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17 de mayo de 2010

La Condenación de la Babilonia Moderna

 Verdad De La Iglesia Romana



VERS. 1-3: Y después de estas cosas vi. Otro ángel descender del cielo teniendo grande potencia; y la tierra fue alumbrada de su gloria. Y clamó con fortaleza en alta voz, diciendo: Caída es, caída es la grande Babilonia, y es hecha habitación de demonios, y guarida de todo espíritu inmundo, y albergue de todas aves sucias y aborrecibles. Porque todas las gentes han bebido del vino del furor de su fornicación; y los reyes de la tierra han fornicado con ella, y los mercaderes de la tierra se han enriquecido de la potencia de sus deleites.

EN ESTOS versículos se simboliza algún movimiento de gran poder. (Véanse los comentarios sobre el vers. 4 de este capítulo.) La consideración de algunos hechos nos guiará inequívocamente para darles aplicación. En Apocalipsis 14 tenemos un mensaje que anuncia la caída de Babilonia. "Babilonia" es un término que no abarca solamente el paganismo y la iglesia católica romana, sino también los cuerpos religiosos que se han retirado de esa iglesia, aunque conservando muchos de sus errores y tradiciones.

Una caída espiritual.-La caída de Babilonia mencionada aquí no puede ser la destrucción literal, pues el hecho de que se han de realizar acontecimientos en Babilonia después de su caída, nos impide aceptar esta idea. Por ejemplo, hay hijos de Dios allí después de su caída, y son llamados a salir para que no reciban de sus plagas, las cuales incluyen su destrucción literal. La caída es por lo tanto espiritual, pues el resultado de ella es que Babilonia se vuelve habitación de demonios, guarida de todo espíritu inmundo, y jaula de toda ave inmunda y aborrecible. Estas son terribles descripciones de la apostasía, y demuestran que, como consecuencia de su caída, Babilonia acumula pecados hasta los cielos, y se hace objeto de los impostergables juicios de Dios.

Puesto que la caída aquí introducida es espiritual, debe aplicarse a alguna rama de Babilonia que no sea su división pagana ni la papal; porque desde el comienzo de su historia el paganismo ha sido una religión falsa, y el papado una religión apóstata. Además, como se dice que esta caída ocurre tan sólo poco tiempo antes de la destrucción final de Babilonia, ciertamente después del nacimiento y triunfo que se había, predicho para la iglesia católica, este testimonio no puede aplicarse a otras organizaciones religiosas que las que brotaron de aquella iglesia. Ellas se iniciaron con una reforma. Corrieron bien por un tiempo, y tuvieron la aprobación de Dios; pero al haber conservado algunas de las doctrinas erróneas de Roma, y al haberse encerrado en sus credos propios, no avanzaron con la luz progresiva de la verdad profética. Tal actitud será finalmente la causa de que desarrollen un carácter tan odioso para Dios como el de la iglesia de la cual se retiraron.

Alejandro Campbell, fundador de la Iglesia de los Discípulos de Cristo, dice: "Hace tres siglos se intentó reformar al papado en Europa. Esa tentativa acabó en una jerarquía protestante, y en enjambres de disidentes. El protestantismo se reformó a su vez y fue presbiterianismo, éste se transformó en congregacionalismo, y de éste salió la Iglesia Bautista, etc. El metodismo intentó reformarlos a todos, pero se cuajó en muchas formas de wesleyisrno. . . . Todas ellas conservan en su seno, en sus organizaciones eclesiásticas, cultos, doctrinas y ritos, diversas reliquias del papado. Son, en el mejor de los casos, una reforma del papado, y tan sólo reformas parciales. Las doctrinas y tradiciones de los hombres siguen estorbando en sus manos el poder y el progreso del Evangelio."

