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16 de octubre de 2009

Cuando las rocas claman



Quizá usted ha escuchado hablar de aquel período de la historia, el siglo XVIII, conocido como "el siglo de las luces". Se le llama también "la edad de la razón". Algunos de sus más famosos filósofos y pensadores fueron Descartes, Pascal y Voltaire. Fue durante ese período que la ciencia y la filosofía comenzaron a desafiar la autoridad de la Biblia y del cristianismo.
El siglo de las luces fomentó el surgimiento del comunismo ateo, que percibe la religión como perjudicial para la raza humana. Karl Marx dijo que la religión era "el opio de los pueblos". Voltaire se jactaba diciendo que podía destruir la Biblia para siempre. Y durante este mismo período, Charles Darwin publicó su libro El origen de las especies, en el cual cuestiona la historia de la Creación.
La así llamada "alta crítica" de la Biblia se hizo popular en ese mismo tiempo. La alta crítica le aplica a la Palabra de Dios los mismos métodos utilizados para estudiar cualquier otra obra literaria antigua. La alta crítica generalmente niega la inspiración de la Biblia y cuestiona la historicidad de muchos personajes bíblicos y de las historias asociadas con ellos.
¿Qué tiene que ver todo lo anterior con la arqueología? Más o menos por la misma época en que algunos pensaron que habían enviado a la Biblia al cesto de la basura en términos históricos, la arqueología comenzó a demostrar que la Biblia es históricamente fidedigna.
La arqueología bíblica
La Piedra Roseta fue uno de los primeros descubrimientos de lo que más tarde llegó a constituir la arqueología bíblica moderna. En 1799, el capitán francés Pierre-Francois Bouchard descubrió esta piedra en Egipto, cerca de la población de la cual tomó su nombre (la ciudad moderna de Reshid). La piedra tiene el mismo texto escrito en tres formas diferentes de escritura. Dos de ellas proceden del antiguo Egipto, el conocimiento de las cuales se había perdido para el mundo por más de mil años. La tercera era griego, que los eruditos podían leer muy bien. De esta manera, comparando el texto griego con los textos jeroglífico y demótico de la Piedra Roseºta, los eruditos pudieron descifrar y leer el antiguo idioma egipcio. Esto hizo posible la traducción de miles de inscripciones encontradas en monumentos, tumbas y tabletas de arcilla en todo Egipto.
El siguiente avance importante en relación con la arqueología del antiguo Oriente Medio, fue la labor de Henry Rawlinson al descifrar la inscripción de Behistún, también en tres idiomas, encontrada en la provincia de Kermanshah del Irán moderno. Como en el caso de la Piedra Roseta, la inscripción de Behistún descifró un tipo muy antiguo de escritura, la escritura cuneiforme mesopotámica que los eruditos no habían podido descifrar hasta esa fecha. La inscripción se encuentra a unos cien metros de altura en un risco, y es enorme: quince metros de alto por dos y medio de ancho. Los tres idiomas son el antiguo persa, el elamita y el babilonio. Como resultado del trabajo de Rawlinson, y otros investigadores, los eruditos pueden ahora leer los antiguos escritos cuneiformes de los babilonios.
En 1843, Paúl-Émile Botta, cónsul francés en Mosul, comenzó a excavar en Corsabad, donde pensaba que había estado situada la antigua ciudad de Nínive mencionada en la Biblia, pero se comprobó más tarde que se trataba más bien del antiguo palacio de Sargón 11. Sus hallazgos se encuentran actualmente en el museo del Louvre, en París. Dos años después, Henry Austin Layard visitó las verdaderas ruinas de Nínive y encontró riquezas asombrosas. Y unos cuantos años más tarde, en 1868, ciertos campesinos descubrieron la Piedra Moabita. El rey Mesha la había hecho grabar aproximadamente en el año 850 a.C. Se encuentra también en el museo del Louvre en París.
