: supremacía y siervo en el hogar. (Fil. 2:8-9; Mateo 20:26; 23:11; Marcos 9:35; 10:43)

Elena G.de White expresa esta verdad con envidiable claridad . " El Señor ha constituido al esposo como la cabeza de la mujer para ser su protector; el es lazo de unión de la familia, uniendo a todos los miembros; como Cristo es la cabeza de la iglesia y el Salvador del cuerpo místico. Que cada esposo que dice amar a Dios estudie cuidadosamente los requerimientos de Dios para su posición. La autoridad de Cristo es ejercitada en sabiduría, y toda bondad y mansedumbre; así puede el esposo ejercitar su poder e imitar la gran Cabeza de la iglesia" (16)

Conclusión:
El punto de vista igualitario o en sociedad del matrimonio, adoptado por algunos profesores adventistas y recomendado para su adopción en la próxima sesión del Congreso Mundial, se basa grandemente en una malinterpretación de las enseñanzas bíblicas respecto a la supremacía del esposo y la sumisión de la cónyuge. La Biblia presenta estos roles dentro del matrimonio, no como consecuencia de la Caída, sino como un orden establecido por Dios en la creación para asegurar la unidad y la armonía en el hogar y en la iglesia. Pablo efectivamente clarifica el significado de la supremacía y la sumisión, haciendo un llamado, no a las consecuencias de la Caída, sino al modelo de Cristo y la iglesia. El propósito de esta aclaración no fue para hacer distinciones de rol en el hogar y en la iglesia, sino mas bien para asegurar su propia expresión de acuerdo con el propósito creacional de Dios.


Es mi ferviente esperanza y oración que los delegados a la próxima sesión del Congreso General examinen el propuesto punto de vista igualitario del matrimonio y voten para mantener las distinciones de rol de las Escrituras establecidas por Dios para asegurar la armonía del hogar y de la iglesia.

Notas al pie
1.- R:Paul Stevens, Married for Good (Downers Grove, Illinois, 1986, p.113
2.- Charles R.Swindoll, Strike the original match (Portland, Oregon, 1980) p.42
3.- Citado en Margaret M.Poloma an T.Neal Garland, "The married professional woman: a study in tolerance of domestication", jorunal of Marriage and the famiily (Agosto 1971), p. 533
4.- Nancy Vyhmeister, Ed., Women in Ministry: biblical and historical perespectives (Berrien Springs, Michigan , 1998)
5.- 1999, Recomendaciones del Concilio Anual a la sesión del Congreso de la Asociación General, p. 260
6.- Ibid. p.261
7.- Ibid.
8.- Mercedes H.Dyer, Ed., Prove all things: a response to Women in Ministry (Berrien Springs, Michigan,2000) pp.65-110
9.- Para una discusión general del uso del termino, ver Gerhard Delling, "Hypotasso" Theological Dictionary of the New Testament, eds. Gerhard Kittel and Hergard Friedrich (Grand Rapids, Michigan, 1974) vol 8, pp. 41-46
10.- James B.Hurley, Man and Woman in Biblical Peerspective (Grand Rapids, Michjigan, 1981) p. 142
11.- Ellen G.White, Testimonies for the Church (Mountain View, CA, 1958) vol 1, p. 307
12.- Elisabeth Elliiot, "Why I oppose the ordination of women" Christianitiy Today 19 (June 6, 1975) : 14
13.- Ellen G.White, The Adventist home (Nashville, TN, 1952) p.117
14.- Weldon M.Hardenbrook, What every man should know about fatherhood (Arcadia, California, 1987) p.13
15.- Larry and Nordis Christiansen, The christian couple (Minneapolis, 1977) p. 142
16.- Ellen G.White, The Adventist home (Nashville,TN, 1952) p-215