Podrían presentarse abundantes testimonios de personas que ocupan altos cargos en estas diversas denominaciones y que escribieron, no con el propósito de censurar, sino impulsadas por un agudo sentido de la espantosa condición en que han caído esas iglesias. El término Babilonia, que se les aplica, no es un término de oprobio, sino que expresa simplemente la confusión y la diversidad de sentimiento que existe entre ellas. Babilonia no necesitaba caer. Podría haberse curado (Jeremías 51:9) recibiendo la verdad, pero la rechazó.

Al no aceptar la verdad de la segunda venida de Cristo y al rechazar el mensaje del primer ángel, las iglesias dejaron de andar en la luz progresiva que brillaba sobre su senda desde el trono de Dios. Como resultado, reinan en sus confines la confusión y la disensión. La mundanalidad y el orgullo están ahogando prestamente toda planta de crecimiento celestial.

Pero en este capítulo se vuelve a mencionar la caída de Babilonia. En la referencia anterior dicha caída seguía a la proclamación del mensaje del primer ángel, y la declaración era entonces: "Otro ángel le siguió, diciendo: Ha caído, ha caído Babilonia." Ahora la última declaración celestial es: "Clamó con fortaleza en alta voz, diciendo: Caída es, caída es la grande Babilonia, y es hecha habitación de demonios." Se ve aquí un paso ulterior en el desarrollo de la apostasía, y las páginas siguientes revelarán la extensión de esta parte final de la caída de Babilonia.

Epoca de esta caída.--¿A qué época se aplican estos versículos? ¿Cuándo puede buscarse este movimiento? Si es correcta la opinión expuesta aquí, a saber que estas iglesias, o esta rama de Babilonia, experimentaron una caída espiritual al rechazar el mensaje del primer ángel de Apocalipsis 14, el anuncio hecho en el capítulo que consideramos no podría haberse dado antes de ese tiempo. Se da, por lo tanto, simultáneamente con el mensaje de la caída de Babilonia de Apocalipsis 14, o en una época ulterior. No puede darse al mismo tiempo, porque el primero anuncia simplemente la caída de Babilonia, mientras que éste último añade varios detalles que en aquel tiempo no se habían cumplido o estaban cumpliéndose. Debemos buscar entonces el anuncio presentado en este capítulo en un tiempo ulterior a 1844, cuando se proclamó el mensaje previo. Por lo tanto preguntamos;

¿Se ha estado dando un mensaje tal desde aquel tiempo hasta el actual? Respondemos que sí. Estamos oyendo ahora el mensaje del tercer ángel, que es el último que se ha de dar antes de la venida del Hijo del hombre. A medida que la decadencia ha aumentado en el mundo religioso, el mensaje ha sido reforzado por la amonestación de Apocalipsis 18:1-4, que constituye así una característica del mensaje del tercer ángel que se está proclamando ahora con poder e ilumina el mundo con su gloria.

La obra del espiritismo.--La última fase de la obra presentada en el vers. 2 se está cumpliendo, y pronto quedará completada por la obra del espiritismo. Los agentes que en Apocalipsis 16:14 son llamados "espíritus de demonios, que hacen señales," están penetrando secreta pero rápidamente en las denominaciones religiosas a las cuales nos hemos referido ya. Sus credos han sido formulados bajo la influencia del vino (errores) de Babilonia, uno de los cuales es que los espíritus de los difuntos están conscientes, inteligentes y activos en derredor nuestro.