El descubrimiento en 1901 del Código de Hamurabi y el hallazgo en 1964 de las Tablillas de Ebla, añadieron más evidencia arqueológica. Aun en la actualidad, los arqueólogos continúan desenterrando artefactos que le dan validez al relato bíblico. Hace muchos años, Nelson Glueck, arqueólogo judío, escribió lo siguiente: "Puede afirmarse categóricamente que ningún descubrimiento arqueológico ha comprobado jamás como falsa una referencia bíblica". 1 Y lo que afirmó entonces, todavía es verdad hoy. Millar Burrows, de la Universidad Yale, hizo la siguiente observación: "Mientras más secretos descubren los arqueólogos, más se confirma la Biblia [ ... ]. La arqueología ha refutado en muchos casos las opiniones de los críticos modernos. Ha mostrado en varias ocasiones que tales opiniones se basan en falsos supuestos y esquemas irreales y artificiales del desarrollo histórico. Esta es una contribución muy real y no debe ser minimizada".2
La arqueología y la historia bíblica
Mientras más son los hallazgos de los arqueólogos, más apoya o ilumina la arqueología la historia de la Biblia. Veamos algunos ejemplos: Los hititas, Sargón, Senaquerib, Nínive y Omri. En cada caso, los descubrimientos arqueológicos han comprobado o ampliado el registro bíblico.
Los hititas. Durante muchos años algunos eruditos declararon categóricamente que, siendo que los registros de la historia antigua no mencionaban a los hititas, la Biblia simplemente había registrado folclor de naturaleza mitológica en sus aproximadamente cuarenta referencias a esta nación. Si acaso existieron, afirmaban los eruditos, se trataba meramente de una pequeña tribu de palestinos que ocuparían uno o dos poblados. Pero, ¿deberíamos cuestionar la Biblia simplemente porque el único registro de la existencia de los hititas se encuentra en el Antiguo Testamento y no en otras fuentes?
La Palabra de Dios demostró nuevamente su veracidad. La arqueología ha presentado prueba tras prueba de la existencia de los hititas. Los jeroglíficos en el templo de Karnak, e inscripciones en tablillas de arcilla encontradas durante las excavaciones de los palacios de los reyes asirios, han revelado muchos detalles de este pueblo olvidado por tanto tiempo. También se han encontrado en Turquía ruinas de sus antiguas ciudades.
Sabemos ahora que los hititas comenzaron a construir un poderoso imperio por el año 1650 a. c., que contaba con grandes ciudades fortificadas, y que durante algún tiempo gobernaron sobre una gran parte de Asia Menor. Su poder fue apenas un poco inferior al de Asiria o Egipto. Era un pueblo indoeuropeo cuyos registros se remontan aproximadamente al año 2000 a.c. Los hititas fueron los primeros en extraer hierro del mineral metálico, lo cual les permitió fabricar armas y utensilios de hierro.3 Compartieron sus conocimientos con Egipto, y los objetos de hierro encontrados en la tumba del faraón Tutankamón revelan que los críticos se habían equivocado al fechar la época en que se llegó a conocer la tecnología del hierro.4
Sargón. Aunque la Biblia menciona una sola vez a Sargón (Isa. 20: 1), la historia de este rey ha llegado a fascinar a los arqueólogos; y los eruditos que una vez afirmaron que nunca había existido, han quedado nuevamente avergonzados. Sargón sometió a los hititas e inició el desplome de su reinado en el 717 a. C. En el palacio de Sargón, excavado en 1843 por Botta, en Corsabad, se encontraron muchas riquezas. Como mencionamos anteriormente, cuando Botta descubrió el palacio, se equivocó al pensar que había encontrado Nínive. Envió el mensaje a Francia diciendo que había descubierto las ruinas de Nínive, y el gobierno entonces financió la continuación de las excavaciones. Francia envió también un dibujante para que dibujara todos los hallazgos. Durante un ataque pirata se perdieron la mayoría de los artefactos encontrados, pero finalmente llegaron a Francia los dibujos y una barcaza llena de tesoros. Esto constituye una prueba sólida de la grandeza de Sargón y su breve reinado y apoya la validez de la Biblia.
