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30 de septiembre de 2011

Los Tres Malaj De Apocalipsis 14:1-12


Apocalipsis 13 termina con una nota triste. Apoyado por sus principales agentes, los poderes representados por las bestias que surgen del mar y de la tierra y todos los habitantes del mundo que han prometido aliarse con él, Satanás parece tener controlado el destino del remanente. Su plan mundial parece tener éxito. Él cree que muy pronto habrá borrado al remanente del planeta, y que él será el único gobernante de la raza humana. Lo que parece haber pasado por alto es que יהוה (Yahweh) también tiene un plan mundial, y que el pueblo remanente es indispensable para su cumplimiento. Por lo tanto, nadie será capaz de destruirlo.
El Cordero y el remanente sobre el monte de Sión
Sobre el monte de Sión. El remanente es indestructible porque se halla junto al Cordero deיהוה (Yahweh) sobre el monte Sión, escondido bajo las alas del Omnipotente, de los ataques del dragón. Esta visión no se centra en el remanente sino en el Cordero que está en pie sobre el monte de Sión. יהוה (Yahweh) redimió a su pueblo a través del Cordero, y él lo hará victorioso gracias a la sangre del Cordero en la última batalla apocalíptica. Aunque amenazado de muerte por el dragón, al pueblo remanente se lo describe más allá del alcance de las fuerzas del mal. Aun cuando están todavía sobre la tierra, se hallan espiritualmente en el lugar más seguro del universo: en compañía del Cordero. 
El monte de Sión era en el Antiguo Testamento el lugar donde se encontraba el templo y donde יהוה (Yahweh) reinaba y habitaba entre su pueblo. El Salmo 2 describe una situación en la cual las naciones de la tierra han conspirado juntas contra el ungido de יהוה (Yahweh), elMashiajיהושע (Yahshua) se burla de ellos y proclama la derrota de las naciones, “porque, dice él, yo he puesto mi rey sobre Sión, mi santo monte” (Sal. 2:6). Sión es el lugar de refugio del remanente: “Porque saldrá de Jerusalén remanente, y del monte de Sión los que se salven. El celo de יהוה (Yahweh) de los ejércitos hará esto» (2 Rey. 19:31). El remanente lo conforman los sobrevivientes dejados en Sión (Isa. 4:2-3), preservados por יהוה (Yahweh) de los ataques del enemigo. La misma asociación de ideas aparece en Apocalipsis 14: 1, donde el Mashiaj y el remanente son el blanco del dragón y sus asociados; pero el remanente halla refugio en el Mashiaj
El sello de יהוה (Yahweh). El símbolo de los 144 mil que tienen el nombre del Cordero y de יהוה (Yahweh) escrito sobre sus frentes también representa al remanente. Dicho símbolo parece describir de manera especial a quienes estarán vivos sobre la tierra cuando יהושע (Yahshua) regrese: una interpretación apoyada por el hecho de que Apocalipsis 6:14-16 describe la segunda venida de יהושע (Yahshua) seguida por la pregunta: “porque el gran día de su ira ha llegado; ¿y quién podrá sostenerse en pie?” (Apoc. 6:17). La respuesta a esa pregunta se da en el capítulo 7: los 144 mil. “habiendo sido trasladados de la tierra, de entre los vivos, son contados por ‘primicias para יהוה (Yahweh) y para el Cordero’”. Es una tentación especular respecto a este tema, pero debemos resistirla, porque la información que tenemos es extremadamente limitada.