Un detalle significativo de la obra espiritista actual es precisamente el manto religioso que está asumiendo. Mantiene ocultos sus principios más groseros, que antes estuvieron mayormente al frente, y asume ahora un aspecto tan religioso como el de cualquier otra denominación. Habla del pecado, del arrepentimiento, la expiación, la salvación por Cristo, en un lenguaje casi tan ortodoxo como el de los cristianos genuinos. Bajo el disfraz de esta profesión, ¿qué puede impedirle que se atrinchere en casi todas las denominaciones de la cristiandad? Hemos demostrado que la base del espiritismo, la inmortalidad del alma, es un dogma fundamental del credo de casi cada iglesia. ¿Qué puede entonces salvar a la cristiandad de su influencia seductora? Vemos aquí otro triste resultado del rechazamiento de las verdades ofrecidas al mundo por los mensajes de Apocalipsis 14. Si las iglesias hubiesen recibido estos mensajes, se habrían visto protegidas contra este engaño; porque entre las grandes verdades desarrolladas por el movimiento religioso que se produjo durante el gran despertar adventista, se cuenta la enseñanza importante de que el alma del hombre no es naturalmente inmortal; que la vida eterna es el don de Jesucristo, y puede obtenerse únicamente por su medio; que los muertos están inconscientes; y que las recompensas y los castigos del mundo futuro se darán después de la resurrección y del día del juicio.

Estas verdades asestan un golpe mortal al aserto primero y vital del espiritismo. ¿Puede acaso penetrar esta doctrina en una mente fortalecida por la verdad? Viene el espíritu, y asevera ser el alma desencarnada, o espíritu, de un muerto. Se le hace frente con el hecho de que tal no es la clase de alma o espíritu que posee el hombre; que los "muertos nada saben;" que su primer aserto es una mentira y que las credenciales que ofrece demuestran que pertenece a la sinagoga de Satanás. Queda así rechazado en seguida y se evita eficazmente el daño que quisiera hacer. Pero la gran masa de los miembros de las diferentes religiones se opone a la verdad que los protegería así, y con ello se exponen a esta última manifestación de la astucia satánica.

El liberalismo moderno.--Mientras que obra así el espiritismo, se están produciendo cambios sorprendentes en las esferas superiores de algunas de las denominaciones. La incredulidad de la época actual, bajo los nombre seductores de la "ciencia," "alta crítica," "evolución," y "liberalismo moderno," ha compenetrado la mayoría de los colegios teológicos del país, y realizado graves incursiones en las iglesias protestantes.

En el Cosmopolitan Magazine de mayo de 1909, un escritor, el Sr. Haroldo. Bolce, llamó la atención del público a esta situación. Después de investigar el carácter de la enseñanza impartida en algunas de las principales universidades del país, presentó los resultados en el Cosmopolitan y ellos arrancaron este comentario al redactor:

"Lo que el Sr. Bolce presenta aquí es de lo más asombroso. En base a las materias enseñadas en los colegios americanos, un movimiento dinámico está minando los fundamentos antiguos y promete crear una manera revolucionaria de pensar y de vivir. Los que no tratan con los grandes colegios del país se quedarán asombrados al conocer los credos fomentados por los cuerpos docentes de nuestras grandes universidades. En centenares de aulas se está enseñando diariamente que el Decálogo no es más sagrado que un sílabo; que la familia es una institución condenada a desaparecer; que no hay males absolutos; que la inmoralidad es simplemente una contravención a las normas aceptadas de la sociedad. . . . Estas son algunas de las enseñanzas revolucionarias y sensacionales que se presentan con garantía académica al espíritu de centenares de miles de estudiantes en los Estados Unidos."

Los resultados del liberalismo moderno se han dejado ver con demasiada claridad en la obra de las iglesias protestantes. Escritores pertenecientes a las diversas comuniones han señalado francamente la falta de interés que hay en la predicación del Evangelio y la decadencia de las misiones en particular. Uno de ellos presenta así la situación:

"Sospecho que en su gran mayoría nuestras iglesias se han vuelto débiles y en cuanto a su propósito inseguras e inertes, y las caracteriza una mortífera respetabilidad y falta de sentido de su misión. El término medio de las congregaciones se preocupan mayormente por obtener suficiente dinero con qué pagar al pastor y mantener sus propiedades reparadas. Ya es muy poca la convicción profunda de 'que tenemos una historia que contar a las nacíones.' En cuanto respecta al mundo el Evangelio de la salvación y la evangelización se han diluído en una ética satisfactoria y responsable, y la iglesia es una sociedad de personas buenas que quieren que las bendiciones de la religión las acompañen durante sus momentos de exaltación o pesar, pero se conforman con mantenerse ausentes de la iglesia y su misión divina, mientras puedan revestirse del aura de respetabilidad que acompaña a la condición de miembros de la iglesia. ¿Es ésta una acusación demasiado cáustica contra la iglesia?" Otro escritor presenta así la actitud de las iglesias hacia las misiones: "No sólo representan una minoría de la iglesia los miembros que dan concienzudamente, sino que ha cambiado la creencia con respecto a las misiones. Las juntas misioneras pueden procurar convencerse de que la baja de sus entradas se debe a los altos impuestos, y a la disminución de las rentas, pero los pastores que tratan con los donantes reconocen que ha aumentado en forma definida la resistencia a hacer donaciones destinadas a extender el Evangelio fuera de nuestras fronteras. Va en aumento el número de feligreses que son leales en otras cosas, pero anuncian persistentemente que 'no creen en las misiones.' El calibre de estos oponentes nos hace reflexionar. . . .

"El promedio de ofrendas por persona en 22 comuniones protestantes es de $11,28 para los gastos de la congregación, y de $2,19 para toda obra que no sea local. . . .

"El promedio de los donativos que no se destinan a la obra del país mismo oscila entre el 29,69 por ciento de la entrada total, que es lo que resulta en la Iglesia Presbiteriana Unida, hasta 11,14, 12,30 y 10,02 por ciento en las últimas tres iglesias de la lista. No es extraño que se nos inste a 'volver a pensar en las misiones.' “Según declaraciones autorizadas, éstos son los resultados: "Mientras que va desvaneciéndose el celo misionero, la situación se complicaba aun más por el hecho ahora revelado de que otros misioneros que los evangélicos eran enviados a los campos extranjeros. Estos eran los 'aventureros' de una 'nueva civilización,' los 'creadores de un mundo nuevo,' movidos principalmente por una pasión social. . . . "La evangelización mundial volvió a recibir un golpe cruel en las comprobaciones críticas del informe de investigación presentado por una comisión laica que estudió las misiones en el extranjero. Aunque el objeto de esta empresa, que se inició en 1930 y continuó hasta 1931, era 'ayudar a los laicos para determinar cuál debe ser su actitud hacia las misiones en el extranjero, por una nueva consideración de las funciones de las tales misiones en el mundo moderno' con el objeto, indudablemente, no sólo de reformar las misiones sino aumentar las recetas financieras, lo único que se obtuvo fueron mayores controversias y menos donaciones."

Resultado de la apostasía.--Con una perspectiva tan lamentable, y bajo la dirección de hombres tales, ¿cuánto tiempo transcurrirá antes que Babilonia esté llena de espíritus inmundos, y de aves sucias y aborrecibles? ¡Cuánto progreso se ha hecho ya en esa dirección! Si los padres piadosos de la generación que vivió I precisamente antes que se diese el mensaje de! primer ángel pudiesen oír la enseñanza y contemplar las prácticas del mundo religioso actual, ¡cuán espantados se quedarían ante el contraste que hay entre su tiempo y el nuestro, y cuánto deplorarían la triste degeneración! No, el cielo no ha de dejar pasar en silencio todo esto. Se está haciendo una gran proclamación, que llama la atención de todo el mundo a los terribles detalles de la acusación presentada contra las organizaciones religiosas infieles, a fin de que se destaque claramente la justicia de los castigos.

