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11 de julio de 2013

El Numero Uno



No puede abrigarse ninguna duda en cuanto a la significación de este número primario. En todos los lenguajes es símbolo de unidad. Como número cardinal denota unidad. Como número ordinal, primacía. Siendo la unidad indivisible, y no constituida por otros números, es por ello independiente de todos los demás, y su fuente. Lo mismo sucede con la Divinidad. La Gran Primera Causa es independiente de todo. Todos tienen necesidad de El, y El no precisa de ayuda de nadie.

"Uno" excluye toda diferencia, por cuanto no hay ningún segundo con el que pueda ni armonizar ni entrar en conflicto.

Cuando encontramos escrito: "Oye, Israel: Yahweh es nuestro Elohim, Yahweh uno es", el en su Palabra niega la doctrina de la Trinidad,y excluye absolutamente toda idolatría.

Por ello el primer mandamiento declara: "No tendrás DIOSES AJENOS" (Ex. 20:3).

Declara que hay en Yahweh una suficiencia que no necesita de ningún otro; y una independencia que no admite a ningún otro.
Señala el principio. Tenemos que comenzar con Yahweh. Todas nuestras obras y palabras deben estar caracterizadas por las primeras palabras de la Biblia: "En el principio YAHWEH". Nada es correcto que no comience con El. "Yahweh primero" es la voz de la Escritura. El testimonio de Yahshua es: "Buscad primeramente el reino de Yahweh y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas" (Mt. 6:33). La gran proclamación es "Yahweh primero".

Los ángeles anunciaron: "Gloria a Yahweh en lo más alto". Este fue el comienzo de su anuncio. Y fue después de esto! que se refirieron a la "buena voluntad" para con los hombres. Este debe ser también el gran principio que gobierne todo nuestro testimonio y nuestra obra. No podemos dar "gloria a Yahweh" sin hacer bien a los hombres. Y no hay una verdadera buena voluntad para con los hombres que no surja de un deseo de glorificar a Yahweh. La rápida decadencia, que es la gran marca de estos últimos tiempos, proviene del descuido de este magno principio. Yahweh es excluido, y el hombre es exaltado. Por ello "el las vuenas nuevas de Yahweh" (Ro. 1:16) está siendo rápida y casi universalmente cambiado por el evangelio del hombre, que es el evangelio de la sanidad, y que es además llamado ya de una manera abierta socialismo cristiano". Pero se trata de un socialismo sin El Mashiaj. No comienza con la gloria de Yahweh, y no puede acabar ni acabará en ningún verdadero bien para el hombre. Comienza con el hombre; su objeto es mejorar la vieja naturaleza aparte de Yahweh y reformar la carne; y la medida de su éxito es la medida en la que el hombre pueda llegar a ser "bueno" sin "Yahweh".

Los caminos y los pensamientos del hombre están en oposición a los de Yahweh. Yahweh dice: "Buscad primeramente". El hombre dice "cuidaos primero de lo primero". Y él es a sus propios ojos este "primero", y su gran objetivo es ser independiente de Yahweh.

La independencia, para Yahweh, es Su gloria. La independencia, en el hombre, es su pecado, su rebelión, su vergüenza.
Por ello, en la Palabra de Yahweh, Yahweh es el primero, y antes que todos.

"Así dice Yahweh Rey de Israel,
y su Redentor, Yahweh de los Ejércitos: Yo soy el primero, y yo soy el postrero, Y fuera de mí no hay Elohim".
(Is.44:6)

"Escúchame, Jacob, y tú, Israel, a quién llamé:
Yo soy, yo soy el primero, yo también el postrero. -
Mi mano fundó también la tierra, .
Y mi mano derecha extendió los cielos". " (Is. 48:12,13) "

"Antes de mí no fue formado otro dios, Ni lo será después de mí. Yo, sí, yo soy Yahweh,
Y fuera de mí no hay quien salve".
(Is.43:10,11)
"YO soy el Alfa y la Omega, el primero y el último".
(Ap.l: l1,17; 2:8; 22:13)

Así Yahweh enfatiza esta gran verdad fundamental. Todo es confusión cuando el hombre rehúsa reconocerla. Todo es paz allí donde es reconocida.