Los 144 mil tienen el nombre del Cordero y de su Padre escrito sobre sus frentes. Si, de acuerdo con Apocalipsis 7:3, יהוה (Yahweh) puso su sello sobre las frentes de sus siervos, entonces el sello y el nombre de יהוה (Yahweh) deben referirse a la misma cosa. El nombre, de יהוה (Yahweh) y el del Cordero representan sus caracteres, lo que ellos son. Por lo tanto tener su nombre sobre nuestra frente es reflejar el carácter de יהוה (Yahweh) en nuestra vida. Él nos lo reveló a través de la Torah y en la vida de יהושע (Yahshua), quien la ejemplificó para nosotros. Ya indicamos que en el libro de Apocalipsis quienes pertenecen a יהוה (Yahweh) obedecen sus mandamientos. Sus vidas de sumisión obediente a la voluntad de יהוה (Yahweh) revelan que en realidad le pertenecen y están bajo su cuidado protector. Este firme compromiso con יהוה (Yahweh)y con la verdad los distingue de quienes siguen a la bestia y tienen su marca. Aceptar aיהושע (Yahshua) como nuestro Salvador no es algo que pueda hacerse sin una vida de obediencia amorosa a todos sus mandamientos. La Torah contiene el sello de יהוה (Yahweh) en el cuarto mandamiento, una señal de creación (Éxo. 31:17), redención (Deut. 5: 15) y santificación (Éxo. 31:13). La obediencia del remanente a ese mandamiento durante las escenas finales del conflicto lo distinguirá de quienes adoran al dragón y a la bestia. A través del poder del Espíritu esa obediencia resulta en un carácter Kadosh (santo).
Un coro y cántico nuevos
Juan escucha un cántico maravilloso y sonoro que para él es como el sonido refrescante de muchas aguas, como el sonido poderoso de un trueno y como el sonido inspirador y armonioso de un arpa. Las imágenes que él usa indican que la música es extraordinaria, que él nunca ha estado en un programa musical como éste, y busca las palabras para expresar su experiencia. El coro parece consistir de un número simbólico de 144 mil seres que conforman el remanente que canta ante el trono de יהוה (Yahweh). Nadie más puede aprender este canto, porque nadie ha pasado por esta experiencia.
Juan da varias características claves de los 144 mil. En primer lugar, יהוה (Yahweh) los ha redimido de entre los de la tierra. Apocalipsis 14:3 y 4 nos dice dos veces que éstos fueron “redimidos de entre los de la tierra/de entre los hombres”. El mismo verbo aparece en Apocalipsis 5:9 donde unos seres celestiales cantan: “Porque tú [el Cordero] fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para יהוה (Yahweh), de todo linaje y lengua y pueblo y nación”. El Nuevo Testamento testifica claramente que Cristo nos compró o redimió, y que el precio que pagó fue su propia sangre/vida (2 Ped. 2: 1; 1 Ped. 1: 18, 19). יהושע (Yahshua) ganó el derecho del pueblo de יהוה (Yahweh) para que pueda estar en pie ante su trono y para que lo alabe por su muerte expiatoria. No es la recompensa por nuestra Fidelidad a él. Así que ya no nos pertenecemos más a nosotros mismos, porque יהושע (Yahshua), nuestro nuevo propietario, pagó el precio de nuestra redención (1 Cor. 6:20). Le somos leales porque él cubrió el costo de nuestra salvación.
En segundo lugar, son vírgenes. La frase “no se contaminaron con mujeres” clarifica la metáfora. La imagen que se usa es la de una mujer desposada que se mantiene sexualmente pura para su futuro esposo. En 2 Corintios 11:2 Pablo aplica la misma metáfora a los cristianos: “Porque os celo con celo de יהוה (Yahweh); pues os he desposado con un solo esposo, para presentaros como una virgen pura para יהושע (Yahshua)“. Los 144 mil se han mantenido fieles a יהושע (Yahshua) al no contaminarse con la prostituta descrita en Apocalipsis 17.
En tercer lugar, siguen al Cordero. El remanente no adora a la bestia ni al dragón. La estrecha relación entre los 144 mil y יהושע (Yahshua) comenzó cuando ellos todavía estaban sobre la tierra y continuará por la eternidad.
En cuarto lugar, Israel dedicaba los primeros frutos a יהוה (Yahweh) como una expresión de gratitud por la cosecha. Ellos pertenecían a יהוה (Yahweh). Los 144 mil son de יהושע (Yahshua) en forma especial debido a su experiencia singular al cierre de la batalla cósmica, cuando tienen que enfrentar el engaño y la persecución por parte de las fuerzas del mal en una manera nunca vista antes en la historia humana. Ellos siguen al Cordero donde quiera que él va. La imagen de las primicias también señala hacia el hecho de que muchos más experimentarán la salvación. Los 144 mil son el anticipo de la inmensa cosecha de יהוה (Yahweh). Los redimidos de todas las edades se unirán a יהושע (Yahshua) y al remanente escatológico para disfrutar de su presencia por siempre.
