11 de enero de 2010

Bebidas Alcohólicas ¿Qué Dice La Biblia?



No se refiere la Biblia al vino y a la sidra en una cantidad de textos? ¿No habla de personas que tomaban bebidas alcohóli¬cas? ¿No podemos pensar, entonces, que en general la Biblia no condena el beber bebidas alcohólicas?
Es cierto que la Biblia menciona per¬sonas que tomaron bebidas alcohólicas y habla de esas bebidas. Pero necesitamos ser cuidadosos para no sacar conclusio¬nes apresuradas de una lectura superfi¬cial de esos pasajes. Cuando la versión Reina-Valera de 1960 se refiere a bebidas alcohólicas, en el Antiguo Testamento generalmente utiliza las palabras vino y sidra. Cualquier análisis de la actitud del Antiguo Testamento hacia el alcohol debe tener en considera¬ción los términos hebreos que se tradu¬jeron de esa manera.

La cerveza
Comencemos con el término hebreo shekar, que la versión Reina-Valera de 1960 traduce corno sidra. Algunos piensan que shekar se refiere a licor destilado, pero no es así. El proceso de destilación del alcohol se desarrolló recién alrededor del año 500 d.C. Las bebidas alcohólicas más fuertes que se podía conseguir en tiempos bíblicos contenían solo un 14% de alcohol, que es, aproximadamente, el máximo pro¬ducido por la fermentación natural. Por eso, el término hebreo shekar no pudo haberse referido a licor.

Los antiguos idiomas emparenta¬dos con el hebreo pueden ayudarnos a comprender mejor qué significa este término. Documentos escritos en forma cuneiforme sobre tabletas de arcilla nos informan que los babilonios tenían una bebida alcohólica llamada shikaru.

(Note cuan similar es esta palabra babi¬lónica a la palabra hebrea shekar; en realidad, se trata de la misma palabra en dos idiomas semíticos emparentados.) Algunas de estas tabletas informan cómo se fabricaba el shikaru, así que podemos determinar a qué bebida se refiere. Los babilonios trituraban granos para hacer un puré, que dejaban fermen¬tar. Esto significa que estas tabletas usan la palabra shikaru para referirse a la producción de cerveza. Como los textos bíblicos que usan la palabra hebrea she¬kar se refieren a la misma bebida, están hablando de la cerveza.

Esto es muy relevante para nuestra sociedad moderna. Los textos bíblicos hablan acerca de la cerveza, tan amplia¬mente publicitada y consumida.

¿Cómo considera la Biblia esta bebida? En forma muy negativa. De 21 tex¬tos del Antiguo Testamento que mencionan shekar (cerveza), 19 la condenan enérgicamente; los dos textos restantes presentan casos especiales. El Nuevo Testamento menciona la misma bebida solamente una vez, prohibiendo que Juan el Bautista la use.
Para tener una idea del cuadro que pintan estos 19 textos del Antiguo Testamento acerca de shekar (cerveza), veamos algunos de ellos. Levítico 10:9 prohíbe a los sacerdotes usarla al ejercer su ministerio; Números 6:2 y 3 prohíbe su uso a los nazarenos; en Jueces 13:3 y 4 el ángel advierte a la madre de Sansón que no beba shekar durante su embara¬zo; en Deuteronomio 29:5 y 6 Dios dice a los israelitas que no les dio esta bebida mientras estaban en el desierto.
Ana fue al Tabernáculo en Silo y oró tan fervientemente que el sacerdote la acusó de estar ebria con shekar; cosa que ella rechazó (1 Sam. 1:15).

Los profetas de Judá en el siglo VIII a.C. fueron especialmente enérgicos al condenar la shekar (cerveza). Isaías la menciona ocho veces, y cada referencia es fuertemente negativa. Pronuncia un fuerte "¡ay!" sobre los que la beben (Isa. 5:11) y advierte que no traería alegría sino amargura (Isa. 24:9). Señala que la cerveza hace tambalear (Isa. 29:9), y que los falsos sacerdotes y los falsos profe¬tas fueron dos grupos que tambalearon por sus efectos (Isa. 28:7). El profeta Miqueas notó que el pueblo deseaba precisamente esta clase de líderes, los que aprobaran su uso (Miq. 2:11). Proverbios 20:1 habla de la insolencia y el escándalo que produce su uso.