Senaquerib. Seguramente usted recuerda la historia de Senaquerib, el rey de Asiria, que desafió al rey Ezequías. Cierta noche Dios envió un ángel que mató a ciento ochenta y cinco mil de sus hombres mientras dormían. ¿Cuál fue el trágico fin de Senaquerib y quién se sentó en su trono? La Biblia dice que después de la pérdida de los ciento ochenta y cinco mil soldados, Senaquerib levantó su campamento y regresó a Nínive. Un día, mientras adoraba en el templo de su dios Nisroc, sus hijos, Adramelec y Sarezer, lo asesinaron y huyeron a la tierra de Ararat. En su lugar reinó su hijo Esarhadón (2 Rey. 19: 36, 37). Durante muchos años no se halló ningún registro histórico referente a Senaquerib, y ciertos críticos declaraban muy enfáticamente que las referencias bíblicas relacionadas con este rey eran ficticias. Por supuesto, también lo era, según ellos, la historia de la milagrosa destrucción de ciento ochenta y cinco mil de sus hombres por parte de un ángel de Dios. Pero se encontró un registro asirio que señala: "En el vigésimo día del mes de Tebet, Senaquerib, rey de Asiria, fue asesinado por su hijo durante una revuelta. Senaquerib gobernó a Asiría por veintitrés años. La rebelión duró desde el vigésimo día de Tebet hasta el segundo día de Adar. En el vigésimo octavo día de Sivan, su hijo Esarhadón, ascendió al trono".5
Nínive. Al escuchar la palabra Nínive, pensamos inmediatamente en Jonás. En Jonás 3:3 se describe a Nínive como "una ciudad grande en extremo, de tres días de camino". Los registros arqueológicos revelan que era una enorme ciudad, totalmente amurallada y con quince grandes puertas. Cubría unos siete kilómetros cuadrados y estaba rodeada al este por el río Tigris. En 1845, Henry A. Layar comenzó a excavar las ruinas verdaderas de la ciudad de Nínive y descubrió el palacio real de Senaquerib y los anales del rey. Layard describe el palacio real con las siguientes palabras: "En este magnífico edificio abrí no menos de setenta y una salas, cámaras y pasajes [...]. Haciendo un cálculo aproximado, [exploré] unos 9.880 pies, o casi tres kilómetros de bajorrelieves, solamente en esa parte.6
Omri, rey de Israel. La Piedra Moabita, encontrada en 1868, habla acerca de la opresión de Moab por parte de Omri, rey de Israel, y de su hijo, el infame Acab. Nuevamente los relatos bíblicos están apoyados por la arqueología.
La arqueología y la profecía bíblica
¿Qué luz arroja la arqueología sobre las profecías de la Biblia? ¿Se ha encontrado algo que apoye lo que la Biblia predijo? Consideraremos solamente tres profecías que se refieren a Nínive, Babilonia y Tiro.
Nínive. En cierta época la capital de Asiria, alcanzó un grado sorprendente de poder y gloria. Llegó a ser el centro del mundo antiguo en el Oriente Medio. Sin embargo, la profecía predijo su destrucción: "Jinete enhiesto, y resplandor de espada, y resplandor de lanza; y multitud de muertos, y multitud de cadáveres; cadáveres sin fin [ ... ]. Todos los que te vieren se apartarán de ti, y dirán: Nínive es asolada; ¿quién se compadecerá de ella? Dónde te buscaré consoladores?" (Nah. 3: 3-7).
¿Cómo le pudo ocurrir esto a Nínive, siendo una ciudad tan poderosa? Después de todo, muchas otras grandes ciudades, como Roma, siguen existiendo en su sitio original. En primer lugar, la razón por la cual la gente construye una ciudad importante en cierto lugar es porque el sitio ofrece ventajas específicas, como el acceso al agua, los alimentos, o las rutas de comunicación. Y tales ventajas continúan siendo realidad siglo tras siglo. Pero Dios hace que la profecía bíblica se cumpla.