En quinto lugar, no fue hallada mentira en sus bocas. Una de las características básicas de los redimidos es que han proclamado la verdad. No hay nada en sus palabras o acciones que refleje algún tipo de engaño. Mentir es identificarse con las fuerzas del mal y con el falso profeta (Apoc. 16:13; 19:20). Quienes aman la falsedad serán excluidos de la nueva Jerusalén (Apoc. 22:15).
Finalmente, el remanente es sin mancha, es decir, sin defectos morales. Ellos se identifican con יהושע (Yahshua), quien se ofreció sin mancha (Heb. 9:14). A través de su muerte explatoria él hizo posible que todos puedan presentarse sin mancha ante יהוה (Yahweh) (Efe. 5:27). La última generación tendrá una relación íntima con el Salvador y crecerá constantemente en santificación al confiar únicamente en el poder de יהושע (Yahshua) para salvarlos de sus enemigos.
Los mensajes de los tres ángeles
Podemos explicar fácilmente la conexión entre Apocalipsis 14:6-12 la sección previa (Apoc. 14:1-5) como una descripción y del proceso y los medios por los cuales יהוה (Yahweh) reúne al remanente escatológico. El capítulo comienza mostrándonos a ese grupo reunido ante el trono de יהוה (Yahweh). Luego nos informa cómo los llamó יהוה (Yahweh) de entre los habitantes de la tierra. Apocalipsis 13 discute el plan mundial y la estrategia que usa el dragón para unir al mundo contra יהושע (Yahshua) y su remanente. Ahora tenemos un vistazo del plan mundial de יהוה (Yahweh) y su propósito. Dos fuerzas actúan a escala mundial para lograr la lealtad de la raza humana, y es importante que nosotros estemos del lado correcto del conflicto.
Aunque hay algunas similitudes entre los dos planes, las diferencias son fundamentales. Ambos usan tres medios de comunicación. יהוה (Yahweh) emplea tres seres angélicos (Apoc. 14:6-9) y el dragón recurre a tres demonios (Apoc. 16:13), quienes son mensajeros de vida y muerte respectivamente. El método que יהוה (Yahweh) usa consiste en proclamar el evangelio de salvación y el juicio a toda nación, tribu, lengua y pueblo (Apoc. 14:6). El dragón se basa en la realización de milagros y en la obtención del apoyo de los reyes de la tierra (Apoc. 13:13; 16:14). יהוה (Yahweh) apela a la razón humana y a las necesidades espirituales reales de los individuos y se asegura que toda persona escuche el mensaje y tome una decisión. El dragón apela a las emociones e impone su voluntad por la fuerza a través de la autoridad y el poder político.
Los dos planes tienen fundamentalmente diferentes. יהוה (Yahweh) desea preparar a su pueblo contra el engaño, reunir a su pueblo remanente de todas las naciones en el monte de Sión y desenmascarar los verdaderos planes del dragón (Apoc. 14:1, 6-9). El dragón intenta engañar a todo el mundo (Apoc. 13:13; 16:14), reunir a los reyes de la tierra en Armagedón (Apoc. 16:14) y derrotar al remanente (Apoc. 13:15). El resultado final de los dos planes es diametralmente opuesto. El plan de יהוה (Yahweh) triunfará y su pueblo saldrá victorioso (Apoc. 14:4), mientras que el dragón y sus confederados terminarán siendo vencidos y destruidos (Apoc.16:19). Uno no puede sobreenfatizar la importancia, la necesidad y la urgencia de la proclamación de los mensajes de los tres ángeles al mundo. יהוה (Yahweh) le ha confiado este gran privilegio y responsabilidad a la asamblea Mesianica y nada debiera distraernos de cumplir nuestra misión.