El vers. 3 demuestra cuán amplia fue la influencia de Babilonia, y cuánto mal ha resultado y resultará de su conducta, y por lo tanto cuán justo es su castigo. Los mercaderes de la tierra se han enriquecido por la abundancia de sus delicadezas. ¿Quiénes se destacan en todos los lujos de su época? ¿Quiénes cargan sus mesas con las viandas más suculentas y escogidas? ¿Quiénes se destacan por el lujo de sus atavíos costosos? ¿Quiénes son la personificación del orgullo y la arrogancia? ¿No son acaso miembros de la iglesia los que casi siempre llevan la delantera en la búsqueda de aquellas cosas materiales que fomentan el orgullo de la vida?

Pero hay un detalle capaz de redimir este cuadro. Por degenerada que se haya vuelto Babilonia como cuerpo, hay excepciones a la regla general; porque Dios todavía tiene un pueblo en ella, y a causa de este pueblo debe prestársele cierta consideración hasta que hayan salido de su comunión todos los que quieran contestar al llamamiento. No será necesario aguardar mucho tiempo esta consumación. Pronto Babilonia quedará tan leudada por la influencia de estos malos agentes que su condición quedará plenamente desenmascarada para todos los de corazón sincero, y se habrá preparado el camino para la obra que el apóstol introduce luego.

VERS 4-8: Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, porque no .seáis participantes de sus pecados, y que no recibáis de sus plagas; porque sus pecados han llegado hasta el cielo, y Dios se ha acordado de sus maldades. Tornadle a dar como ella os ha dado, y pagadle al doble según sus obras; en el cáliz que ella os dio a beber, dadle a beber doblado. Cuanto ella se ha glorificado, y ha estado en deleites, tanto dadle de tormento y llanto; porque dice en su corazón: Yo estoy sentada reina, y no soy viuda, y no veré llanto. Por lo cual en un día vendrán sus plagas, muerte, llanto y hambre, y será quemada con fuego; porque el Señor Dios es fuerte, que la juzgará.

La voz proveniente del cielo denota que el dado es un mensaje de poder acompañado de gloria celestial. ¡Cuán marcada se vuelve la intervención del cielo, y cómo se multiplican los agentes destinados a cumplir la obra de Dios, a medida que se acerca la gran crisis! Esta voz del cielo es llamada "otra voz," lo cual demuestra que se introduce aquí un nuevo instrumento. Ya se han mencionado expresamente cinco mensajeros celestiales que se empeñan en esta última reforma religiosa. Son el primer ángel, el segundo y el tercero de Apocalipsis 14; en cuarto lugar viene el ángel del vers. 1 de este capítulo, y en quinto lugar, el instrumento indicado por la "voz" del vers. 4, que consideramos. Tres de éstos ya están obrando. El segundo ángel se unió al primero, y el tercero se les unió a ambos. El primero y el segundo no han cesado. Los tres están ahora unidos para proclamar un mensaje triple. El ángel del vers. 1 inicia aquí su misión, porque las condiciones reinantes exigen su obra. El llamamiento divino a salir de Babilonia se proclama en relación con esta obra.

"Salid de ella, pueblo mío."--Ya se han presentado pruebas para demostrar que el mensaje de los vers. 1 y 2 de este capítulo se da en relación con el triple mensaje. Una idea de su extensión y poder puede obtenerse de la descripción del ángel aquí dada. Se dice que el mensaje del primer ángel se proclama "en alta voz." Lo mismo se dice acerca del tercer mensaje, pero en vez de verlo volar simplemente "por en medio del cielo" como los demás, se lo ve "descender del cielo." Viene con un mensaje más directo. Tiene "grande potencia," y la tierra queda "alumbrada de su gloria." En ninguna parte de toda la Biblia se encuentra una descripción tal de un mensaje del cielo al hombre. Este es el último, y es apropiado que venga con gloria insuperable y poder inusitado. El momento en que se ha de decidir el destino de un mundo es una hora pavorosa, y se presenta una crisis solemnísima cuando toda una generación de la familia humana cruzará el límite final del tiempo de gracia, cuando se deje oír la última nota de misericordia.