El primero es el único. No puede haber dos primeros. El hombre habla ignorantemente de "los dos primeros" o de "los tres primeros", cuando en realidad se refiere a los primeros dos a los primeros tres, etc. La Palabra de Yahweh no habla con esta imprecisión. El es el único. El es el primero en prioridad temporal. El es el primero en superioridad de rango, y El es el primero en supremacía absoluta.

La redención y la salvación comenzaron con Yahweh. Suya fue la palabra que la reveló por primera vez (Gn. 3:15). Suya fue la voluntad que la propuso por primera vez (He. 10:7). Suyo fue el poder solo que la llevó a cabo. Por ello, "la salvación es de Yahweh" (véanse Ex. 14:13; 22 Cr. 20:17; Jon. 2:9; etc.). Suya es la voluntad de la que todo procede. "He aquí que vengo, oh Yahweh, para hacer tu voluntad", dijo el Redentor (Sal. 40:7,8; He. 10:7) cuando El vino a hacer aquella voluntad.

Las primeras palabras registradas por Yahshua están repletas de significado. Aquí tenemos otra ilustración de la significación de los números en la Escritura. Yahshua tiene que haber hablado desde el tiempo en que hablan todos los niños; pero ni una de las sílabas que El pronunció ha sido registrada por voluntad del Padre en las Escrituras hasta que tenía doce años. Y luego es el único pronunciamiento desde Su nacimiento hasta que entró en Su ministerio en Su bautismo. Sólo una oración en todos aquellos veintinueve años. Desde luego que unas palabras así señaladas por el Ruaj HaKodesh deben estar llenas de significado. ¿Y cuáles son? Están registradas para nosotros en Lc. 2:49: "¿NO SABIAIS QUE YO DEBO ESTAR EN LOS ASUNTOS DE MI PADRE?" ¡Solemnes palabras! ¡Palabras repletas de significación! Especialmente por la luz que estas primeras palabras arrojan sobre Sus últimas palabras: "CONSUMADO ESTA". ¿Qué era lo que estaba consumado? "Los asuntos del Padre". Sí, era la voluntad de) Padre. "He aquí que vengo, oh Yahweh, para hacer tu voluntad". Esta es la voluntad del Padre, que me envió: Que de todo lo que me ha dado, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el último día" ano 6:39). La salvación no fue una segunda intención de Yahweh. Formaba parte de Su "propósito eterno". Se originó en Su "voluntad". No fue meramente por el bien del hombre, sino por la gloria de Yahweh en un millar de formas que no vemos ahora o aún. Es por ello que cuando Yahshua entregaba de vuelta Su obra en manos del Padre, podía decir: "Yo te he glorificado en la tierra: he llevado a término la obra que me diste a realizar" (Jn. 17:4).

Podemos encontrar otra ilustración de la significación del número "uno" o "primero" al observar Las primeras palabras ministeriales de Yahshua en Su bautismo (Mt. 3:13-17) fue ungido para Su ministerio, e inmediatamente a continuación de ello leemos: "ENTONCES Yahshua fue llevado por el Espíritu del Padre al desierto, para ser tentado por el ha satan". Durante cuarenta días ayunó y fue tentado. Ni una de las palabras que El pronunció durante aquellos cuarenta días ha quedado registrada. Pero las primeras palabras registradas de Su ministerio son: "Escrito está". Y se repiten tres veces: "Escrito está"; "Escrito está"; "Escrito está".

Su ministerio oficial quedó cerrado con Su oración sumo sacerdotal al Padre en Jn. 17, porque a su fin se dirigió al Huerto de Getsemaní para ser entregado, y al cabo de pocas horas a Su muerte. En aquellas últimas palabras de Su ministerio tenemos la misma triple referencia a la Palabra de Dios: v. 17, "Tu palabra es verdad"; v. 14, "Yo les he dado tu palabra"; y v. 8, "les he dado las palabras que me diste...

¿Qué es lo que este hecho nos dice? Si tenemos oídos para oír, nos dice que el principio y fin de todo ministerio es la Palabra de Yahweh. Sí, es toda la suma y sustancia del testimonio ministerial. Yahshua exaltó así la Palabra de Yahweh, y con la significación de Sus primeras palabras ministeriales nos enseña esta gran lección.