El mensaje del primer ángel (Apoc. 14:6, 7)
Contenido del mensaje. En la proclamación del último mensaje de יהוה (Yahweh) para la raza humana participan agencias tanto humanas como celestiales. La Escritura define el contenido del mensaje presentado por el primer ángel como el “evangelio eterno”. Las “buenas nuevas” de salvación a través de la fe en la muerte expiatoria de יהושע (Yahshua)se hallan en el corazón de la proclamación de este ángel. Evangelio significa “buenas nuevas” y el uso que Juan le da presupone su sentido apostólico; por lo tanto, nosotros debiéramos interpretarlo a la luz del resto del Brijadasha (Mal traducido como nuevo testamento). “El evangelio no requiere que los hombres logren su propia salvación mediante un acto de arrepentimiento. El evangelio es la declaración de que ‘יהושע (Yahshua) vino al mundo para salvar a los pecadores’ (1 Tim. 1: 15); que ‘de tal manera amó יהוה (Yahweh) al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito’ (Juan 3:16); que ‘siendo aún pecadores, ‘יהושע (Yahshua) murió por nosotros’ (Rom. 5:8); y el evangelio de Juan es el mismo: ‘Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre… a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos’ ([Apoc] l:5-6).”[2] (Véase también Apocalipsis 5:9.) Este evangelio es válido eterna y permanentemente para todas las épocas y personas.
Blanco, del mensaje. El blanco o audiencia del evangelio es de naturaleza universal, porque el problema que el evangelio busca solucionar es universal y afecta a cada individuo del planeta. El ángel dirige el mensaje a los “moradores [lit. "que se sientan"] de la tierra”, más específicamente a “toda nación, tribu, lengua y pueblo”. El pasaje presupone que la polarización final de la raza humana todavía no ha ocurrido y que para entonces muchos, después de escuchar el evangelio, elegirán seguir al Cordero. Ellos serán parte del remanente escatológico de יהוה (Yahweh). De hecho, ‘יהושע (Yahshua)compró al remanente a través de su sangre “de todo linaje y lengua y pueblo v nación” (Apoc. 5:9; cf. 14:3). יהוה (Yahweh) usa la expresión histórica del remanente, los que quedaron después del ataque del dragón contra la mujer durante 1260 años, para reunir al resto del remanente escatológico: los que estarán vivos cuando ‘יהושע (Yahshua) regrese.
Respuesta al mensaje. El ángel extiende a todos una invitación, un “temed a יהוה (Yahweh)“, “dadle gloria” y “adorad”. Esta sucinta invitación resume la respuesta que יהוה (Yahweh) espera de la raza humana al enfrentar las fuerzas del maligno en la última batalla del conflicto entre el bien y el mal. El temor de יהוה (Yahweh) deriva del hecho de que él es grande, majestuoso y único. Su presencia inspira temor porque él está más allá de nuestra total comprensión (Deut. 7:2 1; 10: 17; Mar. 9:2-6). Pero él nos dice “no temáis”, porque su presencia no pone en peligro nuestra existencia; más bien puede enriquecería superando nuestras expectativas. Así que la frase “temed a יהוה (Yahweh)” expresa la idea de una sumisión confiada a יהוה (Yahweh). Siendo que su presencia también trae salvación a su pueblo, el “temor” que produce resulta en alabanza y adoración a יהוה (Yahweh). Quienes temen a יהוה (Yahweh) son aquellos que le alaban, confían en él y guardan sus mandamientos (Deut. 8:6). El llamamiento a temer a יהוה (Yahweh) nos invita a estar listos para encontrarnos con nuestro majestuoso y único Elohim en un estado de sumisión y compromiso con él a través de la obediencia a su buena voluntad.