En un tiempo tal, el mundo no debe ser dejado sin amonestación. Tan ampliamente deben ser proclamados los grandes hechos que nadie podrá alegar razonablemente que ignoraba la inminencia de la condenación. Toda excusa debe quedar eliminada. Han de quedar vindicadas la justicia, longanimidad y tolerancia de Dios al postergar la venganza hasta que todos hayan tenido oportunidad de recibir el conocimiento de su voluntad, y hayan tenido tiempo para arrepentirse. Es enviado un ángel dotado del poder celestial. Lo envuelve la luz que circuye el trono. Baja a la tierra. Nadie sino los que están espiritualmente muertos, sí, "dos veces muertos y desarraigados," podría dejar de notar su presencia. La luz fulgura por doquiera. Los lugares obscuros quedan iluminados. Mientras que su presencia disipa las sombras, su voz deja oír una amonestación como trueno. "Clamó con fortaleza." No es un anuncio en secreto; es un clamor, un gran clamor, un clamor con gran voz.

Vuelven a señalarse los defectos fatales de una iglesia mundana. Se exponen nuevamente, y por última vez, sus errores. Se recalca en forma inequívoca el carácter inadecuado de la norma actual de piedad para hacer frente a la crisis final. La relación inevitable que hay entre los errores que albergaron y la destrucción eterna e irremisible, es pregonada hasta hacer repercutir el clamor por toda la tierra. Mientras tanto, los pecados de la gran Babilonia suben hasta el cielo, y llega a Dios el recuerdo de sus iniquidades. Se acumulan los nubarrones de la venganza. Pronto estallará su tempestad sobre la gran ciudad de la confusión, y la orgullosa Babilonia caerá como una piedra de molino se hunde a las profundidades del mar. De repente se oye desde el cielo otra voz: "Salid de ella, pueblo mío." Los humildes, sinceros y devotos hijos de Dios que todavía quedan, y que suspiran y lloran por las abominaciones cometidas en la tierra, escuchan la voz, se lavan las manos de los pecados de Babilonia, se separan de su comunión, escapan y se salvan, mientras que Babilonia cae víctima de los justos juicios de Dios. Estos son momentos conmovedores para la iglesia. Preparemos para la crisis.

El hecho de que los hijos de Dios sean llamados a salir para no participar de los pecados de Babilonia, demuestra que hasta llegar a cierto momento no entraña culpabilidad el estar relacionado con ella.

Los vers. 6 y 7 son una declaración profética de que ella será recompensada o castigada según sus obras. Debe tenerse presente que ese testimonio se aplica a la parte de Babilonia sujeta a una caída espiritual. Como ya se ha indicado debe aplicarse especialmente a "las hijas," las denominaciones que persisten en aferrarse a los rasgos personales de la "madre" y a conservar la semejanza de familia. Ellas, como se ha demostrado ya, intentarán una persecución abarcante contra la verdad y el pueblo de Dios. Son ellas las que formarán "una imagen de la bestia." Experimentarán algo que les resultará nuevo: el empleo del brazo civil para imponer sus dogmas.

Es indudablemente esta primera embriaguez del poder lo que induce a esta rama de Babilonia a jactarse en su corazón y decir: "Yo estoy sentada reina, y no soy viuda;" ya no soy chera, "enlutada," o destituída de poder, como lo he sido antes. Declara: Ahora gobierno como reina, y no veré pesar. Con expresiones blasfemas se jacta de que Dios está en la constitución, y la iglesia está entronizada, y de allí en adelante dominará. La expresión: "Tornadle a dar como ella os ha dado," parece demostrar que el momento en que este mensaje alcanzará a su culminación, y los santos serán llamados finalmente a salir, será cuando ella empieza a alzar contra ellos el brazo de la opresión. Cuando llene la copa de la persecución contra los santos, el ángel del Señor la perseguirá a ella. (Salmo 35:6.) Los juicios de lo alto harán caer sobre ella en un grado doble ("pagadle al doble") el mal que ella pensó infligir a los humildes siervos del Señor.