Las fuerzas combinadas de los medos y los babilonios destruyeron la ciudad en el año 612 a.C. Quemaron los palacios, destruyeron el templo y derribaron sus sólidas fortificaciones. Todas las maravillas encontradas por Layard, según se describieron anteriormente, estaban cubiertas de capas y capas de tierra y arena. La maravillosa ciudad, ciertamente yacía totalmente "asolada". Y, a diferencia de otras muchas ciudades antiguas, la gente no regresó a construir sobre sus ruinas.
Babilonia. Los niños cristianos están familiarizados con la historia de Daniel en el foso de los leones y con el hecho de que él vivió en Babilonia. La mayoría de los jóvenes que han asistido a una escuela adventista están familiarizados con la gran imagen que soñó Nabucodonosor, y con la interpretación de Daniel, en la cual la cabeza de oro representaba a Babilonia. Los famosos jardines colgantes de Babilonia han sido clasificados como una de las siete maravillas del mundo antiguo.
Daniel le dijo al orgulloso rey: "Y después de ti se levantará otro reino". Isaías profetizó: "y Babilonia, hermosura de reinos y ornamento de la grandeza de los caldeo s, será como Sodoma y Gomorra" (Isa. 13: 19). Y continuó diciendo: "y sus casas se llenarán de hurones; allí habitarán avestruces, y allí saltarán las cabras salvajes. En sus palacios aullarán hienas, y chacales en sus casas de deleite" (Isa. 13: 21, 22). ¿Cómo podía cumplirse esta profecía?
El arqueólogo Robert Koldewey y su equipo pasaron catorce años excavando las ruinas de Babilonia, desde 1899 hasta 1913. Entre los hallazgos más importantes figuran los siguientes:
· Dos murallas de más de quince kilómetros que rodeaban la ciudad principal.
· Muchas puertas de la ciudad, entre las cuales la Puerta de Istar es la más notable.
· La calle de las procesiones que penetra en la ciudad desde la Puerta de Ishtar y llega directamente al templo de Marduk.
· El espléndidamente decorado palacio de Nabucodonosor, con la sala de banquetes y la sala del trono.
· Los cimientos de la torre de Babel.
· Los jardines colgantes. 7
¿Cómo pudo caer Babilonia, según lo anunciaba la profecía? El famoso arqueólogo adventista, Siegfried H. Horn, dijo, con respecto a Babilonia: "Ha llegado a ser durante siglos guarida de animales del desierto, y todavía alberga chacales, hienas y búhos. No ha quedado nada de su gloria anterior, excepto su gran nombre, que puede apreciarse en una señal en la encrucijada de caminos que conduce al museo y a las ruinas del palacio ".8
Veremos una profecía más cuyo cumplimiento ha quedado probado por la arqueología.
Tiro. La primera referencia bíblica de Tiro la encontramos en Josué 19: 29. Sin embargo, la ciudad existía desde mucho antes, desde principios del tercer milenio a.C. Seguramente usted está familiarizado con Hiram, rey de Tiro, quien le proporcionó al rey Salomón madera de los famosos bosques de cedros del Líbano, como materiales de construcción para el gran Templo. Originalmente Tiro estaba constituida por una ciudad isla y una ciudad continental. El rey Nabucodonosor trató durante trece años de conquistar a Tiro, pero fracasó debido a lo sólido de sus fortificaciones. Los habitantes de la ciudad continental, probablemente motivados por el temor, se trasladaron a la isla.
Más tarde, Alejandro Magno, construyendo con las ruinas de la ciudad costera una calzada, lanzó sus arietes contra las murallas de la ciudad que ya no era una isla, y la conquistó. Esta "reina de los mares" existe todavía en cierta forma. Los pescadores extienden sus redes sobre las ruinas de la antigua ciudad, en cumplimiento de otra profecía bíblica. Dijo Ezequiel que las murallas de su ciudad serían destruidas, sus torres derribadas y sus ruinas "barridas hasta el polvo," haciendo de ella "una peña lisa [...] tendedero de redes será en medio del mar [...] y será saqueada por las naciones [...] y sus hijas serán muertas a espada; y sabrán que yo soy Jehová" (Eze. 26: 3-6). Los versículos 12 al 14 predicen exactamente lo que ocurrió: "y tus casas preciosas destruirán; y pondrán tus piedras y tu madera y tu polvo en medio de las aguas [...]. Y te pondré como una peña lisa; tendedero de redes serás, y nunca más serás edificada; porque yo Jehová he hablado, dice Jehová el Señor". Tanto los registros históricos como los mudos escombros de la que fuera la ciudad orgullosa, atestiguan en favor de la exactitud de la profecía bíblica.