Con frecuencia en la Biblia el temor a יהוה (Yahweh) guía al individuo a glorificarle (Apoc. 15:4; Mat. 9:8). En la Torah la palabra hebrea traducida como “gloria” (kabod) significa “peso”. La gente creía comúnmente que la función de una persona en la sociedad estaba determinada por su “peso”, es decir, por la importancia e influencia del individuo. Las personas sabias o ricas tenían una gran influencia; sus palabras y acciones tenían “peso social e inspiraban respeto y honor. La sociedad admitía públicamente su “glona/peso” al reconocer lo que habían hecho por otros. En consecuencia, el verbo llegó a significar “ser honrado” o reconocer la importancia de alguien. Por lo tanto, dar gloria a יהוה (Yahweh) significa reconocerlo como la persona más importante del universo. Nadie tiene mayor “peso” o influencia que él en nuestra vida. Dar gloria a יהוה (Yahweh) es asignarle a él el primer lugar en nuestra vida y oponerse al plan mundial del dragón que desea robarle a יהוה (Yahweh) su gloria.
La urgencia de la proclamación a temer a יהוה (Yahweh) y darle gloria resulta del hecho de que la hora de su juicio ha llegado. El pregón de los mensajes de los tres ángeles tiene lugar mientras el juicio anunciado por Daniel está todavía en progreso. El Juicio es buenas nuevas porque nos informa que ‘יהושע (Yahshua) todavía está intercediendo en nuestro favor en el santuario celestial y que aún queda tiempo para que nos unamos a él en la batalla contra el dragón. Es la última oportunidad que tiene la raza humana de unirse al Cordero en oposición a las fuerzas del mal.
El Malaj (ángel) convoca a la humanidad a “adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas”. La adoración es un elemento clave en el conflicto cósmico porque hace surgir el importante tema del objeto verdadero y correcto para adorar. El dragón intenta colocarse, tanto él cómo la bestia que surge del mar, en el mismo centro de la existencia humana al convertirse en el foco de su adoración (Apoc. 13:4; 14:9). El remanente se compone de aquellos que han decidido adorar sola y exclusivamente al Creador. El mandamiento del sábado describe a יהוה (Yahweh) como digno de adoración porque él es nuestro Creador (Éxo. 20:11) y Redentor (Deut. 5:15); v Juan usa parte de su lenguaje a fin de establecer la razón de adorar a יהוה (Yahweh).
El mensaje del segundo ángel (Apoc. 14:8)
El mensaje del primer ángel proclama esencialmente el triunfo del plan de יהוה (Yahweh)para el mundo, mientras que el mensaje del segundo ángel anuncia el fracaso del plan del dragón. La Escritura utiliza el símbolo de una ciudad -Babilonia- para representar los logros del dragón, de la bestia que surge del mar y de la bestia que surge de la tierra. La caída de la ciudad describe la victoria de יהוה (Yahweh) sobre esos poderes malignos. La Biblia también describe a Babilonia como una mujer a fin de ilustrar que no es sólo un poder político: una ciudad; sino también un poder religioso: una mujer. Ya hemos visto que la Escritura emplea a la mujer como símbolo de] pueblo de יהוה (Yahweh), ya sea como una comunidad fiel (Apoc. 12: 1) o como una comunidad infiel: una prostituta (Apoc. 17:5). La ciudad será destruida y la prostituta quemada con fuego (vers. 16).
En el Antiguo Testamento Babilonia representa la arrogancia humana y la rebelión contraיהוה (Yahweh). La construcción de la torre de Babel (Gén. 11: 1-9) representó tanto un rechazo de la dirección divina como un intento de autopreservación mediante el esfuerzo humano. Los babilonios llamaron a la ciudad Babilu, “puerta de los dioses”, sugiriendo que a través de la ciudad tenían acceso a los dioses. La Biblia prefirió interpretar ese nombre sobre la base de la palabra hebrea balal, confundir (vers. 9). La ciudad, le)os de ser un lugar de acceso a יהוה (Yahweh), era un centro de confusión. Babilonia llegó a ser un símbolo apropiado para el archienemigo de יהוה (Yahweh) y de su pueblo (Jer. 50:24, 28, 29).