El día en que caigan sus plagas mencionadas en el vers. 8, debe ser un día profético, o por lo menos no puede ser un día literal, porque sería imposible que se produjera hambre en ese corto lapso. Las plagas de Babilonia son sin duda las siete postreras plagas, que ya se han examinado. Del lenguaje de este versículo se deduce claramente que, en relación con Isaías 34:8, esos terribles castigos durarán un año.

VERS. 9-11: Y llorarán y se lamentarán sobre ella los reyes de la tierra, los cuales han fornicado con ella y han vivido en deleites, cuando ellos vieren el humo de su incendio, estando lejos por el temor de su tormento, diciendo: ¡Ay, ay, de aquella gran ciudad de Babilonia, aquella fuerte ciudad; porque en una hora vino tu juicio! Y los mercaderes de la tierra lloran y se lamentan sobre ella, porque ninguno compra más sus mercaderías.

Una retribución apropiada.--La caída de la primera plaga debe resultar en una completa suspensión del tráfico en aquellos artículos de lujo que distinguen a Babilonia. Cuando los mercaderes de estas cosas, que han sido mayormente ciudadanos de esta ciudad simbólica, y que se han enriquecido traficando en estas cosas, se encuentren repentinamente, ellos mismos y sus vecinos, afectados por llagas putrefactas, todo negocio suspendido, y grandes reservas de mercaderías en existencia, sin que haya nadie para comprarlas, alzan su voz en lamentos por la suerte de aquella gran ciudad. Si hay algo capaz de arrancar a los hombres de esta generación un sincero clamor de angustia, es lo que concierne a sus tesoros. Esta retribución es muy adecuada. Los que poco tiempo antes promulgaron un decreto que prohibía a los santos de Dios que compraran o vendieran, se hallan ahora bajo la misma restricción, pero en forma más eficaz.

Puede ser que alguien pregunte cómo pueden estar lejos y lamentarse las personas afectadas por la misma calamidad. Debe recordarse que esta desolación se presenta bajo la figura de una ciudad castigada por la destrucción. Si cayese una calamidad sobre una ciudad literal, sería natural que sus habitantes huyesen de ella al tener oportunidad de hacerlo, y se mantuviesen lejos, lamentando su caída. Proporcional a su terror y asombro por el mal a punto de ocurrir, sería la distancia que pondrían entre sí y su amada ciudad. La figura que usa el apóstol no quedaría completa sin un detalle de esta clase, y él lo añade, no para implicar que la gente huirá literalmente de la ciudad simbólica, cosa que sería imposible, sino para denotar su terror y asombro por los juicios que caen.

VERS. 12, 13: Mercadería de oro, y de plata, y de piedras preciosas, y de margaritas, y de lino fino, y de escarlata, y de seda, y de grana, y de toda madera olorosa, y de todo vaso de marfil, y de todo vaso de madera preciosa, y de cobre, y de hierro, y de mármol; y canela, y olores, y ungüentos, y de incienso, y de vino, y de aceite; y flor de harina y trigo, y de bestias, y de ovejas; y de caballos, y de carros, y de siervos, y de almas de hombres.

La mercadería de Babilonia.--En estos versículos se enumeran las mercaderías de la gran Babilonia, que incluyen todo lo perteneciente a la vida lujosa, la pompa y la ostentación mundana. Está incluída toda clase de tráfico mercantil. La declaración concerniente a los "siervos, y . . . almas de hombres," se refiere más particularmente al dominio espiritual, es decir a la esclavitud de las conciencias por los credos de esas organizaciones, esclavitud que es en algunos casos más opresiva que la servidumbre física.

VERS. 14: Y los frutos del deseo de tu alma se apartaron de ti; y todas las cosas gruesas y excelentes te han faltado, y nunca más las hallarás.