Una declaración que continúa siendo verdad después de décadas de haber sido pronunciada, es la de Sir Frederic Kenyon: "En mi concepto, lo más valioso y cierto con respecto a la arqueología, no es que confirma lo dicho por la Biblia, sino que la ilustra. La contribución de la arqueología al estudio de la Biblia es que amplía y profundiza nuestro conocimiento del trasfondo del relato bíblico, especialmente del Antiguo Testamento [...]. La tendencia de este conocimiento, que cada día es mayor, ha sido confirmar la autoridad de los libros del Antiguo Testamento, a la vez que iluminar su interpretación. La crítica destructiva se ha puesto a la defensiva; y la persona común puede leer su Biblia con la confianza de que, en lo que respecta al testimonio de las investigaciones modernas, la Palabra de nuestro Dios permanecerá para siempre".9
Historias de la Biblia que la arqueología enriquece
La arqueología da testimonio de la exactitud de la historia bíblica y de sus profecías. Enriquece, además, las historias de la Biblia y le añade color a nuestra comprensión de las épocas en que ocurrieron tales acontecimientos. Consideraremos las historias de Abraham, Moisés y la cultura cananea.
Abraham. El descubrimiento del Código de Hamurabi, en Sus a, en 1901, ha demostrado que algunas de las prácticas de los patriarcas mencionadas en la Biblia se ajustan en forma precisa a la cultura de esos tiempos. Un ejemplo de ello es el acto de Sara de darle a Abraham su esclava para que hiciera el papel de madre sustituta (Gén. 16: 1-3). Otra es la transacción que hace Esaú con su primogenitura, al cambiarla por alimento (Gén. 25: 33). Un tercer ejemplo es cuando Labán les dio una sierva a cada una de sus hijas al tiempo de su matrimonio (Gén. 29: 24, 29). Todas eran prácticas comunes en el antiguo Oriente Medio, según se establece en el Código de Hamurabi. El fascinante estudio de la arqueología puede ayudamos a comprender mucho más las costumbres de quienes vivieron en los tiempos bíblicos.
Moisés. Cuando leemos que Moisés les dio la espalda a los tesoros de Egipto, la mayoría de nosotros no alcanza a comprender todo lo que significa. ¿Qué fue lo que realmente menospreció? En 1922, Howard Carter descubrió la tumba de Tutankamón, quien vivió en el siglo XIV a. C. El Museo del Cairo exhibe más de mil setecientos objetos encontrados en la tumba de Tutankamón. Dichos objetos incluyen la máscara funeraria del rey, labrada en oro puro, y otros adornos preciosos. Solamente aquella tumba contenía el equivalente a millones de dólares en deslumbrantes tesoros. Sin embargo, Moisés abandonó ese tipo de riquezas porque "se mantuvo como viendo al Invisible" (Heb. 11: 27). Moisés actuó "por fe". Aunque ninguno de nosotros tenga que hacer a un lado la enorme riqueza que menospreció Moisés, ¿seremos lo suficientemente fuertes como para seguir su ejemplo de fe?