Así que, vemos una condena casi universal de la cerveza en el Antiguo Testamento. Pero ¿qué diremos acerca de Deuteronomio 14:22 al 28? Este texto no parece encajar con el resto;¡indicar que los israelitas podían pagar parte de su diezmo con cerveza!
Primero, debemos notar que Deuteronomio 14 se refiere a un uso especial, bajo circunstancias especiales. El capítulo trata el tema del diezmo en los versículos 22 y 23. Más adelante habla acerca de lo que podría llamarse un "diez¬mo atrasado" Y la shekar aparece como parte del "diezmo atrasado"

Deuteronomio 14 identifica el diezmo corno ciertos alimentos y bebidas que el israelita debía llevar al Santuario, ubicado en un lugar céntrico del país. Cuando se pagaba regularmente y a tiempo el diez¬mo, los productos ofrecidos tenían que incluir corderos y terneros recién nacidos, aceite recién prensado, vino nuevo sin fermentar (tirosh) y granos. Todos eran productos frescos que procedían de la
cosecha recién recogida.

Pero ¿cómo actuaba el israelita si, por alguna razón, no podía trasladarse hasta el Santuario con estos productos frescos? Tenía que sustituirlos, y es esta sustitución lo que describen los versícu¬los 24 a 26.
El versículo 24 presenta el problema: el israelita no podía presentarse en el Santuario a tiempo con sus produc¬tos frescos. El versículo 25 presenta el comienzo de la solución: convertir el diezmo en dinero y guardarlo hasta que pudiera ir al Santuario. El versículo 26 da el paso final al presentar el diezmo demorado. Al llegar al Santuario, el israelita debía comprar algunos de los mismos productos agrícolas que debería haber traído anteriormente, y comerlos en la presencia del Señor.

Pero los productos que compraba debían ser maduros, para mostrar sim¬bólicamente que la presentación del diezmo era tardía. Así, no presentaba un cordero, sino una oveja madura. No presentaba un ternero, sino una vaca o un buey maduro. En lugar del jugo de uva fresco (tirosh), presentaba yayin, vino que había fermentado con el paso del tiempo. Y no presentaba granos, sino que presentaba cerveza, que se había hecho con los granos. En cada caso, para el diezmo demo¬rado debía elegir cosas que mos¬traran el desarrollo de los pro¬ductos agrícolas que debían haber sido presentados originalmente. Aunque no se percibe a primera
vista, en realidad esto involucraba un recargo por intereses, ya que una vaca o un buey costaría más que un ter¬nero, y una oveja más que un cordero.
Bajo estas circunstancias especiales, la sustitución simbólica de los granos por la cerveza, al presentar el "diezmo demorado", de ninguna manera puede interpretarse como un permiso para el libre uso de la cerveza, ni en aquel tiempo ni ahora. Especialmente, cuando la cerveza es condenada en el resto del Antiguo Testamento.

El vino
Cuando consideramos el vino en las Escrituras, encontramos dos palabras principales: tirosh, que normalmente se refiere al jugo de uva nuevo, sin fer¬mentar, y yayin, que tiene un significado menos claro.

En 30 de las 38 referencias a tirosh en el Antiguo Testamento, el término aparece junto con granos y aceite, o aceite solo, como productos de la cose¬cha usados para pagar el diezmo, los impuestos, etc. Tres textos (Miq. 6:15; Isa. 62:8; 65:8) se refieren a tirosh como el producto de la uva; cuatro textos (Prov. 3:10; Joel 2:24; Miq. 6:15; Ose. 9:2) hablan de tirosh como producido mediante prensa. Solo un texto (Ose. 4:11) sugiere que tirosh puede producir intoxicación, y este texto puede referirse en realidad a una fermentación inicial o a la práctica de mezclar vino nuevo (sin fermentar) con vino viejo (fermentado).
Así, tirosh parece referirse casi exclusivamente al vino sin fermentar, o jugo de uva. Pero yayin, la otra palabra principal que usa la Biblia para "vino" claramente significa vino fermentado en la mayoría de los casos.

El Antiguo Testamento usa la palabra yayin unas 140 veces. Antes de considerar algunos textos específicos, veamos un panorama general de su uso en la Biblia. Según mi cómputo, la Biblia presenta yayin en forma negativa 60 veces; en otras 60 veces simplemente la menciona sin hacer ningún juicio de valor; y en solamente 17 referencias posiblemente dice algo positivo acerca de ella. Así, habla de yayin, el vino fer¬mentado, en forma negativa mucho más a menudo que en forma positiva.
En el lado negativo, en primer lugar están las historias en las que el vino fermentado produce malos resultados. Prácticamente ninguna historia del Antiguo Testamento menciona un resul-tado beneficioso del uso del vino, sino que varias terminan desastrosamente. Por ejemplo, la embriaguez de Noé (Gen. 9:21); Lot (Gen. 19:32-35); Nabal (1 Sam. 25:36, 37); Amnón (2 Sam. 13:28); Belsasar (Dan. 5:1-3) y Asuero (Est. 1:1-10).