La glotonería reprendida.--Los frutos mencionados aquí, según el original, son "frutos otoñales." En ello encontramos una profecía de que "las delicadezas de la estación," que son el objeto del apetito refinado del goloso, desaparecerán repentinamente. Esto sucede, por supuesto, por obra de la escasez causada por la cuarta copa. (Apocalipsis 16:8.)

VERS. 15-19: Los mercaderes de estas cosas, que se han enriquecido, se pondrán lejos de ella por el temor de su tormento, llorando y lamentando, y diciendo: ¡Ay, ay, aquella gran ciudad, que estaba vestida de lino fino, y de escarlata, y de grana, y estaba dorada con oro, y adornada de piedras preciosas y de perlas! Porque en una hora han sido desolados tantas riquezas; Y todo patrón, y todos los que viajan en naves, y marineros, y todos los que trabajan en el mar, se estuvieronlejos; y viendo el humo de su incendio, dieron voces, diciendo: ¿Qué ciudad era semejante a esta gran ciudad? Y echaron polvo sobre sus cabezas; y dieron voces, llorando y lamentando, diciendo: ¡Ay, ay, de aquella gran ciudad, en la cual todos los que tenían navíos en la mar se habían enriquecido de sus riquezas; que en una hora ha sido desolada!

Emociones de los impíos.--El lector puede imaginarse con facilidad la causa de esta voz universal de lamentación y aflicción. Imagínese la plaga de las llagas que carcomen a los hombres, los ríos transformados en sangre, el mar como sangre de muertos, el sol que quema a los hombres como fuego, el tráfico de los mercaderes agotado, y ellos sin poder obtener, con todo su oro y su plata, la liberación que anhelan, y no necesitamos asombrarnos por sus exclamaciones de angustia, ni porque los patrones de los barcos y los marineros se unan al lamento general. Muy diferente es la emoción de los santos, como lo revela el siguiente testimonio:

VERS. 20-24: Alégrate sobre ella, cielo, y vosotros, santos, apóstoles, y profetas; porque Dios ha vengado vuestra causa en ella. Y un ángel fuerte tomó una piedra como una grande piedra de molino, y la echó en la mar, diciendo: Con tanto ímpetu será derribada Babilonia, aquella grande ciudad, y nunca jamás será hallada. Y voz de tañedores de arpas, y de músicos, y de tañedores de flautas y de trompetas, no será más oída en ti; y todo artífice de cualquier oficio, no será más hallado en ti; y el sonido de muela no será más en ti oído: y luz de antorcha no alumbrará más en ti; y voz de esposo ni de esposa no será más en ti oída; porque tus mercaderes eran los magnates de la tierra; porque en tus hechicerías todas las gentes han errado. Y en ella fué hallada la sangre de los profetas y de los santos, y de todos los que han sido muertos en la tierra.

Emociones de los justos.--Se invita aquí a los apóstoles y los profetas a regocijarse por la destrucción de la gran Babilonia, porque esta destrucción va estrechamente relacionada con su liberación del poder de la muerte y del sepulcro por la primera resurrección.

Como una gran piedra de molino arrojada al mar, Babilonia se hunde para no levantarse más. Las diferentes artes y oficios que se han ejercido en su medio, y se han dedicado a satisfacer sus deseos, ya no se practicarán más. Se apaga para siempre la música pomposa que se oía en sus servicios imponentes pero formales y sin vida. No se presenciarán más las escenas de festividad y alegría que se veían cuando los novios comparecían ante sus altares.

Sus hechicerías constituyen su crimen principal, y la hechicería es una práctica que se encuentra en el espiritismo moderno. "En ella fue hallada la sangre" de "todos los que han sido muertos en la tierra." Esto demuestra que desde que se introdujo una religión falsa en el mundo, existió Babilonia. En ella se encontró siempre oposición a la obra de Dios, y persecución de su pueblo, Con referencia a la culpabilidad de la última generación, véanse los comentarios sobre Apocalipsis 16:6.

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