La cultura cananea. De acuerdo con la Biblia, los cananeos practicaban una religión muy corrupta. Fuentes extra bíblicas arrojan gran cantidad de luz sobre sus prácticas religiosas. Los descubrimientos arqueológicos de Ras Shamra, en 1929, incluyen documentos en escritura cuneiforme, encontrados entre las ruinas de una escuela anexa a un templo. Estos documentos presentan una verdadera crónica de la religión cananea. Dice Siegfried Horn: "Esos textos, siendo de naturaleza mito lógica, nos dicen lo que los cananeos creían acerca de sus dioses, el más famoso de los cuales era el dios El, llamado también 'el padre de días', y Baal, el dios de la fertilidad [...], la feroz e inmoral hermana Anaath, y Asera, otra diosa femenina mencionada frecuentemente en el Antiguo Testamento. Aprendimos que los cananeos consideraban a sus dioses como seres inmorales que se deleitaban en el derramamiento de sangre y la crueldad. Siendo que la religión de esta gente debía reflejar su moralidad, y los conceptos acerca de sus dioses eran de acuerdo a su propia ética, podemos entender que la degradación de los cananeos en la época de esos textos a mediados del segundo milenio a.c., seguramente llegó a un punto tan bajo, que Dios no pudo permitirle a su pueblo que se mezclara con aquellos inmorales idólatras".lo
La arqueología permite una mejor traducción
La arqueología ha ayudado también a producir mejores traducciones de la Biblia. Por ejemplo, la palabra chamman aparece ocho veces en el Antiguo Testamento, y se la tradujo siete veces como "imagen" y una como "ídolo" (Lev. 26: 30, 2 Crón. 14: 5; 34: 4, 7; Isa. 17: 8; 27: 9; Eze. 6: 4, 6). Una excavación arqueológica en Palmira, Siria, descubrió un altar de incienso que tenía inscrito en él la palabra chamman. De esta manera sabemos que dicho vocablo debe ser traducido como "altar del incienso". Lo anterior muestra que los descubrimientos arqueológicos pueden ayudar a los traductores de la Biblia a ser más precisos, aunque ninguna idea básica se afecta en forma alguna. 11
Resumen
Hemos visto que los hallazgos de la arqueología nos ayudan a refutar la crítica contra la Biblia que comenzó en el Siglo de las Luces y que continúa en la actualidad. La arqueología apoya la historia bíblica, confirma la profecía bíblica, ilumina los relatos bíblicos y ayuda a crear traducciones más exactas. Sir Frederic Kenyon, ex director del Museo Británico, escribió: "Es, por lo tanto, legítimo señalar, con respecto a esa parte del Antiguo Testamento en contra de la cual la crítica destructiva de la última mitad del siglo XIX estaba mayormente dirigida, que la evidencia de la arqueología ha restablecido su autoridad y por lo mismo ha aumentado su valor al hacerla más inteligible a través de un conocimiento más completo de su ambiente y trasfondo. La arqueología no ha dicho aun la última palabra, pero los resultados ya logrados confirman lo que la fe sugeriría: que la Biblia no puede sino ganar por medio del aumento de los conocimientos". 12
La arqueología, como evidencia externa, fortalece nuestra fe en la Biblia y en su Autor, quien nos amó tanto que no permitió que anduviéramos dudando si tenemos o no un "manual del usuario" seguro y confiable. Ciertamente, podemos confiar absolutamente en nuestro increíble Dios.

Referencias y notas
1. Nelson Glueck, Rivers in the Desert [Ríos en el desierto] (Nueva York: Farrar. Straus and Giroux, Inc. 1959), p. 31.
2. Burrow, Millar, What Means These Stones? [¿Qué significan esas piedras?] (New Haven, Conn.: American Schools of Oriental Research, 1941), p. 1.
3. http://home.cfl.rr.com/ crossland/ AncientCivilizations/ Middle_East_Civilizations/ Hittites/hittites.html
4. Siegfried Horn, The Spade Confirms the Book [La piqueta confirma la Biblia]
(Hagerstown, MD: Review and Herald Publishing Association, 1957), p. 121.
5. http://en.wikipedia.org/wiki/Sargon_of_Akkad
6. Thompson's Bible, p. 1664.
7. Ibíd,. p. 1681.
8. Ibíd., p. 1754.
9. Ibíd., p. 1655.
10. Josh McDowell, Evidencia que exige un nuevo veredicto (Miami: Editorial Vida, sf).
11. Thompson's Bible, p. 1664.
12. Ibíd.

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