El primer libro de la Biblia nos provee también con otra ilustración. En Génesis vemos la soberanía y supremacía divina. Soberanía en Creación, dando la vida y sustentando la vida.

El nombre con el que Yahweh se reveló de manera especial a los patriarcas, dice El (Ex. 6:3), fue Yahweh . Este título aparece En Génesis, 6 veces, en el resto del Pentateuco 3 veces = 9 (3²) o nueve veces en total; el cuadrado de tres, el número de la perfección divina.

La primera aparición del nombre Todopoderoso (Omnipotente) está también llena de instrucción, pero la consideraremos en el número Cinco.

Todo a través de este primer Libro vemos esta supremacía y soberanía divinas: soberanía de la voluntad en la elección y en el llamamiento: al llamar a Abram y no a otro (Hch. 7:2); escogiendo a Isaac y no a Ismael (Gn. 17:18-21); aJacoby noa Esaú (ibid. 25:23, etc.); a Efraín y no a Manasés (ibid. 48:19; He. 11:21).

Este primer libro es el un libro. Contiene en embrión a todos los otros libros, y ha sido con razón llamado "el semillero de la Biblia". Su título divino es "EL PRINCIPIO", esto es, el primero: "En el principio Yahweh", esto es, Yahweh primero. Aquí tenemos el comienzo de la vida, el comienzo de la profecía (Gn. 3:15). La predicción de la simiente de la mujer, y el comienzo de la enemistad entre su simiente y la simiente de la serpiente.

El pacto hecho con Abraham (Gn. 15) fue incondicional, porque hubo sólo una parte contratante. La Ley tuvo un mediador, por lo que hubo dos partes para aquel pacto. "y el mediador no lo es de uno solo [esto es, de una sola parte contratante], pero Yahweh es uno" (Gá. 3:20). Sólo Yahweh se ligó en el pacto con Abraham, por lo que recibe el nombre de "el pacto de la PROMESA".

Luego tenemos los sufrimientos de Yahshua, y la gloria que debería seguir tras ellos, prefigurado en José. Su muerte como sustituto se prefigura en el carnero de Isaac. "El camino de Caín" y el camino de Yahweh se ven en los frutos de Caín y en el cordero de Abel, mostrando la verdadera y única vía de acceso y de adoración a Yahweh.

Así, ya en la primera línea de la revelación se nos muestra que el hombre no puede ser salvo por las obras, sino por la sola gracia. El fundamento de toda verdad se encuentra aquí. La verdad del Evangelio resplandece con fulgor aquí. Todo se encuentra en un libro, y ello en el primero.

EL PRIMER MANDAMIENTO
"Éste es el primero y gran mandamiento", Mt. 22:37, 38, o en Mr. 12:29,30: "Escucha, Israel: Yahweh, nuestro Elohim, es un; y amarás a Yahweh tu Elohim con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, y con toda tu fuerza".

La referencia es a Dt 6:4. Se trata aquí de un "primero" en orden, primero en tiempo, y primero en importancia. El primero en la Ley, el mayor en la Ley, y por ello uno de los cuatro pasajes escritos en las filacterias de los judíos.

Las palabras hebreas pueden ser variamente traducidas, pero la cita de Yahshua, escrita  en los Evangelios, fija el sentido de las palabras. En hebreo el orden es: "Oye, oh Israel, Yahweh nuestro Elohim,  Uno es... Los judíos lo repiten así en el día de hoy: "Oye, oh Israel, Yahweh, nuestro Elohim, un es.., y toda la congregación repite la palabra Uno.. durante varios minutos.

"Shema Israel. Yahweh, Elohenu. Yahweh, Ejad...