Isaías (51:21), Jeremías (23:9), Oseas (4:11; 7:5), Joel (1:5) y Habacuc (2:15) están entre los profetas bíblicos que señalan los malos efectos, tanto físicos
como morales, que produce la intoxica¬ción con vino.
Proverbios 23:29 al 35 describe los efectos físicos inmediatos del vino (ojos enrojecidos y visión turbia), sus efectos sociales inmediatos (peleas y heridas) y sus resultados a largo plazo (ayes y desgracia). En otros lugares, el libro de Proverbios advierte que el vino produce pobreza (21:17) y violencia (4:17). Isaías agrega que engaña la mente (28:7), enciende a la persona que, entonces, llega a olvidarse de Dios (5:11,12).

Los textos que señalan ciertas fun¬ciones útiles del vino no deberían ser pasados por alto, pero deberíamos verlos desde la perspectiva correcta. Tres textos (Sal. 104:15; Ecl. 9:7; 10:19) mencionan que el vino puede alegrar y animar el corazón. Esto muestra que se conocía el efecto fisiológico inmediato del alcohol; pero estos textos necesitan ser colocados junto con los muchos otros textos que mencionan sus resultados no beneficiosos.

Considerados superficialmente, Eclesiastés 9:7 y 10:19 pueden dar la impresión de aprobar el consumo de alcohol. En una muestra de filosofía antigua, Eclesiastés 9:7 describe la bús-queda, por parte del autor, de lo que pueda traer significado a la vida. Señala que el hombre debería contentarse con ciertas actividades comunes de la vida, incluyendo comer y beber, incluso vino. Sin embargo, el libro finaliza mostrando que el autor encontró un bien mayor para proveer significado a la vida: que el hombre tema a Dios y guarde sus Mandamientos (12:13). Todas las otras experiencias mediante las cuales trató de encontrar significado se
desvanecen frente a esta.

Al menos otros siete textos bíblicos que parecen hablar favorablemente de yayin lo hacen meramente en términos comparativos; no hablan directamente acerca del vino mismo. Por ejemplo, el Cantar de los Cantares usa la compa¬ración con el vino cuatro veces (1:2, 4; 4:10; 7:9), para destacar la belleza de la amada; Oseas 14:7 usa la fragancia del vino del Líbano como una comparación; Proverbios 9:5 y 6 usa el vino figurati¬vamente al hablar acerca del banquete que provee la sabiduría; Amos 9:14 y Zacarías 10:7 usan la alegría que genera el vino como una figura de cómo el pue¬blo de Dios se regocijará cuando ocurra su victoria final. Sin embargo, los escri¬tores bíblicos también usaron el vino para simbolizar algunas comparaciones desfavorables (Sal. 75:8; Jer. 25:15).

El vino también fue usado como una ofrenda en el servicio del Templo, así como hemos visto que la cerveza se usó en la presentación del diezmo atrasado. Estas ofrendas se derramaban junto al altar; no eran bebidas por los sacerdotes.
Así, la mayor parte de los textos que mencionan el vino favorablemente, en realidad lo hacen figuradamente y con fines comparativos. Unos pocos hablan de sus efectos fisiológicos inmediatos. Pero, por lejos, la mayoría describe sus resultados perjudiciales, tales como actos malvados cometidos como consecuencia de beber vino. Isaías, por ejemplo, asocia el vino con recibir sobornos (Isa. 5:22, 23). Amos combina el vino con profanar las cosas sagradas (Amos 2:8).
En síntesis, los escritores del Antiguo Testamento presentan cua¬tro acusaciones contra el beber vino. Primero, reconocen sus efectos físicos adversos (enrojecimiento de los ojos, visión turbia, perder el equilibrio y embriaguez en general). Segundo, reconocen sus efectos morales a largo plazo (varias clases de conducta inmo¬ral, junto con los resultados sociales de tales acciones). Tercero, identifican casos particulares de tales conductas y los conectan con personas específicas. Cuarto, debido a sus efectos, prohíben beber vino a ciertas clases de individuos específicos.
¿Cómo deberíamos relacionarlos con el alcohol, en vista del cua¬dro general brindado en el Antiguo Testamento? Si tomamos en cuenta todo el cuadro y evaluamos toda la información, la conclusión más razo¬nable es que el único curso seguro es la abstinencia completa del alcohol en cualquiera de sus formas.

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