los cuatro seres vivientes de Apoc.4:6


No ha sido asunto fácil hacer una clara identificación de los cuatro seres vivientes. La razón es que la descripción que el apóstol hace de ellos desafía nuestra imaginación y nada dice sobre su verdadera identidad. Sencillamente son mencionados como tal. Algunos han propuesto la idea de que Juan estaba influenciado por concepciones paganas al describir estas extrañas criaturas, pero nosotros rechazamos de plano esta idea.
También se ha conjeturado bastante sobre la realidad que representan estos 4 seres vivientes, pero debemos evitar las interpretaciones que se originan en la mera imaginación. Ya otros profetas tuvieron el privilegio de ver estos seres, aunque lo describen con ciertas diferencias (Eze. 1:1-11; Isa. 6:1-3). Los comentadores han propuesto varias interpretaciones. “Los cuatro seres vivientes representan todo lo más noble, fuerte, sabio y veloz de la naturaleza”.1 Nótese la forma cuidadosa en la que se hace una aplicación del posible significado de sus rostros: “El rostro humano presumiblemente simboliza la inteligencia de los seres aludidos; la cara del león, su fuerza; la del toro, o buey, su disposición para el servicio; la de águila, su rapidez y su perspicacia”.
Los historiadores Bíblicos  vieron en ellos una representación de los cuatro evangelistas, siendo Ireneo el primer proponente de esta idea por el año 170 antes del Mashiaj El conjeturaba que estos seres “representaban cuatro aspectos de la obra de Yahshua, que a su vez están representados en los cuatro evangelios”.
Pero como la Biblia no nos dice cuál es el significado de sus rostros, se reconoce que esta interpretación es fruto de la imaginación. El mismo profeta Ezequiel los identificó como “querubines” (cap. 10:20-22), por consiguiente no podemos llevar este asunto más lejos. El siguiente comentario resulta esclarecedor: “No es necesario imaginar que entre los servidores de YHWH (Baruj Hachen) hay seres con cuatro cabezas y cuatro alas. En ningún lugar la inspiración exige que se llegue a esa conclusión. Sin duda, la forma que YHWH (Baruj Hachen) eligió para estos seres en esta presentación profético tenía el propósito de simbolizar a los mensajeros celestiales en la plenitud de su función, poder y adaptabilidad”.
Otro elemento perturbador para muchos es el hecho de que los 4 seres vivientes están “llenos de ojos delante y detrás”. Como este símbolo evoca la visión de Ezequiel (Eze. 1:18; 10:12) es correcto entender esta declaración a partir de su significado en el pensamiento hebreo. Se reconoce que en la costumbre hebrea la voz “ojo” (hebreo ayun) “se emplea muchas veces en el sentido de resplandor o brillantes colores”. En el Antiguo Testamento, la palabra “ojos” (ayun) se emplea 9 veces con el sentido de “brillo” o “color” (cf. Prov. 23:31, Eze. 8:2; 10:9; Dan. 10:6) y sólo en el libro de Ezequiel se usa 5 veces con esta acepción (Eze. 1:4-5,16,22,27). Lo que Juan nos está diciendo entonces, es que, los 4 seres vivientes o querubines, están rodeados de “brillantes luces que centellean o resplandecen, reflejando la gloria del trono celestial”.
La estrecha relación que YHWH (Baruj Hachen) mantiene con los 4 querubines queda evidenciada por la frase: “alrededor del trono”, literalmente “en medio del trono”. Esta relación es aún más estrecha que la que sostiene con los 24 ancianos. De lo que se dice de estos seres en Apoc. 4:9-10; 5:8 se deduce que son “dirigentes de la adoración celestial”.

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