En hebreo, la primera de estas dos letras más grandes es la (ayin), y la segunda es la, (dáiet). El rabí Bochin hace la siguiente observación: "Es posible confesar a un Elohim con la boca, aunque el corazón esté lejos de El. Por esta razón, se dan como mayúsculas, con las que, con la tsere suscrita, se forma un testigo.., para que todos sepan, cuando profesan la unidad de Yahweh, que sus corazones deberían estar involucrados, y libres de todo otro pensamiento, porque Yahweh es un testigo, y conoce todas las cosas. Sin embargo, desconocemos cuál sea la verdadera razón de que estas dos letras sean más grandes. El sentido real de las palabras, en base a su significado, es: Oye, oh Israel Yahweh (el Existente Eterno) nuestro Elohim , Yahweh "uno es...

Lo que se expone aquí de Yahweh no es en absoluto la unidad de Yahweh, sin que es a El que pertenece de derecho el nombre Yahweh, que El es el uno y único Elohim, y que no puede haber otro. Está igualmente opuesto a todas las formas de Teísmo y de Deísmo, que son creaciones de la mente humana, lo mismo que al politeísmo por una parte, y a las deidades nacionales o locales por la otra. Toda la declaración .tiene que ver con la revelación. Sólo Israel podía decir: Yahweh es "nuestro Elohim", porque El se había dado a conocer; "Sus caminos notificó a Moisés, ya los hijos de Israel sus obras" (Sal. 103:7).

Con esto concuerda la elección de la palabra Ejad, que se emplea para "uno". En hebreo hay dos palabras empleadas para el número "uno": (Ejad), "uno", unus; y (Yachid), "un único", unicus.

Este último término, Yachid significa unidad absoluta, o unicidad, un único. Aparece sólo doce veces en el Antiguo Testamento (3 x 22), de la siguiente manera:

Pentateuco, 3 veces.
Resto del Antiguo Testamento, 9 veces (32).

Gn. 22:2: "Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac".
Gn. 22:12,16: "No me rehusaste tu hijo, tu único hijo".
Jue. 11:34: "Ella era... su hija única".
Sal. 22:20: "Libra... mi única" (RV).
Sal. 25: 16: "Estoy solo y afligido".
Sal. 35:17: "Recobra... mi única de los leones" (RV).
Sal. 68:6: "Yahweh hace habitar en familias a los desamparados".
Pr. 4:3: "Yo fui... delicado y único delante de mi madre" (RV).
Jer. 6:26: "Luto como por hijo único".
Am. 8:10: "Como en duelo por el unigénito".
Zac. 12:10: "Como se llora por hijo unigénito".
Éstos son todos los pasajes en que aparece la palabra Y achid, y vemos aquí, por tanto, el significado de la palabra.

En cambio, (Ejad) se emplea así porque no denota una unidad absoluta, sino una unidad compuesta. Siempre uno de otros que hacen la unidad. Su primera aparición es:

Gn. 1:5, "Un día" (de siete). Las siguientes son:
Gn. 2:11: "El nombre del uno era Pisón,) (esto es, uno de cuatro).
Gn. 2:21: "Tomó una de sus costillas".
Gn. 2:24: "Se harán una sola carne".

Por esto, cuando se emplea dos veces, repitiéndose la palabra, "uno, uno", se traduce como "el uno y el otro"; pero es siempre uno donde hay otros. (Y por ello a veces es cada, como en Nm. 7:85.)

Gn. 49:16: "Como una de las tribus de Israel". Nm. 13:23: "Un sarmiento con un racimo de [muchas] uvas".

Incluso nos encontramos con el plural Ejadim (como Elohim), unos. Al hablar de los dos bastones representando a las casas de Israel y de Judá, dice, en Ez. 37:19: "y se harán unos en mi mano".

Sal. 34:20: "Él guarda todos sus huesos; ni uno de ellos será quebrantado".

En todos éstos y otros pasajes Echad es colectivo. Es uno de otros, y es por ello la palabra empleada en Dt. 6:4. Yahweh (el Padre),  y Yahshua (el Espíritu) es Ejad: Un Elohim

Esta es la enseñanza del número uno en su aplicación a este primer mandamiento. Hay sólo un Elohim, y consiguientemente no hay otro para dividir el corazón. Por ello amarás a Yahweh con todo tu corazón. Así se menciona primero la base para la reivindicación, y luego se da este primero y gran mandamiento, basado sobre ella. Pero ello nos lleva a otra ilustración en Zac. 14:9.

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