El libro de Apocalipsis usa el término Babilonia para describir al archienemigo de יהוה (Yahweh) y el remanente en el tiempo del fin. Juan aplica la imagen de una prostituta a Babilonia para recordarnos su verdadera naturaleza. Tal como se indicó anteriormente, el símbolo de una prostituta representa a una comunidad infiel a יהוה (Yahweh). Dicha infidelidad se manifiesta en dos formas. En primer lugar, la comunidad rechaza la verdad de יהוה (Yahweh) y practica un sistema sincretista de adoración que es fundamentalmente un acto de idolatría (Jer. 2:23-25; Ose. 1-3). Pablo anunció que este proceso de apostasía entraría en la Asamblea Mesianica (2 Tes. 2:3; Hech. 20:28, 29) y llevaría a la pérdida o distorsión de importantes verdades bíblicas.
En segundo lugar, la infidelidad espiritual se manifiesta en un intento por depender del poder civil en lugar del poder divino para lograr las metas de la comunidad (Eze. 16:26-29; Lam. 1:21 9), desplazando a יהוה (Yahweh) y colocando su autoridad en manos del estado. El libro de Apocalipsis describe a los poderes malignos buscando el apoyo de los reyes de la tierra para impulsar sus planes contra יהוה (Yahweh) y el remanente (Apoc. 17:12, 13).
El proceso de la apostasía que Shaul (Pablo) predijo comenzó inmediatamente, se desarrolló durante la Edad Media, y alcanzará dimensiones universales en el tiempo del fin con el apoyo del protestantismo apóstata y el espiritismo. Luego la Babilonia escatológica amenazará la misma existencia del remanente (Apoc. 13:15). Pero el mensaje del segundo ángel proclama la caída de esa infame ciudad y el colapso de la coalición contra el pueblo de יהוה (Yahweh). Esta caída es, en primer lugar, de tipo espiritual al unir sus fuerzas la bestia de] mar y el falso profeta con el dragón y los reyes de la tierra en contra del remanente y su mensaje. Esto resultará en la polarización de la raza humana. En segundo lugar, la caída es también la separación de la coalición y el fracaso del dragón (Apoc. 17:15, 16). Nos estamos acercando rápidamente hacia ambos eventos.
El mensaje del tercer ángel (Apoc. 14:9-11)
El mensaje del tercer ángel es una amonestación hecha a la raza humana para que despierte: una advertencia acerca de los peligros que se hallan ante nosotros. Describe vívidamente la experiencia de quienes se unirán a la coalición del dragón para pelear contra el Cordero. Quienes adoren al enemigo y acepten voluntariamente la marca de la bestia beberán del vino de la ira de יהוה (Yahweh). El simbolismo de una copa de vino conteniendo la ira judicial de יהוה (Yahweh) contra el mal aparece con frecuencia en los escritos de los profetas Osa. 51:17; Jer. 25:15; Hab. 2:16), y señala hacia la destrucción final y definitiva de los pecadores. “Como una bebida embriagante, ésta priva de sus sentidos a quien deba tomarla, y lo hace tambalearse y caer, al punto de que no puede ponerse en pie nuevamente. La imagen transmite la idea de un juicio progresivo que lleva a la inconsciencia total.[3] El grado del castigo depende de los actos de la persona (cf. Apoc. 22:12). El árbitro moral del universo acabará con el conflicto cósmico. Los malos perecerán en presencia del Cordero y de los ángeles; en otras palabras, serán testigos del domino del Cordero antes que mueran.
El libro de Apocalipsis toma prestado el lenguaje del anuncio profético de la destrucción de Edom para describir la erradicación total del mal y de los pecadores que no se arrepintieron en el universo. Isaías escribió: “Sus arroyos [de Edom] se convertirán en brea, y su polvo en azufre, y su tierra en brea ardiente. No se apagará de noche ni (le día, perpetuamente subirá su humo; de generación en generación será asolada, nunca jamás pasará nadie por ella” (Isa. 34:9, 10). Es un lenguaje de destrucción permanente y no de un tormento eterno. Juan emplea la misma imagen para anunciar la exterminación total y final de los malos. No hay descanso para ellos porque rechazaron el descanso que ‘יהושע (Yahshua) les ofreció (Mat. 11:28-30). Sin embargo, nadie necesita pasar por tal experiencia dolorosa porque ‘יהושע (Yahshua) ya bebió la copa de la ira de יהוה (Yahweh) por todos nosotros (Mar. 14:36).

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